Irán recibe a Arabia Saudita y otras potencias regionales ante el temor de una nueva guerra

Por Mostafa Salem, CNN
Arabia Saudita y sus aliados enviaron este lunes a altos funcionarios de seguridad a Irán para mantener conversaciones, en medio del temor a una nueva ofensiva de Estados Unidos e Israel que podría sumir a Medio Oriente en una mayor inestabilidad.
El jefe militar de Pakistán, Asim Munir, y el jefe de inteligencia de Turquía, Ibrahim Kalin, se reunieron en Teherán con el ministro de Defensa de Arabia Saudita, el príncipe Khalid bin Salman, y altos funcionarios iraníes, entre ellos el jefe de Seguridad Nacional, Mohsen Rezaei, y el presidente Masoud Pezeshkian.
La reunión en Teherán se produce en un momento de tensión en Medio Oriente, mientras aumentan las especulaciones sobre la posibilidad de que el presidente Donald Trump ordene nuevos ataques contra Irán después de las elecciones intermedias de la próxima semana. También representa el primer contacto de alto nivel entre Irán y Arabia Saudita desde que los hutíes de Yemen, respaldados por Irán, intensificaron sus ataques contra objetivos sauditas el mes pasado.
Un comunicado difundido por los medios estatales iraníes señaló que los cuatro países acordaron continuar el diálogo y fortalecer la cooperación para apoyar la seguridad y la paz en la región.
“Hemos enfatizado constantemente que la seguridad regional solo puede garantizarse si se tienen en cuenta la voluntad y las consideraciones de seguridad de los países de la región”, dijo a los periodistas el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, antes de la reunión.
Arabia Saudita, Turquía y Pakistán integran la Alianza de La Meca, una coalición recientemente formada por tres de las mayores potencias de la región. El pacto, según el cual un ataque contra uno de sus miembros se considera un ataque contra todos, ha sido objeto de escrutinio por reunir a Pakistán, que posee armas nucleares, el poderío militar de Turquía y los recursos financieros de Arabia Saudita.
Pakistán ha sido un intermediario clave entre Washington y Teherán desde que comenzó la guerra en febrero.
“La importancia de la reunión radica principalmente en el momento en que se celebra y en los funcionarios que participan”, dijo a CNN Hamidreza Azizi, analista sénior de Irán del centro de estudios International Crisis Group (ICG). “Se produce en un momento en que aumenta el riesgo de otra ronda de guerra entre Irán y Estados Unidos, y los tres miembros del Pacto de La Meca tienen intereses directos de seguridad en juego”.
La visita de Khalid bin Salman, miembro de la familia real saudita y hermano del líder de facto del reino, el príncipe heredero Mohammed bin Salman, sorprendió a los observadores. Irán y Arabia Saudita representan ideologías religiosas rivales y han mantenido una rivalidad regional durante décadas, que culminó en una confrontación directa a principios de este año, después de que Estados Unidos e Israel iniciaran una guerra contra la República Islámica.
Irán atacó a los aliados regionales de Washington, incluida Arabia Saudita, después de que ataques aéreos israelíes mataran al líder supremo iraní, el ayatola Alí Jamenei, junto con gran parte de su cúpula militar y destacados científicos nucleares en febrero, al comienzo de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Los aliados y grupos subsidiarios de Irán, incluidos los de Iraq y Yemen, también han atacado instalaciones petroleras e infraestructura civil sauditas, lo que ha ejercido una presión sin precedentes sobre el reino.
Los países de Medio Oriente temen que una nueva ofensiva estadounidense contra Irán provoque más represalias iraníes después de ocho meses de inestabilidad en la región.
Actualmente hay suficientes fuerzas estadounidenses desplegadas en la región para llevar a cabo los posibles ataques, dijeron a CNN dos funcionarios estadounidenses. El alcance de las nuevas operaciones militares de Estados Unidos probablemente iría más allá de los esfuerzos por simplemente “cortar el césped” o mantener el statu quo mediante ataques contra radares, lanzadores y otros activos iraníes que pueden reconstruirse rápidamente, como ha ocurrido desde que Trump suspendió las operaciones de combate a gran escala a principios de este año, añadieron las fuentes.
Después de meses de ataques iraníes de represalia con misiles y drones contra sus vecinos aliados de Estados Unidos, Teherán ha reducido la intensidad de los ataques y, en cambio, ha centrado su estrategia en generar incertidumbre económica al intentar bloquear la única vía marítima utilizada por los buques que transportan diariamente una quinta parte del petróleo y el gas del mundo.
Teherán ha pedido a los países de la región que retiren las bases estadounidenses y pongan fin a su dependencia de Washington en materia de defensa. La mayoría de los vecinos regionales de Irán cuentan con fuerzas militares equipadas con armamento estadounidense, pero han comenzado lentamente a diversificar sus arsenales y formalizar nuevas alianzas militares ante la preocupación por el compromiso de Washington de defender a sus aliados.
La Alianza de La Meca forma parte de un “esfuerzo más amplio” para desarrollar una “arquitectura de seguridad regional independiente”, escribió en X Danny Citrinowicz, exjefe de la división de Irán de la inteligencia militar israelí.
“La decisión de entablar un diálogo directo con Teherán es igualmente significativa”, añadió Citrinowicz. “Refleja no solo un reconocimiento del régimen iraní, sino también la comprensión de que Irán sigue siendo un actor regional central cuya influencia no puede simplemente ignorarse”.
Los funcionarios iraníes han acogido favorablemente la iniciativa, y algunos, entre ellos el exministro de Asuntos Exteriores Mohammad Javad Zarif, la consideran una oportunidad para avanzar hacia un marco de seguridad más amplio en la región y alejarse de la dependencia de Estados Unidos. Sin embargo, estos acontecimientos todavía no indican un avance diplomático inmediato, afirmó Azizi, de International Crisis Group.
“Teherán quiere garantías creíbles de que cualquier acuerdo impediría otro ataque militar, y es difícil imaginar cómo Arabia Saudita, Turquía o Pakistán podrían ofrecer esas garantías o ejercer suficiente influencia sobre Trump para conseguirlas”, dijo.
“A menos que estos países aporten algo nuevo que pueda cambiar los cálculos de Teherán o Washington, es poco probable que la reunión produzca un avance sustancial”, añadió Azizi. “Por ahora, parece más un intento de última hora para evitar la reanudación de la guerra que el comienzo de un nuevo proceso diplomático”.
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