Nigel Farage renuncia al Parlamento británico en medio de una polémica por donaciones recibidas y buscará la reelección

Por Hanna Ziady y Issy Ronald, CNN
Nigel Farage, líder del partido populista de derecha Reform UK, renunció a su escaño en el Parlamento británico y volverá a presentarse a las elecciones para recuperarlo, en medio de una creciente polémica sobre donaciones financieras.
Farage anunció el martes, a través de su canal de YouTube, su decisión de renunciar como diputado por Clacton-on-Sea, su circunscripción en Essex, con el fin de forzar una elección parcial en la que volverá a postularse.
Esta medida sorpresa parece ser un intento de contrarrestar las recientes informaciones negativas de la prensa sobre el origen de su fortuna personal, asunto que también está siendo investigado por el organismo parlamentario encargado de supervisar la conducta de los diputados. La investigación quedará suspendida hasta que sea reelegido. Si pierde la elección parcial, el comisionado de normas decidirá si reanuda o no la investigación, según el protocolo oficial.
En su discurso del martes, Farage negó haber cometido irregularidad alguna. “Permítanme ser absolutamente claro: no he hecho nada malo. No he infringido la ley en absoluto”, afirmó, añadiendo que consideraba haber “cumplido” las normas parlamentarias siguiendo “un buen asesoramiento jurídico”.
“He decidido que sean los habitantes de Clacton quienes juzguen mis actos”, añadió Farage. “Lucharé por ganar. Lucharé por continuar la revolución política que Reform ha iniciado”.
El martes por la noche, los tres partidos históricamente más grandes del Reino Unido —el Partido Laborista, el Partido Conservador (de derecha) y los Liberal Demócratas (de centro)— anunciaron que no presentarían candidatos a la elección especial.
Un portavoz del Partido Laborista declaró: “Nigel Farage está envuelto en un escándalo de corrupción y trata desesperadamente de cambiar de tema. Es patético, y el Partido Laborista no va a seguirle el juego”.
Esto supone una nueva convulsión en la política británica, tras la dimisión del primer ministro Keir Starmer el mes pasado. Se espera que el gobernante Partido Laborista nombre a un nuevo líder en menos de dos semanas; probablemente sea el exalcalde de Manchester, Andy Burnham.
Starmer calificó la decisión de Farage de dimitir y volver a presentarse en una elección especial como una “maniobra desesperada”. “Es evidente por qué lo hace. Está metido hasta el cuello en asuntos turbios”, declaró el martes el primer ministro saliente. “La política debería consistir en mejorar la vida de millones de personas, no en el beneficio personal ni en ocultar donaciones sospechosas; creo que la opinión pública verá esto exactamente como lo que es”.
Un portavoz de Burnham afirmó: “Se trata de una maniobra diseñada para desviar la atención de las graves acusaciones sobre los financiadores de Farage”.
Farage, uno de los principales artífices del Brexit, ha sido durante mucho tiempo una de las voces destacadas de la derecha populista radical británica y —dado el reciente éxito de su partido en las elecciones locales— un posible futuro candidato a primer ministro.
Podría decirse que es el político británico más querido y, a la vez, más odiado. Sin embargo, recientes revelaciones sobre el origen de su fortuna personal han amenazado con empañar su ascendente carrera política.
Las últimas acusaciones surgieron el fin de semana, cuando el “Sunday Times” informó que Farage no declaró regalos ni pagos recibidos del controvertido empresario británico George Cottrell, lo que supondría una posible infracción de las normas parlamentarias.
Cottrell fue acusado formalmente por las autoridades estadounidenses en 2016 de conspiración para el blanqueo de capitales, fraude electrónico, chantaje y extorsión. Cumplió ocho meses de prisión y llegó a un acuerdo de culpabilidad con la fiscalía.
El martes, Farage argumentó que el código ético del Parlamento se aplicaba únicamente a la vida pública de los legisladores, pero no pretendía regular su vida privada. “Ganar dinero no es un delito”, afirmó, añadiendo que le había ido “bien” económicamente en los últimos diez años, gracias en parte a la promoción de productos financieros y a su actividad como influencer en redes sociales. No obstante, señaló que ese éxito financiero “en sí mismo no debería considerarse un delito”.
La investigación del “Sunday Times” se publicó menos de tres meses después de que “The Guardian” informara que Farage había recibido una donación personal de 5 millones de libras esterlinas (unos US$ 6,7 millones) del multimillonario británico Christopher Harborne, justo antes de anunciar que se presentaría como candidato al Parlamento en las elecciones generales de 2024.
El organismo parlamentario encargado de supervisar la conducta de los diputados investiga si Farage debería haber declarado dicha donación antes de asumir su cargo; asimismo, el caso ha sido remitido nuevamente a este organismo a raíz de las acusaciones aparecidas en el informe del domingo.
Farage describió la donación personal de Harborne como “el equivalente a ganar la lotería”.
El creciente escrutinio sobre sus asuntos financieros personales ha puesto de relieve los ingresos extraordinariamente elevados que Farage ha obtenido al margen de su labor como miembro del Parlamento. Aunque a los diputados se les permite tener un segundo empleo, siempre que no ofrezcan asesoramiento parlamentario remunerado, Farage ha declarado más de 2 millones de libras esterlinas (US$ 2,7 millones) en ingresos “otros” desde que asumió su escaño en 2024, según registros públicos. Esta cifra supera en más de 20 veces el salario anual básico de un diputado, según datos oficiales.
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