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Trump amenaza con atacar a otro país con enormes reservas de petróleo

Análisis por David Goldman, CNN

Estados Unidos está considerando atacar a Irán mientras se intensifican los disturbios contra el régimen autoritario del país.

El Gobierno iraní se encuentra en su punto más débil en años, otra nación de la OPEP que se desestabiliza a menos de dos semanas después de que Estados Unidos derrocara al Gobierno de Venezuela.

En las calles de todo Irán han estallado protestas, y la letal represión del Gobierno contra los manifestantes traspasó la línea roja que el presidente Donald Trump había trazado.

El mandatario ha señalado que su administración está considerando un ataque, aunque el miércoles afirmó que Estados Unidos seguirá observando el proceso para determinar si tomará medidas contra Irán.

Irán controla la tercera mayor reserva probada de petróleo del planeta y una de las rutas marítimas de petróleo más importantes del mundo. Estos factores determinarán el futuro del país, independientemente de la intervención de Estados Unidos.

Irán produce un promedio de 3,2 millones de barriles de petróleo al día, según la OPEP, lo que representa aproximadamente el 4 % de la producción mundial de crudo.

Esto convierte a Irán en el sexto mayor productor de petróleo del mundo, una hazaña impresionante, considerando que enfrenta onerosas sanciones internacionales que han limitado severamente sus clientes potenciales.

Para eludir las sanciones, Irán opera una flota fantasma de buques para exportar crudo con grandes descuentos.

Pero el potencial de Irán supera con creces su producción real. El país cuenta con 209 millones de barriles de petróleo en reservas, solo superado por Venezuela y Arabia Saudita.

Y su producción diaria es menos de la mitad de los 6,5 millones de barriles diarios que la nación persa sacaba del subsuelo a mediados de la década de 1970, antes de que los revolucionarios derrocaran al Sha.

Al igual que Venezuela, China es, con diferencia, el mayor cliente de Irán: compra el 89 % del petróleo iraní, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos.

Las similitudes no terminan ahí: Irán también nacionalizó la infraestructura energética del país tras expropiar los activos de compañías petroleras extranjeras en décadas pasadas.

Pero Irán es mucho más importante para la energía mundial que Venezuela.

“Irán es significativamente más grande que Venezuela para los mercados petroleros”, afirmó Luisa Palacios, expresidenta de Citgo y actual directora general del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia. “Los acontecimientos en Irán son mucho más importantes para los mercados petroleros a corto plazo, debido al riesgo de interrupción del suministro de petróleo”.

El precio del crudo ya ha subido drásticamente debido a la amenaza de una interrupción del suministro de petróleo iraní.

El petróleo superó los US$ 61 por barril el miércoles en respuesta a las amenazas de un ataque contra Irán, apenas una semana después de que cayera a US$ 56 por barril cuando Trump prometió que las compañías estadounidenses aumentarían la producción en Venezuela.

El crudo podría subir significativamente si Estados Unidos ataca a Irán, pero eso probablemente dependa de la magnitud del posible ataque y de la respuesta de Irán.

Por ejemplo, los precios del petróleo subieron un 7 % y superaron los US$ 74 por barril a principios de junio, a medida que se intensificaban las tensiones entre Israel e Irán.

Sin embargo, los precios cayeron drásticamente tras el histórico ataque de Estados Unidos contra tres instalaciones nucleares iraníes a finales de ese mes, ya que Washington evitó bombardear la infraestructura petrolera del país, y los ataques con misiles de Irán contra bases estadounidenses fueron interceptados y ampliamente considerados simbólicos.

Sin embargo, Irán tiene el poder de infligir graves daños al mercado petrolero si así lo desea: el país controla la orilla norte del Estrecho de Ormuz, un punto crítico para otros países productores de petróleo, por el que fluyen 20 millones de barriles de crudo, aproximadamente una quinta parte de la producción mundial diaria.

El estrecho es la única vía para transportar crudo desde el Golfo Pérsico al resto del mundo.

“La capacidad de Irán para causar caos en los mercados petroleros es significativa si decide tomar medidas drásticas”, señaló Dan Pickering, fundador y director de inversiones de Pickering Energy Partners.

Es por eso que el mercado del crudo está nervioso.

“Los operadores petroleros están apostando al caos”, declaró Nigel Green, director ejecutivo del gigante global de asesoría financiera deVere Group. “Los operadores parecen estar preparándose para un escenario en el que el Estrecho de Ormuz pase de ser una ruta marítima a un punto de presión estratégico capaz de sofocar el suministro global”.

Irán tiene una economía sorprendentemente diversificada para ser una nación sancionada, ya que el petróleo representa solo entre el 10 % y el 15 % de su producto interno bruto (PIB).

Sin embargo, el Gobierno iraní depende en gran medida de la industria petrolera para su sustento financiero, obteniendo la mitad de sus ingresos de las exportaciones de crudo.

“El petróleo juega un papel fundamental en el régimen actual y continuará haciéndolo si éste cambia”, afirmó Pickering.

Irán también tiene ventaja sobre Venezuela, cuyo régimen autoritario permitió el desmoronamiento de la infraestructura petrolera del país durante las últimas dos décadas. En contraste, la iraní se encuentra en buen estado.

“Un futuro Gobierno no partiría de cero”, indicó Green. “Partiría de una capacidad limitada que, en la mayoría de los casos, podría liberarse”.

Por supuesto, eso si un nuevo Gobierno en Irán es amigable con Occidente y convence a los países de todo el mundo de que abandonen sus sanciones, señaló Helima Croft, directora de estrategia global de materias primas en RBC Capital Markets.

“Todo depende de lo que venga después y de qué régimen surja tras Jamenei”, señaló Croft.

A corto plazo, un cambio de régimen podría disparar los precios del petróleo, ya que la incertidumbre de una transición política —incluida la determinación de quién controlaría la industria petrolera estatal— añadiría riesgo al mercado mundial del crudo.

Sin embargo, un nuevo Gobierno en Irán podría contribuir a estabilizar y reducir los precios del petróleo a largo plazo, especialmente si aporta la transparencia que el actual régimen autoritario iraní ha impedido durante décadas.

Eso podría colocar una cantidad significativa de crudo en el mercado global, según Matt McManus, exfuncionario del Departamento de Estado y miembro visitante del Centro Nacional de Análisis de Energía.

Sin embargo, al igual que en Venezuela, el interés de las compañías petroleras estadounidenses en ingresar a Irán podría ser limitado, al menos al principio.

La estabilidad política y las garantías de seguridad deberían preceder a la intervención de cualquier importante petrolera estadounidense en Irán.

Y con los precios del crudo aún bastante bajos, las compañías no se apresuran precisamente a aprovechar nuevas oportunidades con ganancias cuestionables.

“En cuanto a Irán, cuenta con importantes recursos”, afirmó Mike Sommers, director ejecutivo del Instituto Americano del Petróleo, la asociación comercial de la industria petrolera. “Pero cualquier negociación sobre inversión dependería de la estabilidad política”.

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