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Hasta qué punto depende Ucrania del apoyo de EE.UU. ¿Podría Kyiv seguir adelante sin esa asistencia?

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Telemundo 15
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Por Lauren Kent, CNN

Ha sido un período desconcertante en las relaciones entre Estados Unidos y Ucrania, después de que el presidente Donald Trump criticara duramente a su homólogo Volodymyr Zelensky por no haber negociado el fin de la guerra y de que Kyiv acusara a Washington de retener un apoyo militar clave.

Posteriormente, Trump envió a su negociador a Noruega y Rusia para intentar impulsar el proceso de paz, pero Washington solo consiguió un plan para reanudar las conversaciones trilaterales.

Mientras tanto, continúan los mortíferos ataques rusos, al tiempo que Ucrania expresa su preocupación por las fisuras en el apoyo de Estados Unidos.

Las recientes tensiones distan mucho del primer enfrentamiento entre Kyiv y Trump, quien inició su segundo mandato suspendiendo la ayuda a Ucrania para su esfuerzo bélico. Desde entonces, Europa ha asumido los costos y Kyiv ha desarrollado su propia industria de defensa a un ritmo vertiginoso.

¿Hasta qué punto depende Ucrania del apoyo estadounidense? ¿Y podrá seguir luchando sin esa asistencia?

Según los expertos, Estados Unidos puede ejercer tres tipos principales de presión sobre Kyiv: económica, militar y política, en su búsqueda de algún tipo de capitulación por parte de Ucrania para poner fin a la guerra iniciada por Rusia.

La administración Trump suspendió los nuevos paquetes de asistencia para Ucrania a principios de 2025.

Antes de eso, Estados Unidos había enviado al menos US$ 131.500 millones en ayuda total a Ucrania, lo que lo convierte en el mayor donante individual desde la invasión rusa a gran escala en 2022, según datos del Instituto Kiel para la Economía Mundial, un centro de estudios alemán que monitorea la asistencia de guerra a Ucrania.

Algunas de las armas de fabricantes estadounidenses adquiridas durante la administración Biden aún se envían a Ucrania, pero muchos de esos contratos ya se han cumplido.

Según datos del Instituto Kiel, los países e instituciones de la Unión Europea, en su conjunto, superan ahora a Estados Unidos en el total de sus donaciones, habiendo enviado al menos US$ 228.500 millones desde 2022.

Alemania, Dinamarca, los Países Bajos y Suecia han sido los países de la UE que más ayuda militar han aportado. El Reino Unido y Noruega también han contribuido con una cantidad significativa de asistencia procedente de fuera del bloque.

Muchas de las donaciones se realizan en forma de armas fabricadas en Estados Unidos que los aliados de la OTAN compran y luego transfieren a Ucrania.

Pero esas transferencias de armas europeas aún requieren la autorización del Pentágono, lo que le da a la administración Trump otra fuente de influencia.

Zelensky abordó el viernes la grave escasez de misiles interceptores Patriot de fabricación estadounidense en Ucrania, declarando: “La entrega de los interceptores para protegernos de los misiles balísticos rusos sigue retrasada. Estamos esperando los interceptores que ya se habían acordado, pero aún no llegan”.

La semana pasada, Ucrania se quedó sin interceptores Patriot, una de las pocas armas defensivas capaces de derribar un misil balístico, lo que dejó al país mucho más vulnerable a los ataques rusos.

Ninguno de los misiles balísticos que impactaron Kyiv entre la noche y la madrugada del jueves fue interceptado, lo que indica que las reservas de misiles Patriot siguen agotadas o en niveles críticamente bajos.

Horas después del ataque, Zelensky declaró a CNN que Ucrania necesita principalmente dos cosas de sus aliados en este momento crítico: “Que no levanten las sanciones a Putin … y que nos proporcionen mejores misiles”.

Dado a que esos pedidos de armas representan una gran ventaja para las empresas de defensa estadounidenses, los analistas afirman que es poco probable que cualquier ralentización o bloqueo de las compras se prolongue durante mucho tiempo.

Aunque el apoyo financiero estadounidense se ha desplomado, Ucrania sigue dependiendo en gran medida de la inteligencia y la tecnología de Estados Unidos.

No tiene sustituto para sistemas estadounidenses únicos como los interceptores Patriot, la versión de grado militar del servicio de internet satelital Starlink de Elon Musk, llamada Starshield, y la tecnología avanzada de alerta de misiles.

“Eso es algo que los europeos no tienen, y no lo tienen porque nosotros (Estados Unidos) les hemos dicho durante los últimos 30 años que no lo desarrollen… porque pueden contar con nosotros”, declaró Max Bergmann, director del programa sobre Rusia del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, un centro de investigación con sede en Washington.

“Nos encontramos en una situación en la que Estados Unidos está demostrando a todos en Europa que sencillamente no se puede confiar en él”, señaló Bergmann a CNN.

“Esto podría ser realmente devastador para Ucrania, en el sentido de que podría causar un daño económico tremendo, una enorme pérdida de vidas civiles y la huida de la población civil”, comentó. “Pero dudo que vaya a quebrar la voluntad de Ucrania de luchar”.

Zelensky declaró a principios de esta semana que Ucrania no había recibido en repetidas ocasiones ninguna advertencia de la inteligencia estadounidense sobre ataques balísticos.

Esto provocó que los ataques con misiles rusos impactaran sin que sonaran las sirenas antiaéreas habituales que alertan a los residentes para que se refugien en búnkeres, y las autoridades ucranianas han afirmado que, como consecuencia, murieron más civiles.

El Departamento de Estado de Estados Unidos y el propio Trump han negado haber limitado el intercambio de inteligencia.

El martes por la noche, Zelensky afirmó que el intercambio de inteligencia con Estados Unidos “vuelve a funcionar”.

Sin embargo, Zelensky y otros funcionarios ucranianos afirmaron el viernes que Starshield seguía estando restringido, a pesar de que Trump asegurara que Musk había restablecido el acceso de Ucrania al servicio.

Según funcionarios ucranianos, las restricciones, que dificultan el movimiento de cualquier munición militar a alta velocidad, han obstaculizado la labor de los drones interceptores ucranianos en la defensa contra los ataques rusos y han trastocado las operaciones militares ucranianas en muchas zonas del frente.

“Preguntamos si es posible que nos proporcionen Starshield a velocidad normal para defendernos”, declaró Zelensky a CNN en una entrevista esta semana, señalando que los aliados europeos financian el contrato de internet por satélite. “Si no es posible, no pasa nada. Sobreviviremos y nos mantendremos fuertes”.

Trump y algunos de sus principales funcionarios han negado haber ordenado restringir el uso del servicio Starshield por parte de Ucrania, sin ofrecer una explicación clara de lo sucedido. A principios de esta semana, Trump afirmó no haber estado involucrado.

El presidente de Estados Unidos pidió a Musk, durante una llamada telefónica reciente, que restableciera el acceso total de Ucrania al sistema de satélites Starshield, según declaró a la CNN una persona familiarizada con el asunto.

Sin embargo, Musk ha negado haber tomado medidas unilaterales, afirmando en una publicación en redes sociales que “cualquier límite de velocidad o uso lo deciden las fuerzas armadas estadounidenses y, en última instancia, el presidente de Estados Unidos”.

A corto plazo, cualquier interrupción o restricción adicional a los sistemas respaldados por Estados Unidos probablemente afectará gravemente a Ucrania, según los expertos. A largo plazo, es probable que los aliados europeos inviertan más dinero en el desarrollo de sus propios sistemas para ayudar a Ucrania.

“Creo que los ucranianos probablemente no pensaron que Estados Unidos caería tan bajo, que los traicionaría de esta manera, porque esto no es realmente un acto de caridad lo que está haciendo Estados Unidos… Este es un servicio en el que Ucrania está invirtiendo dinero”, señaló Bergmann sobre el contrato de Kyiv con el programa Starshield y la compra de interceptores Patriot.

“Lo que está haciendo la administración tiene, en realidad, repercusiones mucho mayores para la fiabilidad básica de Estados Unidos como proveedor de tecnología y defensa”, añadió Bergmann.

Según los analistas, el distanciamiento entre Estados Unidos y Ucrania también tiene ramificaciones geopolíticas más amplias y podría acabar siendo un regalo para el esfuerzo bélico del Kremlin.

Esto se produce tras una serie de medidas controvertidas adoptadas por la administración Trump este mes, entre ellas la suspensión de nuevas sanciones a Rusia antes de que entraran en vigor y el acuerdo para permitir la exportación de diésel ruso.

Mientras tanto, el Kremlin no ha cedido hasta el momento en sus exigencias maximalistas para poner fin a la guerra.

La disposición de Washington a ejercer una presión sin precedentes sobre Kyiv “da a Rusia cierta esperanza de que, si continúan luchando en esta guerra, la determinación europea acabará por desvanecerse”, declaró Natia Seskuria, investigadora principal sobre Rusia y Eurasia en el Royal United Services Institute (RUSI), un centro de estudios de defensa con sede en el Reino Unido.

John Lough, responsable de alianzas internacionales en el New Eurasian Strategies Centre, compartía una opinión similar.

“Creo que los rusos deben sentirse bastante satisfechos consigo mismos en este momento con la presión que toda esta actividad reciente está ejerciendo sobre Europa, al lograr que Trump presione a Ucrania, rompa el régimen de sanciones y no siga adelante con el proyecto de ley de Lindsey Graham”, comentó a CNN. “Esto no hace más que acentuar el hecho de que Europa y Estados Unidos no están alineados”.

Trump ha vinculado directamente el levantamiento de las sanciones a la liberación del estadounidense detenido Stephen Hubbard, a pesar de haber declarado anteriormente que Estados Unidos no le dio a Moscú “nada a cambio” de su libertad.

Según los expertos, parte de la tensión —sobre todo en lo referente al diésel, dado a que Trump culpa a los ataques ucranianos contra refinerías rusas del alza de los precios en lugar de a la guerra con Irán— podría disiparse tras las elecciones intermedias en Estados Unidos.

Sin embargo, Lough argumentó que el problema de los altos precios de la gasolina y la impopularidad de la guerra con Irán persistirán durante el resto de la presidencia de Trump.

Lough afirmó que los esfuerzos de Ucrania por continuar los ataques contra las refinerías de petróleo rusas han sido como “agitar un trapo rojo ante un toro” para Trump. “Esto convierte a Ucrania en un blanco fácil si se busca desviar la responsabilidad por lo ocurrido con Irán”.

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Con información de Becky Pinnington, de CNN.

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