Francia vivió otro fin de semana de protestas y miles de personas se manifestaron en toda Europa

Por Jonny Hallam y Issy Ronald, CNN
Casi 1.000 personas fueron detenidas el sábado en toda Francia, cuando una ola de protestas mayoritariamente pacíficas para expresar quejas económicas volvió a las calles de sus principales ciudades. Hubo manifestaciones similares en toda Europa.
La fuerte presencia policial generó algunos enfrentamientos violentos en Marsella y Burdeos, así como en la capital, pero las manifestaciones no se vieron empañadas por la magnitud de la violencia que estalló el fin de semana anterior.
Las protestas masivas que han surgido en toda Europa en las últimas semanas comparten algunas quejas comunes —el aumento del costo de la vida, la crisis de la vivienda y la falta de financiación para la educación—, aunque varían en magnitud y en los temas que priorizan de un país a otro.
Francia ha sido escenario de algunas de las mayores protestas del continente. Alrededor de 110.000 de los más de 410.000 manifestantes que salieron a las calles el sábado se encontraban en París, según informó el Ministerio del Interior, una cifra similar a la de los manifestantes que se congregaron en la capital una semana antes. El partido de la NFL entre los Pittsburgh Steelers y los New Orleans Saints se disputó el domingo en el Stade de France, a las afueras de París, pero un evento para aficionados en la capital fue cancelado.
Decenas de miles de personas marcharon el sábado en Madrid, España, exigiendo la protección de las pensiones públicas, según la cadena pública RTVE, mientras que la policía portuguesa informó del desalojo de un campamento que había surgido en el centro de Lisboa y Oporto como protesta por la crisis de vivienda que atraviesa el país.
Si bien casi todas las manifestaciones en las ciudades europeas transcurrieron de forma pacífica, se registraron focos de disturbios y enfrentamientos con las autoridades. En Barcelona, las autoridades informaron de la detención de 128 personas tras los disturbios y saqueos.
Alrededor de 600 personas “que no seguían ninguna manifestación, no participaban en ninguna manifestación y no defendían ninguna de las causas o derechos habituales” se congregaron en el centro de Barcelona el sábado por la noche, indicó Núria Parlon, consejera del Interior de Cataluña.
Las imágenes mostraban pequeños incendios dispersos que eran extinguidos, así como escaparates destrozados. Un grupo de alborotadores incluso logró entrar en una tienda Urban Outfitters tras romper sus ventanas. Otro grupo fue grabado intentando entrar en una joyería en La Rambla, una de las calles comerciales más populares de Barcelona. Catorce agentes resultaron heridos, cuatro de ellos de gravedad, según informó la policía.
En total, 23 comercios fueron vandalizados después de que varios grupos de personas encapuchadas se reunieran en la céntrica Plaza de Catalunya alrededor de las 6 p.m., hora local, según informó la policía catalana.
Si bien Parlon hizo hincapié en que estas personas no formaban parte de ninguna manifestación, el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, afirmó que “podría estar relacionado con algunas de las convocatorias que se están realizando en varias capitales europeas”.
En las ciudades italianas de Roma, Milán y Nápoles, los comercios tapiaron sus frentes tras los saqueos sufridos en manifestaciones anteriores, pero las protestas contra el aumento del costo de la vida y la guerra fueron menores de lo esperado.
Las autoridades italianas reforzaron las fuerzas de seguridad en Milán con cientos de militares que realizaron registros y confiscaron bates de béisbol, fuegos artificiales y máscaras faciales a decenas de manifestantes. Varios manifestantes fueron detenidos para ser interrogados y se les impidió participar en las marchas previstas, según medios locales.
Según imágenes difundidas por medios locales, los manifestantes en Turín, Bolonia y Florencia se enfrentaron con las fuerzas de seguridad, que utilizaron porras y gases lacrimógenos para repeler a los grupos que intentaban superar las barreras.
En Tirana, la capital albanesa, los manifestantes, que exigen un mayor apoyo a la educación y la dimisión del primer ministro, prendieron fuego a contenedores de basura y lanzaron piedras y botes de gas lacrimógeno.
En Bruselas, la capital belga, los estudiantes mostraron pancartas y bloquearon las calles. Posteriormente, la policía utilizó cañones de agua para dispersar a la multitud, según informó la cadena pública belga VRT.
En París, la manifestación “se desarrolló pacíficamente, como la mayoría de las marchas de protesta en todo el país”, declaró a la prensa el ministro del Interior, Laurent Nuñez, quien añadió que casi 1.000 personas fueron detenidas en todo el territorio nacional.
Nuñez afirmó que la policía había restringido los movimientos de los manifestantes: “Se les impidió realizar manifestaciones no autorizadas que recorrieran las calles o dirigirse hacia los centros de las ciudades”.
“En algunas ciudades se produjeron daños o saqueos en comercios, en un número muy limitado”, añadió Nuñez, aunque en mucha menor medida que durante las protestas de hace una semana.
Nuñez indicó que no hubo “ataques dirigidos” contra edificios públicos, como alcaldías o comisarías, tal como ocurrió el fin de semana anterior.
Sin embargo, las fuerzas de seguridad se enfrentaron a un “nivel de violencia extremadamente alto”, agregó Nuñez, “con el lanzamiento constante de proyectiles y el disparo de fuegos artificiales tipo mortero”. Señaló que las fuerzas de seguridad permanecerían desplegadas hasta muy entrada la noche de este sábado para prevenir saqueos.
Unos 70.000 agentes de policía fueron movilizados en todo el país este sábado, según el Ministerio del Interior, mientras las autoridades francesas ponían en marcha un enorme operativo de seguridad para la segunda jornada de protestas.
Unidades especiales de intervención policial, helicópteros, vehículos blindados, perros policía y cañones de agua estaban preparados como parte del operativo, después de que más de medio millón de personas salieran a las calles el sábado anterior.
Tras una marcha pacífica por París, una multitud de varios miles de manifestantes se enfrentó a la policía, que utilizó gases lacrimógenos y un cañón de agua para impedirles el paso, según un equipo de CNN presente en el lugar.
Los enfrentamientos estallaron en la Porte de Vincennes, punto final de la marcha, que congregó a unas 110.000 personas.
En Marsella, la segunda ciudad de Francia, los manifestantes lanzaron fuegos artificiales tipo mortero contra la policía durante enfrentamientos en las calles. También hubo informes de saqueos en distintos puntos de la ciudad, incluidos una joyería con las vidrieras destrozadas y un supermercado que estaba siendo saqueado, según informó BFMTV, cadena afiliada de CNN en Francia.
Imágenes de Burdeos, en la costa atlántica de Francia, mostraron el uso de gases lacrimógenos contra los manifestantes en la famosa Place de la Bourse. Los videos mostraron a algunos manifestantes enmascarados lanzando objetos contra la policía mientras los gases lacrimógenos se extendían por la plaza.
En Niza, decenas de activistas de extrema derecha atacaron a personas que se manifestaban pacíficamente este sábado, según informó BFMTV.
El líder del partido de ultraizquierda La Francia Insumisa (La France Insoumise), Jean-Luc Mélenchon, advirtió que habrá una huelga nacional el 5 de noviembre si el presidente de Francia, Emmanuel Macron, no responde a las demandas de los manifestantes.
“Es hora de que las autoridades cedan; de lo contrario, la única opción que les quedará pronto será la puerta de salida”, dijo en una publicación en X.
El sábado por la mañana, Mélenchon dijo a BFMTV desde la primera línea de la manifestación que Macron se arriesga a nuevas huelgas a nivel nacional el 5 de noviembre a menos que “ceda ahora”.
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Con información de Elina Baudier Kim, Lisa Courbebaisse, Joseph Ataman, Barbie Latza Nadeau, Catherine Nicholls, Tim Lister, Pau Mosquera y Charlotte Reck, de CNN.