El Niño alterará el clima invernal en EE.UU. Estas son las zonas que más sentirán sus efectos

Por Mary Gilbert, CNN
El creciente súper El Niño tendrá importantes repercusiones en el clima invernal de Estados Unidos.
El invierno no solo será el momento en que este El Niño alcance su máxima intensidad, sino también cuando su influencia sobre el clima mundial sea más pronunciada.
El Niño es un ciclo climático natural caracterizado por temperaturas del agua superiores al promedio a lo largo del ecuador en el océano Pacífico. El agua más cálida provoca cambios correspondientes en la atmósfera que tienen un efecto dominó sobre los patrones meteorológicos en todo el mundo, generalmente de formas que pueden predecirse en gran medida con bastante antelación.
Seguimiento de las anomalías de la temperatura de la superficie del mar en el océano Pacífico
Los datos satelitales muestran las anomalías de la temperatura de la superficie del mar —zonas que están más frías o más cálidas de lo esperado para el mismo período del año— al comparar las mediciones actuales con los registros climatológicos históricos.
Anomalía de la temperatura de la superficie del mar (°C).
Cuanto más fuerte es un fenómeno de El Niño, más probable es que se produzcan estos patrones meteorológicos esperados. Y este podría alcanzar niveles extraordinarios.
Se está fortaleciendo rápidamente, se pronostica que se convertirá en un súper El Niño a más tardar en octubre y tiene una probabilidad de casi el 70 % de convertirse, para finales de año, en el El Niño más fuerte jamás registrado.
Este El Niño, que podría batir récords, es “algo muy inusual, si no del tipo de intensidad que se ve una vez en la vida”, según Nat Johnson, meteorólogo del Laboratorio de Dinámica de Fluidos Geofísicos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés).
Es importante señalar que un El Niño históricamente fuerte no significa que necesariamente se producirán impactos meteorológicos y climáticos de intensidad histórica. Simplemente aumenta las probabilidades de que se desarrollen determinados patrones meteorológicos, según la NOAA.
Esto es lo que EE.UU. podría experimentar este invierno debido a El Niño.
No hay dos inviernos con El Niño iguales, pero la mayoría comparte tendencias de temperatura y precipitaciones. Esto se debe a que El Niño suele desplazar la corriente en chorro —la corriente de aire que atraviesa el país y por la que se desplazan las tormentas— al sur de su posición habitual, hacia la franja sur de EE.UU.
El resultado suele ser un mayor número de tormentas y un clima más húmedo y fresco en las zonas del sur del país, mientras que las del norte se vuelven más secas y cálidas, según la NOAA. (Sí, para quienes aman la nieve en el noreste, esto significa menos nieve en promedio durante los inviernos con un El Niño fuerte).
Lo contrario ocurre en el sureste y partes de las llanuras del sur, donde la tendencia a temperaturas más bajas y el aumento de las precipitaciones asociados a El Niño crean las condiciones para que haya nieve, aguanieve y lluvia helada. La intensidad que finalmente alcance el invierno en estas zonas dependerá de cuánto bajen las temperaturas.
También está el impacto sobre las tormentas eléctricas severas, que, después de alcanzar su punto máximo en primavera, normalmente vuelven a intensificarse cerca de la costa del Golfo y a lo largo de ella desde finales del otoño hasta principios del invierno.
El Niño aumenta particularmente el riesgo de este tipo de tormentas en Florida durante el invierno. La situación se invierte en otras partes de la costa del Golfo, donde la actividad es menor de lo normal, según Michael Tippett, científico del clima de la Universidad de Columbia.
Todavía faltan meses para el invierno, pero el Centro de Predicción Climática de la NOAA siempre mira hacia adelante. Sus pronósticos de temperatura y precipitaciones para el período de diciembre a febrero ya muestran características propias de El Niño.
Las mayores probabilidades de temperaturas superiores al promedio se extienden por toda la franja norte del país. Esto incluye la zona que va desde el noroeste del Pacífico hasta el medio oeste, que suele ser más cálida durante los inviernos con El Niño.
Cabe destacar que podrían registrarse temperaturas superiores a lo normal en más de la mitad de los 48 estados contiguos. Pero no todo puede atribuirse a El Niño: el calentamiento del planeta debido a la contaminación generada por los combustibles fósiles también influye. El invierno es la estación que se calienta más rápidamente en la mayor parte de EE.UU., según un análisis de Climate Central, un grupo de investigación sin fines de lucro.
Las tendencias de las precipitaciones para este invierno también llevan la marca de El Niño. Podrían registrarse condiciones más húmedas de lo normal en una extensa zona de EE.UU., incluida el sur de California, toda la franja de estados del sur e incluso la costa este. Por ahora, la mayor certeza de que se produzcan estas condiciones se concentra en el sureste.
Las zonas donde se pronostican condiciones más secas de lo normal no coinciden perfectamente con el patrón de El Niño, pero se limitan a la franja norte, donde se espera que haga más calor. Y una combinación de calor y sequedad no favorece la formación de nieve.
Al igual que ocurre con las temperaturas invernales, las investigaciones muestran que el calentamiento del clima también ha afectado las nevadas a lo largo de las décadas. Las cantidades anuales de nieve han disminuido en casi dos tercios de EE.UU. desde 1970, según Climate Central.
Solo el tiempo dirá qué tan invernal será este invierno, pero es casi seguro que El Niño será uno de los principales protagonistas, junto con el calentamiento del clima.
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