Testigo del tiroteo de ICE en Houston en el que murió Lorenzo Salgado dice que está traumatizado y es incapaz de dormir

Por Ed Lavandera y Ashley Killough, Ray Sanchez, CNN
Un testigo del tiroteo que terminó con la muerte de Lorenzo Salgado Araujo a manos de un agente federal de inmigración en Houston dijo este jueves que está traumatizado y no puede dormir, especialmente porque afirma que Salgado Araujo nunca representó una amenaza para los agentes y que iba a entregarse cuando lo detuvieron en su camioneta.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), en su declaración inicial a principios de este mes, dijo que Salgado Araujo embistió un vehículo de las autoridades y se negó a seguir las órdenes antes de que un agente disparara su arma en defensa propia.
“Eso es mentira”, dijo José Trinidad Rojas Pliego, de 51 años, un pasajero en la camioneta que fue liberado de la custodia de ICE el miércoles, en una entrevista exclusiva con CNN que se emitirá en Erin Burnett OutFront.
Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional no respondió directamente a la afirmación de Rojas Pliego, y dijo que se está investigando el tiroteo en el que participó el agente, mientras el FBI de Houston indaga el posible asalto a un agente federal.
Rojas Pliego le dijo a Ed Lavandera de CNN que quedó devastado por las tácticas de los agentes y subrayó que los tres pasajeros de la camioneta fueron sacados del vehículo por la fuerza. Según dijo, Salgado Araujo fue herido de muerte, sacado del vehículo, arrojado al suelo y levantado para ser esposado.
El tiroteo mortal es el caso más reciente que ha provocado un intenso escrutinio y escepticismo sobre las tácticas de ICE y su aparente apresuramiento por defender a las personas involucradas.
“Solo íbamos a trabajar”, dijo Rojas Pliego. “Solo pido justicia para él, su familia y los trabajadores”.
Salgado Araujo conducía la camioneta la mañana del 7 de julio cuando, según ICE, recibió disparos mientras intentaba evadir el arresto durante un control vehicular.
Rojas Pliego dijo que “en ningún momento” hubo agentes delante o detrás de la camioneta durante la detención. “Iba a entregarse”, dijo el testigo sobre Salgado Araujo, y agregó que nunca atacó ni amenazó a los agentes.
Rojas Pliego ingresó a Estados Unidos en 1998, según documentos judiciales. El inmigrante mexicano no tiene antecedentes penales en Estados Unidos y vive en unión libre con una ciudadana estadounidense, de acuerdo con una petición de habeas corpus presentada por su abogado.
El abogado de Rojas Pliego, Hugo Balderas-Ibarra, dijo a CNN que su cliente tiene que usar un monitor en el tobillo y presentarse regularmente ante ICE tras su liberación de la detención. Rojas Pliego, quien podría calificar para una visa y un permiso de trabajo emitidos a víctimas de delitos, está en proceso de deportación, según el abogado.
El mismo día de su liberación, los fiscales federales presentaron una moción para que Rojas Pliego permaneciera detenido mientras se tramita una apelación, según muestran documentos judiciales.
Sin embargo, su equipo legal dijo que presentará una respuesta para oponerse a la moción del Gobierno.
“Si el asunto llega a la instancia de apelación, estamos plenamente preparados para litigar el caso”, dijo el abogado Raed Gonzalez en un comunicado.
“Las cosas nunca volverán a ser las mismas con mi familia”, dijo Rojas Pliego, quien se refirió a Salgado Araujo como “el Patrón”. “Estoy triste por… lo que vi, ya que yo lo presencié todo”.
Aunque la agencia describió el incidente como una “operación de cumplimiento selectivo”, no especificó si Salgado Araujo era el objetivo. Una fuente con detalles preliminares del tiroteo dijo que Salgado Araujo no era el objetivo de la acción de cumplimiento.
La familia de Salgado Araujo ha cuestionado la afirmación del Gobierno de defensa propia y aseguraron que creen que él se habría detenido y acatado a los agentes federales si hubiera sabido que los autos que lo seguían pertenecían a ICE o cualquier otra autoridad. Había estado solicitando un permiso de trabajo y no tenía antecedentes penales, dijo su familia.
El padre de tres hijos, de 52 años, se encontró con agentes de ICE cuando recogía a los últimos miembros de su cuadrilla de construcción en el área East End de Houston antes de dirigirse al norte para terminar la construcción de varias casas, dijo el hijo mayor de Salgado Araujo. Debido a que la camioneta y las herramientas de Salgado Araujo habían sido robadas, era cauteloso con respecto a que lo siguieran, dijo su hijo a CNN.
Las autoridades federales no han divulgado ningún video ni fotos de la parada de tráfico o del tiroteo. A los agentes involucrados no se les habían proporcionado cámaras corporales, dijo a CNN un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés).
La Oficina del Inspector General del DHS ahora está encabezando una investigación sobre el tiroteo, de acuerdo con ICE. Y la oficina de campo del FBI en Houston está investigando la presunta agresión a un agente federal.
Legisladores demócratas de Texas, activistas y la familia de Salgado Araujo han pedido una investigación independiente sobre su muerte.
El caso fue el más reciente en el que alguien resultó gravemente herido o murió este año después de ser baleado por un agente federal de control migratorio, y vuelve a plantear interrogantes sobre a quiénes se apunta en una ofensiva migratoria a nivel nacional que, según el Gobierno de Trump, busca expulsar a criminales peligrosos.
Poco antes del tiroteo, los agentes estaban investigando a dos hombres guatemaltecos conocidos por conducir una furgoneta blanca que ya habían evadido el arresto y que potencialmente estaban sujetos a deportación, dijo el fiscal federal para el Distrito Sur de Texas.
Mientras los agentes buscaban esa furgoneta la mañana del 7 de julio, los agentes recibieron un reporte de una furgoneta similar en el área que luego huyó cuando los agentes intentaron detenerla, según el fiscal federal, Aaron Reitz.
Los otros tres hombres en la furgoneta, incluido el hermano de Salgado Araujo, fueron detenidos.
Una semana después del tiroteo, el FBI presentó una solicitud de orden judicial diciendo que la agencia tenía motivos para creer que un investigador —después del tiroteo— vio drogas ilegales en el vehículo que conducía Salgado Araujo, residente de Texas desde hace mucho tiempo.
La sospecha del FBI sobre drogas se hizo pública después de que un tribunal desprecintara la solicitud de orden judicial. Eso provocó rechazo por parte de la familia de Salgado Araujo, cuya abogada dijo que creía que la sustancia era sal, utilizada para hacer una mezcla casera de electrolitos.
Pruebas posteriores confirmaron que la sustancia no era droga, de acuerdo con un portavoz de la Oficina del Fiscal de Distrito del Condado de Harris.
El abogado del hermano de Salgado Araujo, quien presenció el tiroteo, dijo que “se permitió que circulara una afirmación no comprobada antes de que se analizara, y la manera en que se hizo pública causó un daño real, desviando la atención de lo que realmente importa en este caso”.
Y aun si hubiera sido drogas, dijo el fiscal de distrito Sean Teare, eso no debería haber tenido ninguna incidencia en las investigaciones sobre si la muerte de Salgado Araujo estuvo justificada, o si la detención del inmigrante mexicano y sus tres pasajeros estaba justificada.
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Con información de Elise Hammond, Ashley Killough, Emma Tucker, Chris Boyette, Priscilla Alvarez, Caroll Alvarado, Lauren Mascarenhas y Norma Galeana, de CNN.