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Ante la falta de cooperación de Rusia, EE.UU. presiona por más información mientras intenta planificar posibles consecuencias

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Telemundo 15
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Por Adam Cancryn, Jennifer Hansler, Kylie Atwood y Sarah Owermohle, CNN

El Gobierno de Trump busca obtener respuestas claras sobre la muerte de una trabajadora de laboratorio ruso en un instituto dedicado al estudio de la peste, en medio de la reticencia por parte de los funcionarios rusos a ofrecer información sobre las misteriosas circunstancias que rodean el episodio.

La muerte de la trabajadora en el Instituto de Investigación contra la Peste de Irkutsk, en Siberia, hizo saltar inmediatamente las alarmas en todo el Gobierno, desencadenando una carrera para recopilar información de inteligencia y planificar una posible respuesta de salud pública, según múltiples fuentes familiarizadas con el asunto.

Sin embargo, la renuencia de Rusia a compartir información sobre el incidente ha complicado esas gestiones, lo que deja a los funcionarios sin certezas sobre los riesgos más amplios que esto podría conllevar, ni sobre cómo proteger exactamente a Estados Unidos frente a ellos.

Estados Unidos intensificó su solicitud de información, emitiendo una comunicación diplomática formal, denominada démarche, según informó a CNN una fuente familiarizada con el asunto a última hora del martes.

“Hemos solicitado oficialmente información adicional al Gobierno ruso”, declaró un portavoz del Departamento de Estado. “También estamos en comunicación oficial con otros países del mundo para compartir información”.

“Obviamente, le corresponde a Rusia compartir más información con el mundo”, declaró este martes el secretario de Estado, Marco Rubio. “Tal vez sea algo de mayor envergadura de lo que pensamos. No lo sabemos, pero creo que sería imprudente especular en este momento, dada la limitada información de la que disponemos”.

Funcionarios estadounidenses estuvieron en contacto con el Gobierno ruso desde el viernes pasado —según un funcionario del Departamento de Estado—, incluyendo comunicaciones entre los expertos en salud del departamento y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia. Ese contacto ha continuado, señaló un funcionario del Gobierno, mientras Rubio expresaba este martes su esperanza de que la limitada difusión de información “cambie en las próximas horas y días”.

El presidente Donald Trump dijo a los periodistas frente a la Casa Blanca, este martes por la tarde, que tenía “programada una llamada” para hablar sobre el asunto con el líder ruso, Vladimir Putin, “muy pronto”. Añadió que las agencias estadounidenses tendrían más información que comunicar “probablemente mañana”.

No obstante, hasta ahora Estados Unidos ha recibido una cooperación limitada. La poca información proveniente de Rusia ha sido recibida con profundo escepticismo; los funcionarios no están convencidos de que el Kremlin esté siendo totalmente transparente, de acuerdo con personas familiarizadas con la situación.

Aun así, hasta que el Gobierno disponga de más datos gracias a la recopilación de inteligencia y a las gestiones diplomáticas, los funcionarios no están tomando medidas como la imposición de restricciones de viaje para prevenir una posible propagación, según un funcionario estadounidense. Estados Unidos ya desaconseja viajar a Rusia debido a diversos factores, entre ellos la posibilidad de detenciones arbitrarias y la guerra con Ucrania.

Entre las cuestiones críticas aún pendientes figura saber si la trabajadora de laboratorio de 28 años, fallecida la semana pasada, contrajo peste neumónica —una infección grave, pero tratable— o alguna otra enfermedad infecciosa desconocida. El personal del Instituto contra la Peste estudia otras enfermedades peligrosas, como el cólera, el ántrax y la brucelosis, según el sitio web de la institución.

Funcionarios estadounidenses también han solicitado detalles sobre si la enfermedad fue modificada de alguna manera —un proceso denominado “ganancia de función”—, lo cual podría alterar drásticamente la forma en que Estados Unidos y otros países podrían responder.

Rubio y otros funcionarios del Gobierno de Trump han restado importancia públicamente a la amenaza inmediata para los estadounidenses, subrayando que el Gobierno está monitoreando de cerca la situación y que la peste neumónica es tratable con antibióticos.

Sin embargo, entre bastidores hay una profunda inquietud dentro del Gobierno debido a la persistente falta de información, de acuerdo con personas familiarizadas con el asunto. A estos recelos se suma la respuesta desmesurada del Gobierno ruso, que incluyó la puesta en cuarentena del hospital donde fue atendida la trabajadora de laboratorio, según el alcalde del distrito de Shelekhovsky. Cerca de 200 personas se encuentran bajo observación, informó un medio de comunicación regional.

“Por ahora, no sabemos mucho sobre lo que realmente sucedió”, dijo un funcionario estadounidense. “Pero de algo estamos seguros la mayoría: los rusos actuarán igual que lo hicieron los chinos con el covid-19. No serán transparentes”.

No obstante, este lunes Trump calificó la situación como un “gran problema” para Rusia, sugiriendo que Estados Unidos podría tener que brindar algún nivel de ayuda no especificado.

En un comunicado, un portavoz del Departamento de Estado señaló que varias agencias federales estaban “monitoreando de cerca el caso mortal de presunta peste neumónica”, pero que muchos de los detalles al respecto seguían sin confirmarse. Reiteraron que desde hace tiempo se aconseja a los estadounidenses no viajar a Rusia por ningún motivo.

“Instamos a las autoridades rusas a compartir información precisa de manera rápida y abierta”, dijo el portavoz.

En los días transcurridos desde la muerte de la trabajadora del laboratorio, funcionarios del Consejo de Seguridad Nacional y del Departamento de Estado han liderado las gestiones del Gobierno para recopilar información, reconstruir lo sucedido y evaluar los riesgos potenciales, según indicaron funcionarios y otras personas familiarizadas con la situación. Agencias federales de salud, incluidos los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU. y la Administración de Preparación y Respuesta Estratégica, también han participado en esta gestión intergubernamental.

Una fuente familiarizada con las gestiones indicó que funcionarios del Gobierno de Trump también han mantenido contactos informales con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el organismo sanitario internacional al que Trump retiró la financiación poco después de asumir el cargo, pero con el cual el Gobierno ha seguido comunicándose en situaciones de emergencia.

La OMS informó el lunes que estaba en contacto con las autoridades rusas para verificar los detalles sobre la muerte de la trabajadora del laboratorio, aunque hasta el momento también ha recibido poca información.

“Si no son transparentes, si no están abiertos a una rendición de cuentas independiente, ¿cómo es posible confiar en que el Kremlin nos está comunicando la información completa y precisa?”, dijo Lawrence Gostin, profesor de derecho sanitario global en la Universidad de Georgetown que ha trabajado estrechamente con la OMS. “Claramente, a simple vista, el laboratorio estaba llevando a cabo investigaciones de riesgo extremadamente alto y utilizando medidas de bioseguridad deficientes”.

La ubicación relativamente remota del Instituto Antipeste en el este de Rusia, sumada a la limitada capacidad de propagación rápida de la peste neumónica, ha dado a los expertos en salud cierta tranquilidad de que cualquier amenaza inmediata puede ser contenida.

La peste neumónica es una infección bacteriana, a diferencia de la cepa de coronavirus altamente transmisible que desencadenó la pandemia de 2020. Y aunque la peste es mortal si no se trata, actualmente hay antibióticos eficaces y ampliamente disponibles para combatirla.

Si bien hay pocos indicios de que el incidente vaya a desencadenar otra crisis sanitaria mundial, funcionarios y expertos externos señalaron que ha puesto de relieve lo difícil que puede resultar monitorear y prepararse para posibles amenazas biológicas.

Es posible que los CDC cuenten con las reservas médicas necesarias para combatir la peste neumónica convencional, según indicaron dichos funcionarios y expertos. Sin embargo, hay poca certeza sobre si podrían hacer lo mismo frente a una versión modificada, o cuánto tiempo llevaría desarrollar un tratamiento en caso de ser necesario.

Jennifer Nuzzo, profesora de epidemiología y directora del Centro de Pandemias de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Brown, señaló que este episodio se produce además en un momento en que la capacidad de respuesta sanitaria, tanto en Estados Unidos como a nivel mundial, se ha visto mermada por los recortes de financiación y la presión que supone hacer frente a otras crisis. La OMS ha propuesto un drástico recorte de su presupuesto tras el déficit de US$ 600 millones provocado por la salida de Estados Unidos.

Por otra parte, la capacidad de Estados Unidos para gestionar una nueva respuesta de salud pública “está gravemente mermada” debido a los trabajos para combatir los brotes de sarampión, afirmó.

“Estamos hablando de un sistema muy debilitado. Dios no quiera que se añada otro patógeno a la ya ardua y difícil labor de combatir el sarampión”, dijo Nuzzo. “Eso sería una pesadilla”.

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