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¿Qué es la “Junta de la Paz” de Trump y quiénes forman parte?

Por Helen Regan, CNN

El presidente de EE.UU., Donald Trump, está luchando por atraer aliados occidentales a su “Junta de la Paz”, pero hasta ahora ha conseguido el apoyo de los monarcas de Medio Oriente, del hombre conocido como el último dictador de Europa y de al menos un líder buscado por presuntos crímenes de guerra.

Trump ha invitado a decenas de países a unirse a la junta que busca resolver conflictos globales, pero su cometido ha alarmado a varios aliados de Estados Unidos, como también lo ha hecho el comentario del líder de EE.UU. de que “podría” reemplazar a las Naciones Unidas.

La junta, presidida indefinidamente por Trump, se concibió originalmente como un organismo limitado encargado de supervisar la reconstrucción de Gaza, devastada por la guerra de dos años de Israel.

Sin embargo, su propósito se ha ampliado desde entonces para abordar conflictos en todo el mundo, y el borrador de la carta, enviado junto con las invitaciones para unirse, ni siquiera menciona a Gaza.

Rusia y China, adversarios de EE.UU., así como Bielorrusia, un estado históricamente represivo, se encuentran entre los invitados a unirse a la junta, ofreciendo puestos permanentes por un precio de US$ 1.000 millones.

Aliados europeos, estados petroleros del Golfo, antiguas repúblicas soviéticas e incluso el papa también han recibido ofertas para unirse.

Se espera que alrededor de 35 de los 50 países invitados asistan a una ceremonia de firma el jueves en el marco del Foro Económico Mundial en el balneario suizo de Davos, según un alto funcionario de la administración.

Esto es lo que debe saber sobre la junta, quién se une y quién no.

Trump había propuesto inicialmente la Junta de Paz como parte de una segunda fase del plan de cese del fuego de 20 puntos en Gaza negociado por Estados Unidos en septiembre.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas respaldó el plan en noviembre, dándole legitimidad internacional, con un mandato para que la junta supervise la desmilitarización y la reconstrucción de Gaza.

Pero Trump tenía planes a largo plazo. El borrador de la carta constitutiva, obtenido por CNN, describe a la Junta de Paz como una “organización internacional” que promueve la estabilidad, la paz y la gobernanza “en zonas afectadas o amenazadas por conflictos”.

Trump servirá como presidente indefinido de la junta, y posiblemente ocupará el cargo más allá de su segundo mandato, según el estatuto.

La “Junta de la Paz” se sentará por encima de una “Junta Ejecutiva fundadora” que incluye al yerno de Trump, Jared Kushner, al secretario de Estado Marco Rubio, al enviado especial Steve Witkoff y al ex primer ministro del Reino Unido Tony Blair.

Los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Egipto, Qatar, Bahrein, Pakistán, Turquía, Hungría, Marruecos, Kosovo, Argentina y Paraguay han aceptado la invitación de Trump. Al igual que Kazajstán y Uzbekistán, estados de Asia central, e Indonesia y Vietnam.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, también está a bordo, aunque está furioso por la inclusión de funcionarios turcos y qataríes en el comité ejecutivo de Gaza y enfrenta una orden de arresto de la Corte Penal Internacional.

Armenia y Azerbaiyán, que firmaron el año pasado un acuerdo de paz negociado por Estados Unidos que daría a este país acceso exclusivo para el desarrollo de un corredor de tránsito crítico en la región, también han llegado a un acuerdo.

El líder de Belarús, Alexander Lukashenko, a menudo descrito como el último dictador de Europa y un aliado clave del líder ruso Vladimir Putin, se ha apuntado.

“Tengo a algunas personas controvertidas en esto”, declaró Trump a CNN, refiriéndose a su afirmación de que Putin ha aceptado unirse.

El líder de Rusia aún no ha confirmado su decisión, aunque ha sugerido usar activos rusos congelados en Estados Unidos para pagar la cuota de US$ 1.000 millones por un puesto permanente.

La posible inclusión de Putin ha generado alarma sobre cómo un país en guerra podría involucrarse en un esfuerzo por asegurar la paz.

El canadiense Mark Carney, quien se ha opuesto repetidamente a que Trump rompa el “orden basado en reglas” global e imponga aranceles punitivos, tiene la intención de unirse con condiciones, diciendo que los detalles, incluidos los financieros, aún están por resolverse.

Algunas naciones no se han comprometido en ningún sentido, mientras que otras han rechazado las invitaciones.

Francia y Noruega se han negado en parte aduciendo dudas sobre cómo funcionaría la Junta de Paz en conjunto con la ONU.

China confirmó su invitación, pero no ha dicho si se unirá. Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores afirmó el miércoles que China “mantendrá su firme compromiso con la salvaguardia del sistema internacional, con la ONU como eje central”.

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, indicó que era difícil imaginar estar “junto con Rusia en cualquier consejo” y que “el problema es que Rusia es nuestro enemigo y Belarús es su aliado”.

La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, afirmó que la adhesión podría plantear problemas constitucionales y que no asistiría a la ceremonia de firma.

La ministra de Asuntos Exteriores de Irlanda, Helen McEntee, indicó que consideraría la invitación con detenimiento.

La Junta de Paz de Trump se ha visto envuelta en controversias.

Diplomáticos, funcionarios y líderes mundiales han expresado grandes preocupaciones por la ampliación del mandato de la junta, la presidencia indefinida de Trump y el daño potencial que podría causar al trabajo de la ONU.

Los Estados miembros ejercerán sus funciones durante tres años, tras los cuales deberán pagar US$ 1.000 millones de dólares para obtener un puesto permanente. Los fondos recaudados se destinarán a la reconstrucción de Gaza, según un funcionario estadounidense, pero la medida ha sido criticada por ser susceptible a la corrupción.

Los comentarios de Trump sobre que la junta “podría” reemplazar a la ONU han aumentado la preocupación de que se convierta en un vehículo para que el mandatario sustituya al organismo establecido hace 80 años para mantener la paz mundial.

El estatuto de la junta menciona “instituciones que han fracasado con demasiada frecuencia”, sin mencionar a la ONU, una organización que Trump ha criticado repetidamente.

Tom Fletcher, el principal funcionario humanitario de la ONU y coordinador de ayuda de emergencia, comentó a CNN que la Junta de Paz de Trump no reemplazará a su organización.

“Tengo claro, y mis colegas también, que Naciones Unidas no va a ninguna parte”, afirmó.

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Jennifer Hansler, Kylie Atwood, Piper Hudspeth Blackburn, Kevin Liptak, Paula Newton, Ivana Kottasová, Anna Chernova, Tala Alrajjal, Sophia Saifi y Alejandra Jaramillo de CNN contribuyeron con el reportaje.

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