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Días después del ataque de EE.UU., venezolanos se debaten entre el nerviosismo, el miedo a la represión y la normalidad

Por Michael Rios y Uriel Blanco, CNN en Español

Los venezolanos buscan recuperar cierta normalidad tras la captura del presidente Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, mientras las autoridades del país reprimen cualquier muestra de apoyo al derrocamiento del líder.

El lunes, cuando Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada de Venezuela, grupos de derechos humanos advirtieron sobre una creciente represión. Puestos de control se instalaron en todo el país, y se reportaron aumentos de precios y un crecimiento del hambre entre la población.

Ese mismo día, se emitió un decreto que otorga amplios poderes a la presidencia y ordena a las fuerzas de seguridad capturar “a cualquier persona involucrada en la promoción o apoyo” del ataque de Estados Unidos durante el fin de semana.

Además, las fuerzas de seguridad venezolanas detuvieron temporalmente a 14 periodistas, incluidos reporteros que cubrían la juramentación de la Asamblea Nacional, según el sindicato nacional de prensa. No se dio explicación sobre su detención.

También se reportó que los presos políticos tuvieron suspendido su derecho a visitas y se les impide comunicarse con el exterior, de acuerdo con el Comité para la Liberación de los Presos Políticos en Venezuela.

El comité señaló que en varias ciudades del país se han instalado puestos de control, donde las personas son revisadas e incluso detenidas por tener “material digital” vinculado a la operación militar de Estados Unidos.

El ministro del Interior, Diosdado Cabello, publicó en Instagram dos videos que muestran a las fuerzas de seguridad en la capital. En una de las imágenes, se escucha a un grupo de hombres armados gritar: “¡Siempre leales, nunca traidores!”

El silencio y la ansiedad se apoderan de Caracas, tras el impacto del ataque estadounidense del 3 de enero y el miedo a una respuesta contundente del gobierno.

Todavía hay una fuerte presencia policial en Caracas, aunque hay menos soldados patrullando las calles.

Las señales de disidencia pública son mínimas, al igual que las publicaciones antigubernamentales en redes sociales. El miedo a represalias persiste bajo un régimen conocido por castigar la disidencia, sobre todo considerando que los funcionarios responsables de represiones en el pasado, Cabello y el ministro de Defensa Vladimir Padrino López, siguen en sus cargos.

Desde el domingo, grupos progubernamentales salieron a las calles para exigir la liberación de Maduro y su esposa, Cilia Flores. Sin embargo, estas manifestaciones han sido de tamaño y alcance limitados.

A pesar de la incertidumbre, los venezolanos parecen dispuestos a seguir adelante.

Este martes se vio a más civiles circulando por las calles de Caracas. Las oficinas públicas están operando, el Metro funciona, el aeropuerto cercano recibe vuelos nacionales y los supermercados siguen vendiendo productos a los clientes.

Algunos servicios aún no funcionan a plena capacidad, en parte por el feriado del Día de los Reyes, que mantuvo a muchas personas en casa.

Sin embargo, en los próximos días se espera la reapertura de escuelas y que los empleados regresen a sus trabajos a tiempo completo. Padrino López pidió el domingo a la población “reanudar sus actividades económicas, laborales y de todo tipo, incluyendo las educativas, en los próximos días”.

El enfoque del gobierno parece estar cambiando hacia la reactivación económica, que esta semana ha mostrado señales de alerta. La moneda venezolana, el bolívar, ha sufrido una fuerte devaluación.

Ayer, en algunas zonas de Maracaibo, tiendas y comercios solo aceptaban efectivo, con un tipo de cambio de 900 a 1.000 bolívares por dólar estadounidense.

Ante los reportes de un aumento desmedido de precios, algunos estantes en el país han comenzado a vaciarse.

Los reportes de hambre son persistentes en zonas alejadas de la ciudad. En el este del país, comercios en ciudades pequeñas han eliminado los precios por completo.

Los desafíos que enfrenta el país son abundantes. Pero los venezolanos, tras años de crisis, saben cómo enfrentar la adversidad.

Douglas Sánchez, comerciante en Caracas, dijo a Reuters el lunes que, en medio del caos y la desesperación, “los que trabajamos día a día, los que comemos día a día, tenemos que seguir generando dinero. Porque si no sales a trabajar, no tienes nada”.

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Con información de Jack Guy, Gonzalo Zegarra y Germán Padinger, de CNN

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