Skip to Content

¿Saint-Tropez? No, gracias. Los principales líderes de China pasarán sus vacaciones en este modesto pueblo costero

<i></i><br/>
Telemundo 15
<i></i><br/>

Por Sylvie Zhuang, CNN

Estas vacaciones de verano, algunas de las personas más influyentes del mundo disfrutarán del sol en Saint-Tropez antes de navegar por la costa hasta Mónaco.

Pero no encontrará a la élite política de China bebiendo champaña en un superyate.

Cada verano, sus integrantes se retiran en secreto a Beidaihe, un modesto pueblo costero situado a unos 300 kilómetros al este de Beijing, frecuentado por familias chinas comunes desde hace mucho tiempo y que también ha sido un refugio para los líderes del Partido Comunista.

Las vacaciones anuales de los líderes están envueltas en misterio. No se sabe con exactitud qué día llegarán a la ciudad, pero las medidas de seguridad comienzan a reforzarse desde principios de julio. Los drones están prohibidos y los visitantes no pueden hacer paseos en globo aerostático ni excursiones privadas en barco por la costa.

Luego, en algún momento de comienzos de agosto, como si fuera una señal, el líder chino Xi Jinping y algunos de sus colaboradores más cercanos desaparecen de la vista pública.

No se hace ningún anuncio oficial, pero los registros públicos muestran que los principales líderes de China suelen tomarse un descanso en agosto de entre 10 y 14 días. Durante ese periodo, por lo general no aparecen en público, salvo en asuntos de urgencia nacional, como desastres naturales.

La ciudad es un destino acorde con un líder que ha convertido en una misión personal erradicar la corrupción en todos los niveles del Gobierno chino. Beidaihe está salpicada de villas grises de estilo soviético, muchas con letreros pintados de rojo y nombres como “Sanatorio de los Trabajadores”.

Senderos de piedra serpentean por la ciudad y conducen a una costa de arena fina y dorada. Sombrillas cubren la playa y restaurantes iluminados con luces de neón sirven mariscos frescos a comensales sentados en sencillas sillas plásticas blancas.

Rana Mitter, reconocido historiador especializado en la China moderna, dijo a CNN que ese destino austero refleja el mensaje más amplio de Xi de que cada individuo debe actuar con humildad y comprender su papel dentro del Partido.

Beidaihe ofrece una fascinante ventana a la historia del liderazgo del Partido y al pasado de China. Su apariencia discreta contrasta con su popularidad: recibe alrededor de 50 millones de turistas nacionales cada año.

Quienes se adentran en el mar, cuyas aguas pueden sentirse frías incluso en verano, alcanzan a ver el paso de Shanhai, la histórica puerta fortificada que marca el extremo oriental de la Gran Muralla China. Pero lo que la mayoría no verá será rastro alguno de los líderes del país.

El retiro anual del Partido en Beidaihe se remonta a 1953, cuando Mao Zedong, fundador de la China comunista, eligió la ciudad costera como lugar de trabajo de verano para los principales dirigentes.

Mao era conocido por su afición a nadar en mar abierto. En aquella época no existía el aire acondicionado y hasta los ventiladores eran poco comunes durante los sofocantes veranos de Beijing.

Gracias a su cercanía con la capital, Beidaihe se convirtió en el lugar ideal para que los líderes chinos definieran la agenda política en una época más tranquila del calendario.

Uno de los acontecimientos más importantes de la historia reciente de China fue la reunión de Beidaihe de 1958, durante la cual Mao decidió movilizar a todo el país para alcanzar objetivos de producción cada vez mayores, según Mitter. Esa reunión desembocó en el desastroso Gran Salto Adelante, que provocó la muerte de millones de personas por hambruna debido a una mala planificación económica.

Los retiros en Beidaihe se suspendieron durante la posterior Revolución Cultural, que duró una década, y se reanudaron tras la muerte de Mao en 1976. Deng Xiaoping, el líder más influyente de China después de Mao, solía pasar allí las vacaciones con su familia. También abrió Beidaihe al turismo extranjero en la década de 1980, cuando China buscaba con urgencia obtener divisas.

Desde entonces, el papel de Beidaihe en la política de la élite china ha evolucionado. Durante el periodo de reformas económicas de comienzos de los años 2000, los líderes evitaban ser vistos de vacaciones, explicó Mitter.

Cada año, Cai Qi, jefe de gabinete de Xi, reúne en Beidaihe a más de tres decenas de los académicos más destacados de China para debatir prioridades nacionales, como la inteligencia artificial.

La fecha de ese encuentro suele considerarse una pista sobre cuándo Xi y otros altos dirigentes iniciarán su propio descanso de verano. Según personas familiarizadas con el tema, muchos funcionarios también aprovechan la ausencia de sus jefes para viajar o tomarse unos días libres.

Mientras Xi sigue consolidando su control sobre el Partido y el país, el papel de Beidaihe en las luchas de poder de la política china ha disminuido considerablemente en los últimos años, aunque el imaginario popular sobre las intrigas palaciegas junto al mar sigue vigente.

Beidaihe ha estado asociada al poder desde hace mucho tiempo. Según registros históricos, el primer emperador de China, Qin Shi Huang, pasó por la zona en el año 221 a. C. mientras buscaba una isla mítica donde, según la leyenda, unos inmortales poseían el elixir de la vida eterna.

Se transformó en un destino moderno en 1898, cuando el Gobierno de la dinastía Qing abrió el cercano puerto de Qinhuangdao al comercio internacional y designó oficialmente a Beidaihe como un lugar de descanso estival donde chinos y extranjeros podían vivir lado a lado. La primera guía de viajes sobre Beidaihe apareció en 1921.

A medida que crecía la fama del balneario, se convirtió en un refugio predilecto de la élite política. A comienzos del siglo XX, altos funcionarios del entonces gobernante Kuomintang y diplomáticos extranjeros destinados en China construyeron villas de verano a lo largo de la costa.

Después de que los comunistas ganaran la guerra civil china en 1949, la dirigencia del Partido tomó posesión de las villas desocupadas y estableció sanatorios para soldados heridos y centros de retiro para altos dirigentes.

Se sabe que Mao ocupó las villas número 1 y 99. Según diversas versiones, le gustaba tanto Beidaihe que con frecuencia prolongaba su estancia más de lo previsto, lo que llevaba a otros altos dirigentes y funcionarios del Gobierno a hacer lo mismo.

Entre las numerosas villas apartadas de Beidaihe se encuentra la antigua residencia de verano de Lin Biao, el mariscal que llegó a convertirse en el heredero elegido por Mao. Según la versión oficial, huyó de la villa número 96 de Beidaihe tras fracasar en un intento de derrocar a Mao y murió en un accidente aéreo en 1971. La verdadera causa de su muerte sigue siendo motivo de debate entre los historiadores.

Mao escribió allí uno de sus poemas más famosos, “Langtaosha: Beidaihe” (“Las olas arrastran la arena: Beidaihe”), durante unas vacaciones en la ciudad. El poema comienza con vívidas imágenes de enormes olas blancas y un mar tan agitado que incluso los barcos pesqueros desaparecen de la vista.

La obra recorre la historia de China desde la época de su primer emperador hasta el presente, y el mar embravecido es considerado una poderosa metáfora del paso del tiempo y de la transformación del país.

Johnny Erling, periodista alemán retirado que trabajó en China durante cerca de cuatro décadas, dijo a CNN que visitó Beidaihe en numerosas ocasiones entre la década de 1980 y 2019 para comprender mejor a la élite política china.

Durante sus numerosas visitas, contó que la policía le advirtió que se mantuviera alejado.

Erling recordó que, cuando años atrás se acercó a la zona donde se cree que está el complejo reservado para la dirigencia, la seguridad se puso en alerta.

Aunque no se considera uno de los litorales más espectaculares de Asia, el atractivo de Beidaihe reside en su singular combinación de historia, cultura local y paisajes costeros.

Su ubicación en el norte de China también la convierte en un destino popular entre los viajeros rusos. Las cifras del sector turístico muestran que unos 50.000 rusos la visitan cada año.

Un ciudadano ruso residente en China dijo a CNN que Beidaihe le parecía “un lugar bastante agradable; el único problema es que el mar es un poco poco profundo”.

James Zimmerman, un estadounidense que vive y trabaja en China como abogado desde la década de 1990, dijo a CNN que hizo “una excursión de un día muy larga” a Beidaihe hace unos 20 años.

Wang Jiang, residente de Beijing, ha visitado Beidaihe varias veces desde que era niño, a comienzos de los años 2000, y ha sido testigo de la transformación de la ciudad.

En los últimos años, Wang ha viajado solo a Beidaihe para asistir al festival de teatro de la cercana Aranya, un desarrollo costero que se ha convertido en uno de los destinos de estilo de vida más influyentes de China.

Muy popular entre los jóvenes chinos, Aranya es conocida por su arquitectura de vanguardia, que incluye una capilla junto a la playa, y atrae a artistas, arquitectos y emprendedores.

Wang dijo a CNN que Beidaihe ofrece distintos niveles de acceso y privilegio para sus visitantes.

The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

Article Topic Follows: CNN - Spanish

Jump to comments ↓

CNN Newsource

BE PART OF THE CONVERSATION

News Channel 3 is committed to providing a forum for civil and constructive conversation.

Please keep your comments respectful and relevant. You can review our Community Guidelines by clicking here

If you would like to share a story idea, please submit it here.