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Cómo enfrentar la depresión posparto: diagnóstico y tratamientos

Alejandra Ramos

(CNN Español) — La depresión posparto (DPP) es un trastorno de estado de ánimo muy similar al trastorno depresivo mayor que afecta hasta al 56% de las mujeres latinas residentes en México y Estados Unidos durante los primeros 4 meses tras el nacimiento de su bebé, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Pero, ¿cómo se puede identificar la depresión posparto y tratarla adecuadamente?

Daniela Chinchilla Ochoa, Dra. en Psicología especialista en salud mental reproductiva y de la mujer, explicó a CNN que la depresión posparto es muy parecida al trastorno depresivo mayor. Sin embargo, tiene características muy específicas de tiempo que no deben confundirse con el “baby blues” o melancolía posparto, un síndrome considerado normal ya que es secundario a los cambios hormonales característicos del postparto.

“Los criterios diagnósticos de la depresión posparto es que deben de durar (al menos) de manera consecutiva dos semanas durante las siguientes cuatro semanas posparto al nacimiento del bebé y deben de generar alteraciones significativas en el funcionamiento de la mamá”, indicó Chinchilla Ochoa.

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Entre los criterios que la depresión posparto comparte con el trastorno depresivo mayor está el ánimo bajo durante la mayor parte del día, dificultades para dormir, alteraciones en el patrón de sueño y de apetito, dificultades para concentrarse e ideas de desesperanza. Y según la especialista en salud mental reproductiva y de la mujer, una característica particular de la depresión posparto es el descuido personal por parte de la madre.

El descuido personal, explica, se puede ver en los hábitos de autocuidado, como es la alimentación y aseo personal, o bien el abandono de algún tratamiento médico. “Es ser negligente con su salud y con su cuidado personal”, indicó. Otra característica particular son los sentimientos negativos hacia otras personas, incluyendo al bebé, así como la falta de preocupación por el bienestar del mismo.

“Una característica muy particular y que es frecuente es la automedicación con medicinas o con alcohol. Casi no se habla de esto, pero es muy frecuente”, explicó Chinchilla Ochoa.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión y la ansiedad durante este periodo son las principales causas de discapacidad en las mujeres de todo el mundo. Y si bien existen algunos factores de riesgo, como los antecedentes de problemas de salud mental, la depresión posparto puede afectar a cualquiera.

Detección, diagnóstico y tratamiento

De acuerdo con la OPS, la mayoría de las mujeres con depresión posparto no buscan ni reciben un tratamiento específico.

“No es que no tengan depresión posparto. Es que no se habla porque socioculturalmente está mal visto hablar, o sea, decir abiertamente que te sientes mal”, dijo Chinchilla Ochoa. “Y esto sucede porque tenemos como todo un boom de idealización de la maternidad y de la súper mamá”, añadió.

La especialista en salud mental reproductiva y de la mujer indicó que el sistema en sí condiciona los sentimientos de culpa porque “nuestro mundo no funciona con perspectiva de género, o sea, tener o sostener una sociedad que incluya la perspectiva de género en sus dinámicas, o sea económicas, laborales, profesionales, académicas, sería tomar en cuenta las necesidades físicas de la maternidad que tiene la mujer”.

La OPS señala que los principales factores de riesgo de la depresión posparto son:

Una pareja que no ofrece apoyo emocional, no tener compañía o ser madre soltera Antecedentes de pérdidas tempranas Haber sido objeto de negligencia, maltrato físico, emocional o sexual en la infancia El aislamiento social Factores de estrés socioeconómicos Atención de otros menores en el hogar Mala relación con los padres o separaciones prolongadas Episodios depresivos previos

Al hablar de la detección, Chinchilla Ochoa indicó que el grado deterioro es el indicador que nos puede decir si una madre está experimentando “baby blues” —que ocurre en el 50 a 60% de mujeres— o depresión posparto. Es decir, si es algo que pasa de ser inestabildad emocional, condicionado por los cambios hormonales, a un sentimiento de incomodidad, tristeza o ansiedad que hace que la madre se descuide a ella y al bebé.

El “baby blues” es un cambio leve en el estado de ánimo que comienza en la primera semana posparto, entre los tres y los siete días, y según la especialista, los síntomas duran de 2 a 3 semanas máximo. Tras el nacimiento de un bebé el cuerpo entra en un desequilibrio físico hormonal y le toma aproximadamente entre dos y tres semanas restablecerse. Un proceso conocido como “la cuarentena”.

“¿Porque es importante tener un baby blues bien cuidado? Porque si no es así, puede virar en una depresión posparto y una depresión posparto no bien detectada, diagnosticada y tratada a tiempo puede terminar en una psicosis posparto”, indicó Chinchilla Ochoa.

La psicosis posparto no solo se manifiesta con síntomas psicóticos y delirantes, sino que en una mayoría de casos, las madres suelen atentar contra su vida y la de sus bebés. “Entonces, sí, una depresión postparto no tratada y diagnosticada a tiempo puede acabar con la vida del bebé y de la mamá”, añadió.

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La especialista en salud mental reproductiva y de la mujer dijo que ante la detección de los síntomas las personas deben de dirigirse con el médico con el que tengan más contacto y confianza, que normalmente suele ser el pediatra o el ginecólogo, quienes pueden remitir a la paciente con un especialista.

Y al igual que con una depresión mayor, el tratamiento de la depresión posparto puede incluir la terapia, programas de acompañamiento emocional y/o el uso de medicamentos, los cuales, según Chinchilla Ochoa, suelen ser compatibles con la lactancia. “Se ha visto que la lactancia es un factor psicoprotector para la depresión posparto, entonces el tratamiento siempre está enfocado a favorecer la lactancia”, explicó.

De la mano de la intervención médica y el tratamiento psicológico, la especialista indica que construir una red de apoyo, tanto práctica como emocional, es clave para la recuperación postparto. Chinchilla Ochoa explica que la red de apoyo puede involucrar a la pareja, amigos, familia así como al personal del servicio doméstico. Sin embargo, no se excluye  al equipo médico de la familia, ya sea el pediatra, ginecólogo, asesora o psicoterapeuta.

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