Las fuerzas militares estadounidenses confirman que han desplegado armas en el espacio

Por Armando Perez y Jackie Wattles, CNN
Estados Unidos ha desplegado armas en el espacio y las utilizará para defender a sus fuerzas, declaró el lunes el secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, en el primer reconocimiento público de tales capacidades en órbita y una señal deliberada para aquellos que representan amenazas potenciales en ese ámbito.
“Hoy seguimos asegurándonos de estar preparados para afrontar los desafíos de las amenazas en constante evolución, dondequiera que se presenten”, declaró Meink en la Conferencia Aérea, Espacial y Cibernética, un encuentro anual organizado por la Asociación de las Fuerzas Aéreas y Espaciales en National Harbor, Maryland.
“Por eso, Estados Unidos cuenta ahora con armas de control espacial en órbita capaces de defender a la fuerza conjunta contra acciones hostiles”, afirmó.
Meink no proporcionó detalles específicos sobre las armas y, al pedírsele que ampliara la información, se negó a dar más detalles. Se desconoce cuándo se pusieron las armas en órbita.
Si la revelación pretende servir como elemento disuasorio —con el objetivo de advertir a los adversarios de que EE.UU. es capaz de responder con contundencia a las amenazas en el espacio—, la vaguedad de las declaraciones de Meink podría limitar su eficacia, señaló Clayton Swope, subdirector del Proyecto de Seguridad Aeroespacial del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (una organización bipartidista sin fines de lucro) y quien trabajó durante más de una década en la CIA.
“La revelación sigue siendo significativa porque no es algo de lo que hayamos hablado de esta manera”, afirmó Swope. Sin embargo, “realmente hay que analizar la lógica subyacente más allá de esta simple revelación”.
Para que tal revelación actúe como una disuasión eficaz, explicó Swope, los adversarios de EE.UU. deben comprender “cuál es exactamente el potencial destructivo de esta arma y qué es exactamente lo que no queremos que hagan, de modo que, al saberlo, se abstengan de hacerlo”.
El presidente Donald Trump ha ensalzado la Fuerza Espacial de Estados Unidos, que creó en 2019 como parte de la Fuerza Aérea, como un paso histórico para reforzar las capacidades de defensa estadounidenses en medio de una creciente carrera armamentística en la que China y Rusia han desafiado el dominio espacial de Estados Unidos.
“China desarrolla y opera capacidades espaciales y antiespaciales como parte de una estrategia de modernización militar”, afirma la Fuerza Espacial de Estados Unidos en su sitio web, mientras que “Rusia considera el espacio como un dominio de guerra y cree que la supremacía espacial será un factor decisivo en futuros conflictos”.
Funcionarios militares estadounidenses han advertido repetidamente que ambos países están probando nuevas capacidades espaciales ofensivas, citando ejemplos como las misiones de entrenamiento de constelaciones de satélites rusas que, según Washington, podrían demostrar “tácticas de ataque y defensa” para el combate futuro, y el desarrollo por parte de China de un misil hipersónico de órbita parcial con capacidad nuclear.
Si bien el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967 prohíbe las armas nucleares o de destrucción masiva en órbita, no veda el uso de armas convencionales en el espacio ni el empleo de armas terrestres contra activos espaciales, lo que deja margen para la interpretación.
No está claro qué tipo de arma pudo haber desplegado Estados Unidos. Existe una amplia gama de posibilidades, incluidos satélites capaces de interferir las comunicaciones enemigas y armas que podrían abandonar la órbita para atacar y destruir equipos terrestres, señaló Swope.
Es incluso posible que Meink se refiriera a un arma antisatélite (ASAT), la cual puede utilizarse para localizar y destruir físicamente un satélite enemigo en órbita.
Tal como informó CNN en 2024, la inteligencia estadounidense sugiere que Rusia también ha realizado esfuerzos para desarrollar un arma nuclear espacial que utilizaría una onda de energía masiva, conocida como pulso electromagnético, para potencialmente inutilizar una gran cantidad de satélites comerciales y gubernamentales, una afirmación que Moscú ha negado.
Esta tecnología ha sido probada anteriormente por Estados Unidos, China y Rusia. Sin embargo, se considera ampliamente como uno de los tipos de armas espaciales más arriesgados y perjudiciales, ya que los restos de satélites destruidos pueden permanecer en órbita durante años, con el riesgo de desencadenar una cadena indiscriminada de colisiones con cualquier satélite cercano.
CNN se ha puesto en contacto con la Fuerza Espacial para obtener comentarios.
Estados Unidos se comprometió en 2022 a no volver a probar armamento antisatélite (ASAT) de “ascenso directo”, señaló Swope, refiriéndose a los tipos de armas ASAT que se lanzan desde tierra para atacar un satélite.
Sin embargo, la redacción precisa del compromiso no descarta probar o desplegar otro tipo de arma ASAT, como un arma ASAT “coorbital”, dijo Swope. Ese tipo de herramienta podría implicar el uso de una nave espacial para acercarse directamente a un satélite enemigo en órbita.
“Desde la época de la Unión Soviética y la Guerra Fría, los rusos han estado interesados en desarrollar lo que yo llamaría armas antisatélite ‘coorbitales’”, añadió Swope. “Se trata de satélites que lanzarían algún tipo de proyectil u otra munición contra el satélite objetivo para inutilizarlo”.
Como informó CNN en 2024, la inteligencia estadounidense sugiere que Rusia también ha realizado esfuerzos para desarrollar un arma nuclear espacial que utilizaría una onda de energía masiva, conocida como pulso electromagnético, para potencialmente dejar fuera de servicio una gran cantidad de satélites comerciales y gubernamentales; una afirmación que Moscú ha negado.
Tal arma podría tener impactos amplios y devastadores, como afectar a los satélites de los que depende el mundo para predecir el clima y responder a desastres, o incluso afectar potencialmente a los sistemas de navegación global utilizados para una gran variedad de fines, incluidos la banca, el transporte de mercancías, el envío de ambulancias e incluso la solicitud de servicios de transporte compartido.
“Es de vital importancia que mantengamos nuestro dominio no solo en el aire sino también en el espacio; por ello, hemos tenido que tomar medidas para garantizar que, cuando nos veamos amenazados, podamos hacer frente a la situación”, dijo Meink el lunes.
El pasado diciembre, Trump firmó un decreto que calificaba la superioridad estadounidense en el espacio como “una medida de visión y voluntad nacional”, haciendo hincapié en el desarrollo de tecnologías de defensa antimisiles de última generación y en garantizar su capacidad para contrarrestar amenazas, incluyendo “cualquier emplazamiento de armas nucleares en el espacio”.
El decreto fue un paso hacia el sistema de defensa antimisiles “Cúpula Dorada” propuesto por Trump, un ambicioso plan multimillonario inspirado en la Cúpula de Hierro de Israel que, según los funcionarios, permitiría a Estados Unidos interceptar misiles desde cualquier parte del mundo.
Estados Unidos se ha mantenido impreciso sobre sus planes para desarrollar el escudo antimisiles, cuya finalización Trump espera para 2028. Como informó anteriormente CNN, el Pentágono ha programado la primera prueba importante del escudo para justo antes de las elecciones de 2028, según dos fuentes familiarizadas con el asunto.
Entre otros elementos, la propuesta “Cúpula Dorada” incluye el despliegue de interceptores que podrían permanecer en órbita terrestre hasta que se utilicen para destruir misiles enemigos en pleno vuelo.
En declaraciones realizadas el lunes, Meink también afirmó que un programa estadounidense de interceptores espaciales había pasado “del contrato inicial al hardware listo para el vuelo en menos de un año”, sin revelar más detalles.
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Con información de Rashard Rose, Simone McCarthy, Natasha Bertrand y Zachary Cohen, de CNN.