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Parece que Trump está aplicando una estrategia de capital privado en Venezuela

Análisis de Allison Morrow, CNN

Una forma de entender las acciones del presidente Donald Trump en Venezuela es recordar una de las preguntas más importantes que a guían su Gobierno: ¿Existe la posibilidad de obtener ganancias? Cuando la respuesta es sí, poco más parece importar.

Según sus propias palabras, la promesa de Trump de “gobernar” Venezuela está motivada por lo que él ve como una oportunidad de negocios y lo que sus opositores ven como un simple saqueo.

“El negocio petrolero en Venezuela ha sido un fracaso, un fracaso total”, declaró Trump durante una conferencia de prensa el sábado tras el operativo para capturar al presidente derrocado Nicolás Maduro. “Durante un largo periodo, no extrajeron prácticamente nada, en comparación con lo que podrían haber estado extrayendo”.

Más tarde añadió: “Vamos a extraer una enorme cantidad de riqueza de la tierra”.

Trump parece ver a Venezuela de la misma manera que los inversores de capital privado ven a las infladas cadenas de restaurantes: es decir, como activos de bajo rendimiento, escondidos bajo un andamiaje de costos generales que están listos para ser reestructurados, y cuyas ganancias vuelven a los que están detrás de la adquisición.

El presidente hizo esto mismo con Venezuela durante el fin de semana. En la misma conferencia de prensa del sábado, Trump afirmó que las compañías petroleras estadounidenses van a “arreglar” la infraestructura “y empezar a ganar dinero”.

En una llamada telefónica con Joe Scarborough, copresentador de “Morning Joe”, este lunes, Trump insistió en su argumento basado en el petróleo como justificación para atacar a una nación soberana. Según Scarborough, quien relató su conversación al aire el martes, Trump dijo que la diferencia entre la invasión estadounidense de Iraq en 2003 y la operación actual en Venezuela radica en que el presidente George W. Bush “no se quedó con el petróleo”. “Nos quedaremos con el petróleo”, dijo Trump, según Scarborough.

Los planes del Gobierno de Trump para Venezuela más allá de eso son vagos y escasos en detalles hasta el momento. Pero algunas partes ya están listas para ganar dinero.

Un operador anónimo que utilizaba Polymarket, la plataforma de apuestas basadas en criptomonedas, apostó US$ 32.000 a que Maduro sería destituido a finales de enero. Este operador, que supuestamente se unió a la plataforma pocas semanas antes de la operación estadounidense, obtuvo una ganancia de US$ 400.000. Si bien se desconoce la identidad del operador, varios expertos sugieren que la novedad de la cuenta y el tamaño de la apuesta indican que alguien operaba con información privilegiada.

Luego está Elliott Investment Management, un fondo de cobertura que se especializa en comprar activos en dificultades, y su fundador multimillonario, Paul Singer, un donante republicano que gastó al menos US$ 5 millones en la reelección de Trump.

En noviembre, una filial de Elliott ganó una puja por Citgo, la refinería de petróleo propiedad de la petrolera estatal venezolana. Un juez aprobó una oferta de Elliott por aproximadamente US$ 6.000 millones por activos de Citgo, cuyo valor, según los analistas, duplica esa cifra. Esto prepara al fondo para una posible ganancia inesperada si la adquisición, a la que Maduro se opuso, es finalmente aprobada por el Tesoro de Estados Unidos. (Elliott no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios).

Aun así, la industria petrolera estadounidense no está tan dispuesta como Trump a embarcarse en un proyecto tan costoso en un país inestable. En primer lugar, el petróleo venezolano se considera de relativamente baja calidad, lo que encarece su extracción y refinación, algo difícil de vender en un mundo con precios del petróleo bajos. Y eso sin entrar en el terreno político. Como una fuente de la industria le dijo a mi colega Matt Egan esta semana: “Que haya reservas de petróleo, incluso las más grandes del mundo, no significa que necesariamente se vaya a producir allí… Esto no es como montar un food truck”.

Trump tiene razón al afirmar que existen activos teóricamente lucrativos en Venezuela, y mucha gente, incluyendo a los venezolanos comunes, está contenta de ver a Maduro fuera del poder. Pero los mayores beneficios, hasta ahora, parecen limitarse a un fondo de cobertura y a un jugador no identificado. Es más difícil entender cómo la adquisición beneficia a los estadounidenses comunes, dado que cualquier ventaja en el suministro de petróleo tardaría años en llegar.

Al igual que los acuerdos de capital privado, la estrategia de Trump de actuar rápido y quedarse con el petróleo conlleva muchos riesgos.

“La diplomacia de las cañoneras, sumada a una sistemática falta de respeto por las salvaguardias básicas para evitar el beneficio propio, es sumamente peligrosa”, me dijo Daniel Weiner, director del programa de elecciones y gobierno del Centro Brennan. “Creo que todos están, con razón, alarmados por ello”.

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