Cómo las inversiones de la firma de Jared Kushner en una empresa israelí podrían suponer un importante conflicto de intereses

Por Allegra Goodwin, Katie Polglase y Majlie de Puy Kamp
Al mismo tiempo que Jared Kushner ha actuado como negociador clave en la guerra de Israel en Gaza, su empresa de capital privado, Affinity Partners, ha mantenido la mayor participación en una firma israelí que respalda a empresas involucradas en las campañas militares de Israel, según reveló una investigación de CNN.
Kushner ha eludido un escrutinio más profundo de este posible conflicto de intereses al desempeñarse como emisario voluntario, en lugar de aceptar un cargo gubernamental que lo obligaría a revelar sus finanzas.
En el proceso, Kushner se ha labrado un doble papel sin precedentes en el Gobierno de Donald Trump, uno que combina negocios lucrativos y política de alto perfil en medio de una tragedia devastadora en el Gaza.
CNN utilizó las leyes israelíes de transparencia financiera para rastrear algunas de las inversiones vinculadas al ámbito militar de Phoenix Financial, una firma con sede en Tel Aviv en la que el grupo de inversión de Kushner duplicó su participación el año pasado, poco antes de que Donald Trump regresara a la Oficina Oval. Más tarde, Kushner describió a Phoenix como la “mejor inversión” de Affinity.
Esos registros, que incluyen solo una fracción de las participaciones de Phoenix, muestran que la firma ha invertido cientos de millones de dólares en Elbit Systems, el mayor fabricante de armas de Israel. Phoenix también posee participaciones en al menos otras ocho empresas que suministran equipos al ejército israelí, desde drones y buques de guerra hasta maquinaria de demolición, según determinó CNN.
Las nueve empresas identificadas por CNN vieron aumentar el valor de sus acciones el año pasado, y muchas afirmaron que la guerra de Israel en Gaza había impulsado la demanda de sus productos y servicios.
Affinity no posee directamente participaciones en las nueve empresas identificadas por CNN, pero sí puede obtener beneficios cuando Phoenix genera ganancias.
Desde el segundo trimestre de 2025, Kushner ha sido una de las principales voces del Gobierno de EE.UU. en Medio Oriente: ha asesorado a Trump y viajado por todo el mundo para negociar con líderes, entre ellos el primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu, e incluso ha presentado planes para reconstruir y transformar Gaza en un centro turístico mundial.
Kushner fue uno de los principales artífices del alto el fuego en Gaza negociado entre Israel y Hamas en octubre pasado. Sin embargo, pese a ese acuerdo, Israel sigue atacando el enclave casi a diario.
CNN no encontró indicios de que las acciones de Kushner como diplomático afectaran directamente las inversiones examinadas. No obstante, su firma ha obtenido grandes ganancias de su inversión en Phoenix y en julio vendió una cuarta parte de su participación por más de US$ 340 millones, un rendimiento superior a cinco veces el valor de su compra inicial de acciones. Affinity, propiedad exclusiva de Kushner, sigue siendo el mayor accionista de Phoenix, con una participación del 7,4 % valorada en más de US$ 1.000 millones en julio.
Kushner ha hablado con franqueza tanto de su inversión en Phoenix como de su papel como mediador de paz, y ha sostenido que las ganancias financieras son el mejor camino hacia una paz duradera.
“Cuando reúnes a un árabe y a un israelí y comienzan a hablar de una oportunidad de negocios, se olvidan de todo lo demás y entonces se dan cuenta de que tienen muchas similitudes”, comentó Kushner al pódcast “No Priors” en septiembre del año pasado.
“Mis inversionistas de Medio Oriente ahora están mirando a Israel y dicen: ‘Un momento, quizá sea beneficioso que estas guerras terminen’”, agregó.
Los críticos, sin embargo, afirman que los vínculos financieros de Kushner, combinados con su papel no oficial como poderoso representante de la Casa Blanca en una región devastada por la guerra de Israel, plantean interrogantes sobre si actúa en beneficio de los contribuyentes o de sus propios intereses económicos.
“Siempre hay personas que se benefician de la guerra o de las políticas gubernamentales. La diferencia es que quienes obtienen esas ganancias no deberían ser quienes toman las decisiones para establecer esas políticas. Y eso es lo que está ocurriendo aquí”, dijo Cynthia Brown, principal asesora de ética de Citizens for Responsibility and Ethics in Washington.
Un abogado de Kushner dijo a CNN que Kushner “nunca ha participado en las decisiones de Phoenix sobre dónde invertir ni las ha dirigido”, y agregó que “no tuvo participación alguna en la decisión de comprar, mantener o vender ninguna de las nueve empresas” señaladas por CNN y que nunca ha formado parte de la junta directiva de Phoenix. Agregó que “cualquier insinuación de que la labor diplomática de Jared influyó en las inversiones de Phoenix en las empresas que ustedes identifican, o viceversa, es incorrecta”.
Pero Kushner dijo a Forbes en septiembre pasado que mantiene “un diálogo muy activo” con el grupo financiero y que se reúne cada pocas semanas con sus directivos.
Su abogado confirmó a CNN que esa declaración era correcta en aquel momento y que Kushner “hablaba regularmente con la dirección de Phoenix sobre la empresa, las tendencias generales del mercado y posibles oportunidades estratégicas”.
Pero añadió que la interacción de Kushner con la dirección de Phoenix se redujo considerablemente desde que comenzó a estar “mucho más involucrado en labores voluntarias de servicio público y esfuerzos diplomáticos”.
Algunas de las participaciones de Phoenix en empresas vinculadas al Ejército israelí son anteriores a que la firma de Kushner se convirtiera en su mayor accionista. Otras, entre ellas una empresa que fabrica espoletas electrónicas para proyectiles utilizados contra Gaza y otra que produce piezas para tanques israelíes, se adquirieron después.
Phoenix se negó a abordar lo que parecían ser inconsistencias en la clasificación de algunos de sus informes públicos. Dos contadores forenses en Israel revisaron por separado los registros y concluyeron que, pese a esas inconsistencias, las declaraciones analizadas por CNN corresponden a las participaciones de Phoenix. Estas incluyen inversiones identificadas por CNN que Phoenix realizó en empresas vinculadas al sector militar.
Los documentos muestran detalles de solo una parte de la cartera de Phoenix y no incluyen activos en cuentas de jubilación ni participaciones en empresas mantenidas mediante fondos de inversión, bonos corporativos y otros valores, confirmaron los contadores.
Aunque Phoenix no hizo comentarios sobre los hallazgos de CNN, un portavoz de la empresa señaló que la firma está “regulada” y que “el valor para los accionistas se deriva principalmente del desempeño operativo y no de los rendimientos de las inversiones”.
Como empresa privada, Affinity, al igual que Kushner, no está obligada por la legislación de EE.UU. a revelar dónde invierte. Kushner reveló en marzo que Affinity había realizado hasta el momento 28 inversiones, pero sigue sin estar claro el tamaño de su participación en Phoenix en relación con el resto de sus activos.
Una portavoz de la Casa Blanca desestimó las preocupaciones sobre un posible conflicto de intereses entre las funciones de Kushner como voluntario y empresario, calificándolas de “una narrativa trillada que los demócratas han impulsado contra el presidente Trump, su familia y su Gobierno durante una década”.
“Las actividades empresariales personales de Jared Kushner no tienen nada que ver con sus gestiones diplomáticas, que realiza de manera voluntaria a petición del presidente”, dijo Anna Kelly, principal subsecretaria de prensa de la Casa Blanca. Kelly citó su “historial de éxitos” en gestiones diplomáticas anteriores, incluida su ayuda para negociar los Acuerdos de Abraham, los acuerdos de normalización entre Israel y varios Estados árabes durante el primer mandato de Trump.
Sin embargo, los demócratas han intentado abrir nuevas investigaciones sobre las actividades de Kushner en la región, pesquisas que podrían cobrar impulso si recuperan el control de la Cámara de Representantes en las elecciones intermedias. En una carta enviada a Kushner en abril en la que prometía una investigación de la Comisión Judicial de la Cámara de Representantes, el representante demócrata Jamie Raskin describió el doble papel de Kushner como una decisión “completamente irreconciliable y poco ética” que, según afirmó, “ha perseguido a la política exterior estadounidense desde que el presidente Trump regresó a Washington en 2025”.
Kushner constituyó la empresa que más tarde transformó en Affinity Partners, con sede en Miami, el 21 de enero de 2021, apenas un día después de que terminara el primer mandato de Trump. Seis meses después, la firma consiguió una inversión de US$ 2.000 millones del Fondo de Inversión Pública saudita (PIF), el fondo soberano de Arabia Saudita dirigido por el príncipe heredero Mohammed bin Salman, con quien había forjado una estrecha relación durante el primer mandato de Trump. En ese momento, la junta directiva del fondo desoyó a un grupo de asesores del PIF que recomendó no realizar la inversión y advirtió, entre otras cosas, sobre “la inexperiencia de la administración del fondo Affinity”, informó The New York Times.
Luego llegaron inyecciones de capital de Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, así como una serie de inversiones que incluyeron participaciones en Zamp, respaldada por Abu Dhabi y operadora de restaurantes de comida rápida en todo Brasil, y en EGYM, una empresa de acondicionamiento físico inteligente con sede en Alemania.
En 2023, Affinity acordó realizar su primera inversión en Israel al comprar una participación del 15 % en el negocio de alquiler de automóviles y crédito de Shlomo Group por US$ 150 millones.
Al año siguiente, Affinity compró una participación del 4,95% en Phoenix Financial por US$ 128,5 millones. Phoenix es uno de los grupos financieros más grandes de Israel y ofrece servicios que abarcan seguros, pensiones y gestión de activos. Affinity luego casi duplicó su participación en Phoenix cinco días antes de que Trump volviera a jurar el cargo, lo que la convirtió en el mayor accionista de Phoenix.
Kushner ha descrito la inversión como una apuesta por la fortaleza económica de Israel.
“Invertir en Phoenix en julio de 2024 fue una decisión con base en mi confianza en la resiliencia de Israel y en los fundamentos del negocio de Phoenix”, dijo Kushner a Bloomberg después de recibir la aprobación de las autoridades para duplicar su participación.
La renovada apuesta de Affinity por Phoenix se produjo en medio de la brutal escalada de la guerra de Israel en Gaza, que comenzó como represalia por los mortíferos ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023, en los que murieron más de 1.200 israelíes. La ofensiva mortal de Israel, que según sus funcionarios es necesaria para la seguridad nacional, ha matado a más de 74.000 personas, según cifras del Ministerio de Salud palestino, y ha sido calificada de desproporcionada por sus críticos. Una investigación independiente de las Naciones Unidas concluyó que las acciones militares de Israel en Gaza constituyeron genocidio, una caracterización que Israel ha rechazado reiteradamente.
Kushner pronto asumió un papel central en la mediación del conflicto. Pero, a diferencia del primer mandato de Trump, cuando Kushner era un asesor de alto rango de la Casa Blanca y ayudó a elaborar acuerdos clave como los Acuerdos de Abraham, esta vez evitó asumir un cargo formal.
En cambio, Kushner comenzó a actuar como asesor informal de su suegro a partir de mayo de 2025, cuando la guerra alcanzaba su punto álgido.
Funcionarios regionales dijeron entonces a CNN que agradecían la ayuda de Kushner, quien conoce a Netanyahu desde su adolescencia y ha forjado relaciones sólidas con otros actores regionales clave durante la primera administración de Trump. Los funcionarios dijeron que lo consideraban más hábil que Steve Witkoff, enviado especial de Trump para Medio Oriente, a la hora de desenvolverse en negociaciones complejas.
“En realidad, todo comenzó con Gaza. … Pasé mucho tiempo ayudando a Steve, discretamente. Y luego, cuando la situación en Gaza se volvió muy intensa, Steve y el presidente me pidieron que me involucrara más en el aspecto operativo”, comentó Kushner posteriormente.
En septiembre de 2025, Kushner estuvo en la Oficina Oval mientras Netanyahu llamaba al primer ministro de Qatar tras un ataque israelí dirigido contra líderes de Hamas en Doha. Más tarde ese día, se reunió con Netanyahu y su delegación para revisar el marco de un acuerdo de alto el fuego en Gaza.
En octubre del año pasado, Trump envió a su yerno a Sharm el-Sheikh, Egipto, para cerrar el acuerdo. “Cuento con Jared”, dijo entonces. “Encuentren a alguien más capaz”. Días después, Kushner estuvo en la Plaza de los Rehenes, en Tel Aviv, celebrando el cese del fuego que había ayudado a negociar.
En medio de estas maniobras diplomáticas, Kushner habló abiertamente de sus intereses comerciales en la región. En enero, presentó un “plan maestro” para la reconstrucción de Gaza en el Foro Económico Mundial de Davos, que incluía una zona de “turismo costero” lo suficientemente extensa como para albergar 180 rascacielos y un aeropuerto que reemplazaría al destruido por los ataques israelíes hace más de dos décadas.
La “Nueva Gaza” sería un centro industrial, indicó Kushner, quien instó al sector privado a participar y prometió que en Gaza le aguardaban “increíbles oportunidades de inversión”.
Semanas después, en febrero, durante la reunión inaugural de la denominada “Junta de Paz” de Trump, creada para supervisar la reconstrucción y la seguridad de Gaza, Kushner, miembro ejecutivo de la junta, dijo: “Muchas de estas personas son voluntarias. No hacen esto para obtener ningún beneficio personal. Nadie se está lucrando personalmente con esto”.
Tanto Kushner como el enviado Witkoff han descrito su enfoque de la diplomacia como el de hombres de negocios: identificar lo que quiere cada parte, resolver obstáculos y negociar acuerdos. Kushner ha restado importancia a las inquietudes sobre esas superposiciones. En una entrevista con “60 Minutes Overtime” en octubre de 2025, dijo: “Lo que la gente llama conflictos de intereses, Steve y yo lo llamamos experiencia y relaciones de confianza”.
En el caso de la participación de Affinity en Phoenix, la diplomacia pública y las ganancias privadas de Kushner se entrecruzan abiertamente.
Aunque Kushner no está obligado a revelar sus inversiones debido a su condición de voluntario, las regulaciones financieras de Israel ofrecen una inusual ventana a una empresa en la que Affinity ha invertido. Como empresa que cotiza en bolsa, Phoenix debe publicar cada trimestre ciertos detalles comerciales para los reguladores israelíes. Esos documentos muestran que Phoenix ha invertido un capital considerable en empresas que han hecho negocios con las fuerzas armadas de Israel mientras libraban guerras en Gaza, Líbano e Irán.
La mayor participación entre esas empresas, valorada en al menos US$ 265 millones, corresponde a Elbit Systems, el mayor fabricante de armas de Israel. Durante el último año, la compañía obtuvo contratos por cientos de millones de dólares del ministerio de Defensa de Israel, incluidos unos US$ 200 millones para municiones aéreas avanzadas, US$ 48 millones para miles de proyectiles de artillería de 155 mm y US$ 210 millones para modernizar los tanques de combate de las fuerzas armadas.
Israel fue el mayor mercado de Elbit en 2025 y representó el 32% de sus ingresos totales. Phoenix, que posee una participación de al menos el 0,6% en la compañía, según datos de la bolsa de valores israelí, ha invertido en Elbit durante más de una década.
Elbit afirmó que registró un “aumento significativo” en la demanda de sus productos por parte del ministerio de Defensa de Israel en comparación con la demanda anterior a la guerra entre Israel y Gaza. Desde el inicio de la guerra, el precio de las acciones de Elbit ha aumentado más de un 165%, según cifras de la Bolsa de Valores de Tel Aviv.
Los productos del fabricante de sistemas electrónicos de defensa y armamento, incluidos proyectiles de tanque altamente explosivos y bombas de 227 kilos, han sido identificados en los lugares de varios ataques en los que Israel mató civiles, según análisis de CNN y grupos de derechos humanos.
Otra participación considerable de Phoenix, valorada en más de US$ 68 millones, corresponde a Next Vision, una empresa que fabrica cámaras para drones militares y las vende a contratistas como Elbit e Israel Aerospace Industries. Aunque Next Vision informó de un incremento de los pedidos de clientes israelíes desde el inicio de la guerra en Gaza, solo el 12% de sus ventas en 2025 provino de Israel.
Phoenix también ha invertido al menos US$ 40 millones en Reshef Technologies, una empresa que fabrica espoletas electrónicas para proyectiles de artillería. La compañía informó de pedidos por valor de US$ 165 millones del ministerio de Defensa de Israel desde el inicio de su guerra en Gaza.
Phoenix también posee una participación mucho menor, de US$ 524.524, en Israel Shipyards, un constructor naval que fabrica lanchas rápidas de ataque vendidas a la Armada israelí. Según las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), embarcaciones producidas por Israel Shipyards se han utilizado en la guerra en Gaza para lanzar misiles contra las personas del enclave. En un informe de 2026, la empresa señaló que la guerra había tenido “efectos positivos en el negocio”, como se reflejaba en los pedidos que había recibido de sus embarcaciones militares, incluidos los del Ministerio de Defensa de Israel. En 2024, el Ministerio de Defensa firmó un contrato de US$ 780 millones con Israel Shipyards para cinco embarcaciones, cuya primera entrega se espera hacia 2031.
Otra empresa que registró un aumento de la demanda de sus productos durante la guerra en Gaza fue Ashot Ashkelon, que vende componentes —incluidas cajas de cambios y transmisiones— a las FDI para los tanques y vehículos blindados que utiliza en el campo de batalla. La participación de Phoenix en la empresa supera el 10 %.
Phoenix también realizó pequeñas inversiones en dos gigantescas corporaciones estadounidenses —Boeing y Caterpillar, Inc.—, ambas proveedoras de productos utilizados por el Ejército israelí.
Phoenix tiene una inversión de US$ 4 millones en Boeing, entre cuyos productos se encuentran aviones de combate y helicópteros, además de bombas de pequeño diámetro y kits utilizados para convertir bombas de 2.000 libras en municiones guiadas de precisión.
Boeing vende productos a Israel tanto directamente como a través del programa de Ventas Militares al Extranjero (FMS, por sus siglas en inglés) de EE.UU., mediante el cual el Gobierno estadounidense actúa como intermediario y adquiere equipos de la empresa para venderlos a Israel. Los negocios de la empresa con Israel representan una pequeña parte de su cartera, pero han generado condena internacional, ya que sus municiones han sido identificadas reiteradamente en los lugares de ataques en los que Israel ha matado a civiles. Israel ha dicho que ha tomado medidas para minimizar las víctimas civiles en Gaza.
Phoenix posee una participación menor en Caterpillar, de US$ 2,5 millones. A través del programa FMS, el fabricante de tractores ha enviado al Ejército israelí excavadoras que se han utilizado para arrasar vecindarios en el Líbano y Gaza, según la ONU, que ha instado a la empresa a dejar de hacer negocios con Israel y ha advertido que podría ser cómplice de violaciones de los derechos humanos.
Boeing se negó a hacer comentarios para este artículo. Ni Caterpillar ni ninguna de las otras empresas en las que invirtió Phoenix respondieron a las preguntas de CNN.
Affinity dijo a CNN que Kushner no participaba directamente en las decisiones de la firma sobre las empresas que respalda.
Sin embargo, en entrevistas, Kushner ha descrito su profundo interés por el trabajo de todas las empresas que apoya.
“En mi negocio, intento trabajar con fundadores que me agradan, en empresas que me entusiasman y en misiones que creo que podrían ser productivas”, afirmó en el podcast “No Priors” en septiembre pasado.
Kushner también ha hablado abiertamente de utilizar Affinity y su participación en Phoenix para difuminar las aspiraciones comerciales y políticas en Medio Oriente.
En el mismo podcast, describió el escrutinio que recibió de sus patrocinadores en el Golfo por la decisión inicial de Affinity de invertir en Phoenix. “Cuando tomamos la decisión, mantuvimos conversaciones muy intensas en nuestro comité de inversiones porque dijeron: ‘Miren, está a punto de haber una guerra en el país’, que era lo que más o menos pensábamos que iba a ocurrir, y dijeron: ‘¿Cómo les explicamos esto a los inversionistas si sale mal?’. Y yo dije: ‘Bueno, en primer lugar, no es malo que ahora tengan un mayor interés en la economía de Israel’”.
Kushner sugirió entonces que esa relación podría funcionar en ambos sentidos, con Phoenix invirtiendo a cambio en Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.
“La siguiente fase de eso es que Phoenix, que es una empresa monstruosa, ahora está evaluando inversiones en Arabia Saudita, inversiones en los Emiratos Árabes Unidos y, básicamente, pensando cómo empezar a desplegar sus enormes cantidades de capital en proyectos de infraestructura en la región vecina. Lo cual, una vez más, simplemente contribuirá aún más a unir a la gente”, aseguró.
En última instancia, Kushner dijo que las inversiones de Affinity se centran en “las grandes tendencias que creemos que están cambiando el mundo”, y añadió: “Creo que gran parte de esto consiste en asociarse y respaldar a las empresas adecuadas”.
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Con información de Em Steck, Alayna Treene, Kevin Liptak y Andy Carey, de CNN.