Este sacerdote llegó como inmigrante a EE.UU hace 28 años. Hoy es el guardián de 26 niños cuyos padres temen ser deportados
Por Ana María Cañizares, CNN en Español
De El Salvador a un suburbio de Washington; del púlpito a las calles; de la palabra y la fe, a la acción y la solidaridad. Vidal Rivas, un sacerdote salvadoreño que llegó a Estados Unidos hace 20 años, se convirtió en el protector de varias familias inmigrantes frente a la agresiva política de la administración de Donald Trump.
Rivas, un párroco episcopal que hospedó hace pocos años a inmigrantes venezolanos, asumió la tutela legal de 26 menores de edad en caso de que sus padres sean deportados de Estados Unidos. Una compleja decisión que han tenido que tomar estas familias ante la escalada de las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
“Yo he visto a los papás llorar”, dice este religioso de 62 años parado en el altar de la Iglesia Episcopal de San Mateo, en Hyattsville, a donde llegó hace casi dos décadas para atender a la extensa comunidad hispana instalada en esta área urbana, a pocos minutos de la Casa Blanca. Rivas cuenta a CNN que la presión para la comunidad inmigrante está llegando a tal punto que sus miembros ya no se sienten totalmente tranquilos en la Iglesia y algunos han dejado de asistir al servicio religioso.
“Tenemos vecinos que viven a una cuadra de la Iglesia y no van porque no se sienten seguros”, indicó.
Durante el servicio religioso, Rivas no deja de lado la situación que están atravesando los inmigrantes en Estados Unidos. El sacerdote pide orar y reflexionar.
“Es un momento triste, lamentable y doloroso, es muy caótico todo lo que se está viviendo. El momento es bastante oscuro y las personas tampoco habían vivido un momento tan difícil como el que se vive hoy”, dice a CNN.
Rivas llegó a Estados Unidos desde El Salvador en 1999 tras la guerra civil en su país. Se considera un inmigrante más, que tuvo que buscar otro destino debido a la compleja situación de persecución que dice haber vivido en tiempos convulsos en El Salvador. Sostiene que, desde que llegó a suelo estadounidense, pudo ver de cerca el dolor de los inmigrantes, sus preocupaciones y problemas, y por eso decidió hacer de la lucha por sus derechos un objetivo de vida.
Las políticas migratorias de la administración de Donald Trump han empujado a padres hispanos de 26 niños nacidos en Estados Unidos a ceder al sacerdote Vidal la “tutela legal de reserva” ante la inminente posibilidad de más deportaciones. Una mujer de origen salvadoreño, madre de un niño de 9 años, forma parte de este grupo que ha tomado esta decisión inusual para precautelar que sus hijos queden a buen recaudo por un tiempo, en caso de que sus padres sean deportados o detenidos de forma abrupta.
“Estar aquí sin documentos se nos hace difícil. Decidimos dar la custodia al padre por si mañana nos agarran y nos deportan. No es fácil firmar un documento, entregar a nuestro hijo con otra persona. Pero sé el amor que el padre tiene con nosotros y con el niño”, dijo a CNN la mujer, quien pidió la reserva de su identidad por temor a las redadas de ICE.
Su hijo nació en Estados Unidos, pero dice que no pudo legalizar su situación por factores económicos y oportunidades que no se pudieron concretar para obtener documentos. En Hyattsville se sentía más segura, al ser una ciudad santuario. Pero con el cambio de Gobierno esa consideración “ya no se respetó”, dice.
La tutela se activará en caso de una separación forzada y tendrá una vigencia legal de seis meses. Rivas podrá cuidar a los menores, acompañarlos hasta que terminen su periodo escolar, llevarlos al país que soliciten sus padres o ampliar el tiempo de la custodia si lo requieren.
“Es una gran responsabilidad y le doy gracias a Dios y a esos padres que tienen confianza en mí. No es nada fácil ser un tutor y tener una responsabilidad grandísima. Yo solo le pido a Dios fidelidad y honestidad para poder cumplir y no fallarle a ningún niño, a ningún padre ni a la Iglesia”, dice el padre Rivas.
La madre que habló con CNN relata que ella y su esposo han dejado de trabajar por miedo a ser detenidos en algún operativo de control migratorio. Tampoco acude a los programas de la escuela de su hijo y siente que se está perdiendo una etapa importante de su niñez.
“Nunca imaginamos esto, ni el covid nos mantuvo tan encerrados. Es el miedo y el temor de que si salimos no sabemos si vamos a regresar. Mi salud prácticamente está dañada por lo que está pasando alrededor de nosotros”, afirma.
La mujer explica que, al no poder volver a conseguir un trabajo fijo, los ahorros de la familia se están agotando y eso compromete su permanencia en Estados Unidos.
CNN recorrió junto al padre Vidal Rivas algunos espacios de la Iglesia de San Mateo, en el estado de Maryland, donde el sacerdote muestra los salones que podrían albergar a los niños bajo su tutela. No sería la primera vez que la parroquia se convierta en sitio de protección. En 2019, durante el éxodo masivo de venezolanos, un grupo de ciudadanos se instaló en este lugar mientras resolvía su situación legal.
“Muchos dormían en la calle y no tenían a donde ir. Nosotros aquí recibimos 220 venezolanos en distintos tiempos. Vivían en salones de la Iglesia, el salón parroquial, la capilla, en todo lado. Otras iglesias nos ayudaban y también familias estadounidenses”, recuerda Vidal. La iglesia cuenta ahora con duchas, amplios baños para hombres y mujeres, salones comunes y unos pocos dormitorios individuales.
El padre considera que su labor es estar junto a la comunidad y sus necesidades. Cree que este momento es cuando más se requiere solidaridad, empatía y compromiso. Cada cierto tiempo, junto a otros miembros de la parroquia, acompañan a los inmigrantes hasta las oficinas del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS, por sus siglas en inglés) en Hyattsville para hacer vigilias y guiarlos en sus procesos legales.
“La solidaridad para mí no es solo a los de mi Iglesia, a los de mi país, es para todas las personas. Porque no puedo ser solidario si solo miro a los cercanos a mí”, dice el párroco.
La mujer salvadoreña que otorgó la tutela de su hijo de 9 años al padre Rivas cuenta que, junto con su esposo, están analizando la opción de volver a El Salvador, porque siente que la tensión migratoria no le está permitiendo tener una vida plena junto a su familia.
“Acá ya no es vida la que tenemos. Vivimos con miedo, no podemos salir y, si salimos, es mirando a todos lados y cuidándonos”, dice.
Cuenta que volver a El Salvador sería únicamente “para sobrevivir” pues afirma que, aunque su país ha reducido drásticamente la tasa de criminalidad, la situación financiera para el ciudadano común es muy complicada. “En seguridad ha cambiado mucho, pero en la economía no estamos bien”, agrega.
Su decisión de otorgar la custodia legal de su hijo al padre Rivas es para ella un “escudo de protección” ante una eventual separación que impida a su entorno encargarse del menor. “No me veo sin mi hijo”, insiste la madre.
También ha conversado con el niño sobre la posibilidad de llevarlo a El Salvador. “Dice ‘no mamá, no me quiero ir’. Porque dice que tiene sus amigos. ‘Yo te amo mamá, pero no quisiera irme a otro lado’, me dice”, relata la madre.
“Me sentí impotente”, dice sacerdote tras presenciar operativo de ICE
Como un guardián que hace su ronda diaria, el padre Rivas recorre en un vehículo las calles de Hyattsville, aún desconcertado por un operativo de control migratorio que presenció semanas atrás en un cruce de tránsito.
“En esa esquina, ahí donde están las líneas blancas, en el semáforo, es donde yo viví por primera vez como ICE tenía en el piso a un muchacho salvadoreño. Estaba en el suelo, estaba bocabajo y estaban dos agentes de inmigración sobre él”, cuenta Rivas durante uno de sus habituales recorridos por el barrio.
“Pude palpar a unos cinco metros de donde yo estaba cómo lo tenían en el piso y él gritaba. Le estaban doblando sus manos y sus pies y él no se dejaba”, comentó.
Sostiene que su primer impulso fue parquear su auto y grabar el momento. Dice que le pidió al joven que no ponga más resistencia. “Me sentí impotente de no poder decir que no era la manera y de por qué lo estaban tratando así”.
Y, mientras los padres hispanos de los 26 niños nacidos en Estados Unidos cuya custodia legal fue otorgada a Rivas, viven una encrucijada, el sacerdote ora para que estas familias no se separen. Dice que cuando se entera de nuevas redadas en la zona, reflexiona: “¿Qué pasó con el amor? El amor no hace daño, el amor no destruye”.
The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.