La inflación anual en EE.UU. bajó al 3,4 % en julio

Por Alicia Wallace, CNN
La inflación anual se desaceleró por segundo mes consecutivo y bajó al 3,4 % en julio, mientras los precios en las gasolineras y los supermercados ejercieron menos presión, según nuevos datos publicados este miércoles por la Oficina de Estadísticas Laborales.
El más reciente Índice de Precios al Consumidor mostró que los precios subieron un 0,1% mensual, en línea con las expectativas de los economistas.
El informe del IPC de este miércoles podría dar cierto alivio a los estadounidenses agobiados por los precios, después de que la inflación alcanzara un máximo de tres años hace apenas dos meses. Sin embargo, los economistas advierten que ese alivio podría no durar.
Y después del impacto acumulado de más de cinco años de alta inflación, para muchos estadounidenses ni siquiera un buen informe del IPC es suficiente para aliviar sus ajustados presupuestos.
“La economía aún no está fuera de peligro ante la amenaza que representa la inflación para los estadounidenses de a pie, pero las presiones sobre los precios tampoco están al rojo vivo”, escribió este miércoles en una nota Christopher Rupkey, economista jefe de FwdBonds.
Los datos económicos mensuales pueden ser bastante volátiles, y eso ha sido especialmente cierto últimamente, ya que los precios —en particular los de la energía y la gasolina— han registrado fuertes altibajos debido a una guerra con Irán que se prolonga desde hace meses.
Esos precios, al igual que la inflación, han bajado en las últimas semanas a medida que algunas conversaciones de paz parecían avanzar. Sin embargo, esas negociaciones siguen siendo difíciles y, además, se avecinan numerosos riesgos inflacionarios a medida que el aumento de los precios del petróleo y los fertilizantes se traslade al resto de la economía en los próximos meses.
Y aunque la inflación en EE.UU. avanzó en una dirección favorable, persisten algunas preocupaciones por el costo de vida: el informe de empleo más reciente mostró que los aumentos salariales de los estadounidenses, del 3,2 %, no están siguiendo el ritmo de las subidas de precios.
Los precios de la gasolina bajaron un 2,9 % en julio respecto al mes anterior, lo que ayudó a contener la inflación el mes pasado.
Una de las principales razones detrás de las cifras más moderadas del IPC de julio fue la continua desaceleración de los aumentos de precios de la vivienda, incluidos en la amplia categoría de “alojamiento”. El índice de alojamiento, que representa cerca de un tercio de la canasta general del IPC, subió apenas un 0,1 % en julio, mientras bajaron los precios de hoteles, moteles y otros alojamientos fuera del hogar.
La inflación de los alimentos también se desaceleró: los precios de los alimentos en los supermercados bajaron un 0,1 % en julio y registran un aumento anual del 2,7 %, por debajo de la inflación general.
“Hubo un gran esfuerzo por parte de las grandes cadenas de descuento y supermercados para reducir algunos de sus precios”, dijo Diane Swonk, economista jefe de KPMG, en una entrevista. “Dijeron que mantendrían esas reducciones este verano. El problema es la presión al alza sobre los precios una vez que los costos de los fertilizantes y la energía comiencen a trasladarse a medida que lleguemos a la cosecha de otoño y a 2027”.
Los precios de muchos alimentos bajaron ligeramente en términos mensuales. El precio de la lechuga registró su mayor caída desde que se tienen registros, un 16,4 %, después de que un brote de ciclosporiasis vinculado a algunos productos de Taylor Farms llevara a los consumidores a reducir de manera más general sus compras de este producto.
Los precios de la energía —y, con ellos, los de la gasolina— han sido especialmente volátiles desde que la guerra en Medio Oriente interrumpió el tránsito por el estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial, por lo que los indicadores de inflación “subyacente” adquieren aún más importancia para entender la trayectoria de la inflación.
El IPC subyacente, que excluye los costos de los alimentos y la energía, subió un 0,2 %, con lo que la tasa de inflación anual se situó en el 2,5 %. Esa cifra iguala la registrada en enero y febrero de este año, que entonces representó un mínimo de casi cinco años.
El informe de este miércoles también mostró que algunas presiones subyacentes sobre los precios persisten.
Swonk, de KPMG, destacó la inflación de los servicios, en particular el rápido ritmo de aumento de los precios en categorías como los servicios médicos, las tarifas aéreas y las reparaciones de automóviles.
Andreas Hauskrecht, profesor clínico de economía empresarial de la Universidad de Indiana, señaló los elevados precios de la energía como una preocupación para los próximos meses, ya que buena parte de esos mayores costos podría trasladarse a otras áreas de la economía.
Hauskrecht comparó la situación con la amplia ronda de aranceles impuesta el año pasado por el presidente Donald Trump: algunos de esos costos ya están incorporados a los precios minoristas.
“Cuanto más tiempo se mantiene un precio elevado, como ocurre con un arancel… más y más se traslada al consumidor”, dijo Hauskrecht a CNN. “Puedo plantear el mismo argumento para los precios de la energía”.
Las acciones estadounidenses subieron ligeramente este miércoles por la mañana tras la publicación del informe de inflación. El Dow avanzó 50 puntos, o un 0,1 %. El S&P 500 subió un 0,3 % y el Nasdaq Composite ganó un 0,6 %.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. bajaron. El índice del dólar estadounidense cayó un 0,15 %. Las probabilidades de que la Reserva Federal suba las tasas de interés en septiembre bajaron al 38 %, desde el 48 % del día anterior, según CME FedWatch.
La desaceleración de los aumentos de precios también podría permitir que la Reserva Federal tenga más margen para esperar a la hora de considerar nuevas subidas de las tasas de interés, señaló Gary Schlossberg, estratega global de Wells Fargo Investment Institute. El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, ha dicho que el banco central está comprometido con reducir la inflación, que se ha mantenido por encima de la meta del 2 % durante años.
“Sin embargo, seguimos siendo cautelosos sobre las perspectivas de inflación a corto plazo, en medio de la volatilidad de los precios del petróleo vinculada al actual conflicto en Medio Oriente, junto con las persistentes presiones sobre la inflación subyacente derivadas de una economía sólida y del auge de la inteligencia artificial”, escribió Schlossberg este miércoles en una nota a inversionistas.
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