Trump sigue diciendo que “nadie” sabía o esperaba cosas que mucha gente sí sabía o esperaba
Análisis de Daniel Dale, CNN
Cuando el presidente Donald Trump dice que “nadie” sabía o esperaba algo, a menudo eso significa que mucha gente sí lo sabía o lo esperaba.
Trump hizo afirmaciones de ese tipo que resultaron ser sumamente inexactas con respecto a múltiples temas durante su primer mandato presidencial. Quizás el ejemplo más famoso sea su declaración en 2017 —mientras intentaba, sin éxito, aprobar un plan para reemplazar el Obamacare— de que “nadie sabía que la atención médica pudiera ser tan complicada”.
Ahora está repitiendo la misma conducta en medio de la guerra con Irán.
En múltiples ocasiones este mes, Trump ha afirmado que “nadie” esperaba que Irán atacara a sus vecinos del golfo Pérsico después de haber sido atacado por Estados Unidos e Israel. “Nadie pensó jamás que serían atacados”, dijo el jueves refiriéndose a los países del Golfo. “Nadie estaba siquiera pensando en ello”, dijo el lunes. “Nadie, nadie; no, no, no. No, ni siquiera los mayores expertos: nadie pensó que los iban a atacar”, declaró la semana pasada.
En realidad, diversos expertos no solo habían considerado esa posibilidad, sino que habían predicho públicamente que Irán tomaría represalias atacando a los países de la región. Los propios funcionarios iraníes habían declarado que ese era su plan.
Al igual que la afirmación de Trump sobre la atención médica en 2017 —y las afirmaciones que hizo en relación con la pandemia de covid-19 en 2020—, esta nueva declaración sobre Irán parece ser un intento de blindarse ante las críticas. Si nadie esperaba ataques iraníes contra las naciones del Golfo, si nadie pensó que Estados Unidos necesitara prepararse para otra pandemia, y si nadie sabía que sería tan difícil aprobar una ley de atención médica, entonces, indudablemente, ninguna de estas situaciones podría ser culpa del presidente.
Muchas de las otras afirmaciones falsas de Trump similares durante este mandato han servido tanto a sus fines políticos como personales.
Su risible declaración de haber puesto fin a guerras que “nadie” sabía siquiera que estaban ocurriendo —a pesar de haber causado la muerte de “millones y millones” de personas— lo presenta como un visionario heroico en materia de política exterior. Su extraña aseveración de que “nadie” conoce el apellido de la exvicepresidenta Kamala Harris busca menospreciar a su oponente en las elecciones de 2024. Su falsa afirmación de que “nadie” sabe quién está recibiendo las papeletas de voto por correo de California alimenta tanto su empeño por restringir el voto postal como su mentira de que solo perdió el voto popular en las elecciones de 2016 y 2020 debido a un fraude generalizado en las zonas dominadas por los demócratas.
Hay algunos casos, sin embargo, en los que resulta un misterio por qué Trump hizo una afirmación del tipo “nadie”.
Por ejemplo, cuando pronunció un discurso en febrero en la sede del Instituto de la Paz de los Estados Unidos en la Ciudad de Washington —edificio que su administración incautó a dicha organización sin fines de lucro el año anterior—, afirmó: “Es totalmente nuevo; lo construyeron para la paz, pero nadie lo ocupaba. Ya saben, nadie sabía cuál era su propósito”. De hecho, numerosas personas tanto dentro del gobierno federal como en la capital en general sabían que el edificio había sido construido a medida para servir de sede al Instituto de la Paz de los Estados Unidos, el cual lo había ocupado desde 2011.
¿Estaba mintiendo Trump, o acaso él mismo lo desconocía y, por consiguiente, asumió que nadie más lo sabía tampoco? Nadie lo sabe.
Las falsas afirmaciones de Trump del tipo “nadie sabía” o “nadie esperaba” guardan coherencia con la propensión a la hipérbole que ha caracterizado su retórica desde sus días como empresario y celebridad. Las más desconcertantes de estas afirmaciones son, precisamente, sus alardes.
Concretamente, se trata de aquellos alardes en los que Trump acierta al decir que nadie esperaba que ocurriera algún gran acontecimiento durante su presidencia… pero se equivoca al afirmar que dicho acontecimiento ha tenido lugar durante su mandato.
Por ejemplo, en enero declaró: “Realmente tenemos paz en Medio Oriente. Nadie pensó que eso fuera posible”. Al día siguiente, añadió: “Tenemos paz en Medio Oriente. Es algo asombroso. Nadie pensó que llegaríamos a ver algo así”.
En realidad, se había demostrado que ese “nadie” tenía razón.
A pesar de los altos el fuego de 2025 entre Israel e Irán, y entre Israel y Hamas, Medio Oriente en su conjunto no se encontraba, evidentemente, en estado de paz en el momento en que Trump realizó estos comentarios en enero. Trump admitió implícitamente que estaba exagerando, al reconocer —el mismo día de esta última declaración— que había “pequeñas llamas” en la región y, a mediados de febrero, que había “algunas llamas aquí y allá”.
Menos de dos semanas después, Trump inició la guerra con Irán: aquella que provocó la respuesta iraní que, según él, “nadie” esperaba.
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