Los ataques mortales de osos están causando conmoción en la Siberia rusa. ¿Por qué ahora?

Por Arina Porkhovnik, CNN
Cuando a Sofa, de 28 años, le enviaron un video de un oso en el patio de su antigua casa en Siberia central, la noticia captó inmediatamente su atención. La amenaza que representaban estos animales le había parecido lejana hasta entonces.
“Nunca tuvimos miedo de salir, ni siquiera de noche”, declaró a CNN. La idea de que un oso entrara en el patio era algo que “ni siquiera podía imaginar”.
Este avistamiento inesperado se produce en un momento en que los ataques de osos van en aumento: en septiembre se registraron al menos 16 encuentros mortales en toda Rusia, según un recuento de CNN basado en informes de medios rusos.
Por lo general, el país registra entre 20 y 30 ataques a personas al año, según informó el Ministerio de Recursos Naturales y Medio Ambiente a la agencia estatal de noticias TASS.
Este año, los osos se han adentrado en zonas pobladas de más de 40 regiones rusas, informó TASS. Sin embargo, la vasta región de Krasnoyarsk, en Siberia central, ha registrado el mayor número de víctimas mortales: siete.
La semana pasada, un oso mató a una mujer de 51 años tras atacarla cuando salía de su casa en esa zona. Dos días antes, un guardia de seguridad murió atacado por un oso en un aparcamiento de camiones situado en una zona forestal. A principios de septiembre, dos ancianas que habían desaparecido por separado mientras recogían setas fueron halladas muertas con heridas compatibles con ataques de osos.
También se notificaron encuentros mortales en otras regiones de Siberia. En la vecina región de Tuvá, el padre del jugador ruso de la NHL Andréi Kuzmenko murió a finales de septiembre tras ser atacado por un oso durante una jornada de pesca. Fue trasladado al hospital con graves heridas en el rostro, pero falleció poco después, según TASS.
Asimismo, en agosto, en la popular zona turística de Altái (sur de Siberia), un oso rasgó una tienda de campaña, arrastró a una mujer de 29 años hacia el bosque y acabó con su vida.
Sergey Kolchin, zoólogo especializado en grandes carnívoros de la Rama del Lejano Oriente de la Academia de Ciencias de Rusia, afirmó que, en promedio, los ataques no se han vuelto más frecuentes, pero que este año se ha producido un cambio en ciertas regiones de Siberia, particularmente en Krasnoyarsk.
Konstantin Tirronen, jefe de zoología del Centro de Investigación de Carelia de la Academia de Ciencias de Rusia, ofreció una evaluación ligeramente distinta al señalar que los ataques de este año superaron el promedio anual, aunque se concentraron en regiones específicas.
Ambos vincularon la situación a una cosecha otoñal inusualmente escasa de piñones y bayas. Kolchin también mencionó los extensos incendios forestales que privaron a algunos osos de su hábitat como un factor agravante.
“Al intentar compensar la escasez de alimentos, los osos se adentran cada vez más en zonas frecuentadas por personas, donde los encuentros son inevitables”, declaró a CNN.
Tirronen añadió que los osos intensifican la búsqueda de alimento mientras acumulan reservas de grasa para la hibernación invernal. “Si hay poca comida en la naturaleza, la buscarán donde puedan”, explicó.
También sugirió que los residuos alimentarios accesibles y la expansión de las industrias extractivas hacia hábitats de fauna silvestre antes remotos son factores que propician un contacto más estrecho entre osos y humanos.
“Estamos creando fuentes de alimento atractivas que los atraen”, dijo Tirronen. “La responsabilidad aquí recae en las personas, no en los osos”.
Dmitry Sergeev, funcionario de recursos naturales de Jakasia (en el sur de Siberia), calificó el aumento de “anómalo”.
“La población de osos está por encima de los niveles normales. Los animales más fuertes desplazan a los más débiles. No hay suficiente espacio para ellos, por lo que se acercan a las zonas habitadas por personas”, declaró a la cadena rusa REN TV, afín al Kremlin.
Sin embargo, ambos expertos consultados por CNN advirtieron que no se debe vincular el aumento de los ataques con un crecimiento de la población de osos, citando la falta de estimaciones poblacionales fiables. La naturaleza solitaria de los osos y su hibernación invernal dificultan su recuento, explicó Tirronen.
En los últimos dos meses, las autoridades de al menos 10 regiones de Siberia y el Lejano Oriente ruso han emitido advertencias a los residentes debido a una mayor actividad de osos.
También se impusieron toques de queda nocturnos en partes de Altái y en Baikalsk, en la región de Irkutsk. Por otro lado, los funcionarios de Krasnoyarsk cerraron el Parque Nacional de los Pilares de Krasnoyarsk y la escalera de la cresta Torgashinsky, una ruta de senderismo muy popular.
Las autoridades regionales también han desplegado equipos móviles de caza y han ofrecido recompensas en efectivo por abatir osos. En la región de Krasnoyarsk, donde se han producido la mayoría de los ataques mortales, se anunciaron recompensas superiores a los 35.000 rublos (unos 420 dólares).
El Ministerio de Recursos Naturales de Altái informó que se abatieron más de 50 osos tras la muerte de un turista en agosto, y se emitieron permisos para sacrificar a otros 157. El Ministerio de Recursos Naturales de Krasnoyarsk comunicó a principios de este mes que se habían abatido más de 180 “animales potencialmente problemáticos”.
Abatir osos agresivos en zonas pobladas es una medida de emergencia necesaria, señaló Kolchin. Sin embargo, argumentó que un sacrificio masivo no reduciría los incidentes a largo plazo, ya que no aborda la causa raíz del problema: los residuos de alimentos mal protegidos.
“Otros osos ocuparán el lugar de los abatidos cerca de los vertederos”, afirmó. “Disparar a los osos de forma generalizada e indiscriminada en medio de la histeria actual dejará animales heridos que pueden resultar letales”.
Según Kolchin, los osos heridos tienen dificultades para sobrevivir en la naturaleza y son más propensos a atacar a las personas en defensa propia. Los animales que asocian sus heridas con los humanos, añadió, también pueden volverse más agresivos hacia las personas. En cambio, señaló, la solución reside en mantener los residuos fuera del alcance, enseñar a las personas cómo comportarse ante la fauna silvestre y utilizar medidas disuasorias, como cercas eléctricas, para evitar futuros encuentros.
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