El cheque de estímulo de US$ 2.000 de Trump puede ser una jugada política inteligente y una arriesgada apuesta económica
Por Matt Egan, CNN
Una de las pocas cosas que tiene peor aprobación en las encuestas que la economía de Trump es el uso casi sin precedentes de aranceles por parte del presidente.
La Casa Blanca, en un aparente intento por cambiar la percepción tanto sobre la economía como sobre los aranceles, está considerando una vez más una idea audaz: redirigir los ingresos arancelarios para financiar cheques de dividendos de US$ 2.000 para estadounidenses de ingresos bajos y medios.
Es fácil ver cómo estos pagos de reembolso de aranceles podrían convencer a los votantes escépticos y ayudar a las personas que tienen dificultades financieras. Sin embargo, más allá del atractivo político, es difícil comprender la lógica económica detrás de esta idea.
Los economistas le dicen a CNN que es poco probable que los aranceles generen suficientes ingresos para pagar los dividendos del tamaño que ha prometido el presidente Donald Trump.
Si todos los ingresos arancelarios se gastan en pagos de estímulos, no quedaría nada para reducir la deuda nacional de US$ 38 billones, otra de las promesas de Trump. Dependiendo de cómo se estructuren, los pagos podrían incluso aumentar la enorme deuda de Estados Unidos.
Si se distribuyen cheques de reembolso, la historia muestra que muchos estadounidenses probablemente gastarían parte o la totalidad de su dinero del Gobierno federal.
Esto aumentaría la demanda sin aumentar la oferta, lo que podría empeorar el problema del costo de vida, que es la raíz de las frustraciones de los estadounidenses con la economía.
“Todo esto es exactamente la receta equivocada si se quiere controlar la inflación y hacer que las cosas parezcan más asequibles”, dijo Erica York, vicepresidenta de Política Fiscal Federal de la Tax Foundation, a CNN en una entrevista telefónica.
El riesgo de aumentar los precios es la razón por la que los pagos directos, normalmente llamados cheques de estímulo, se reservan para emergencias cuando la demanda es baja, como durante la crisis financiera de 2008 o la pandemia de covid-19.
Incluso durante la pandemia, los cheques de estímulo pueden haber sido en parte responsables de la consiguiente crisis inflacionaria. La Reserva Federal de St. Louis estimó que el estímulo fiscal estadounidense durante el covid-19 contribuyó con 2,6 puntos porcentuales a la inflación anual.
Por supuesto, la economía estadounidense hoy se encuentra en una situación muy diferente: el desempleo es relativamente bajo. El gasto del consumidor ha sido resistente, aunque desigual.
Las encuestas, así como los resultados electorales recientes, subrayan lo molestos que están muchos estadounidenses con el costo de vida.
Por ejemplo, una encuesta reciente de The Washington Post reveló que solo el 37 % de los adultos estadounidenses aprueban el manejo de la economía por parte de Trump. Muchos más, el 62 %, lo desaprueban
Es difícil conciliar la afirmación frecuente de Trump de que Estados Unidos es el “mejor país del mundo” con su llamado a gastar cientos de miles de millones de dólares en pagos de dividendos.
Tenga en cuenta que se espera que muchos estadounidenses reciban mayores reembolsos de impuestos esta primavera debido a la amplia ley de recorte de impuestos y gastos de Trump.
“El riesgo es que si se agrega un cheque de estímulo además de un reembolso por recorte de impuestos, se va a sobrecalentar la economía. Se podría exagerar”, sostuvo Michael Pearce, economista jefe adjunto para Estados Unidos de Oxford Economics.
Los aranceles de Trump son incluso menos populares que su manejo de la economía, según la encuesta del Post: aproximadamente dos tercios los desaprueban.
Pero es absolutamente cierto que los ingresos arancelarios se han disparado desde que Trump asumió el cargo.
El Gobierno federal ya ha recaudado US$ 36.000 millones en ingresos arancelarios desde que comenzó el año fiscal, el 1 de octubre, según datos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Eso es más del triple de lo que se recaudó en este punto del año fiscal pasado.
Desde que Trump asumió el cargo, el Gobierno federal ha recaudado US$ 221.000 millones en ingresos arancelarios totales (tanto gravámenes preexistentes como nuevos).
La administración no ha detallado la propuesta de repartir los dividendos arancelarios de Trump.
Según York, de la Tax Foundation, incluso si se excluyera a los niños y el límite de ingresos fuera de US$ 100.000, los cheques costarían aproximadamente US$ 300.000 millones.
Eso está muy por encima de los US$ 217.000 millones en nuevos ingresos arancelarios que la Tax Foundation ha proyectado para 2026.
“Es una idea muy poco realista”, subrayó York.
York también estimó que aproximadamente tres cuartas partes de los ingresos arancelarios proyectados podrían verse afectados si la Corte Suprema falla en contra del uso de poderes de emergencia por parte de Trump para imponer aranceles a las importaciones.
La Casa Blanca no respondió a las preguntas de CNN sobre quién calificaría para un pago de dividendos arancelarios, cuánto costaría dicho programa o si la administración ha analizado el impacto en la inflación y el déficit federal.
Sin embargo, un funcionario de la Casa Blanca defendió la agenda comercial.
“Los aranceles del presidente Trump están reestableciendo el comercio mundial, asegurando las inversiones manufactureras y salvaguardando nuestra seguridad nacional y económica, y también están recaudando miles de millones en ingresos para el Gobierno federal”, declaró el funcionario. “La administración está comprometida a darle un buen uso a este dinero para el pueblo estadounidense”.
Douglas Holtz-Eakin, quien trabajó en la administración del presidente George W. Bush cuando se entregaron los cheques de reembolso de impuestos en 2001, manifestó que la idea de Trump “no tiene sentido”.
“No hay ninguna base económica para esto. Dudo que algo de esto vaya a funcionar”, indicó Holtz-Eakin, ahora presidente del American Action Forum, un grupo de expertos de centro.
Justin Wolfers, profesor de Economía de la Universidad de Michigan, declaró a CNN en una entrevista telefónica que no tiene sentido gravar a la gente con aranceles y luego devolverles el dinero en forma de cheques.
“Esto es una locura, injusto, inútil y tonto”, dijo Wolfers. “Si los aranceles están empobreciendo a los estadounidenses, la forma más simple y justa de detener eso es no aplicar aranceles”.
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