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Un caso sobre pesticidas en la Corte Suprema impulsa a las “mamás MAHA” y tensiona las elecciones intermedias

Por Sarah Owermohle, CNN

Cuando a un grupo de madres e influenciadoras de bienestar, incluida la nominada a directora general de Sanidad de EE.UU., Casey Means, se les pidió ir a la Casa Blanca este mes, algunas asumieron que unos pocos asesores escucharían sus preocupaciones sobre los riesgos para la salud de los herbicidas.

En cambio, se convirtió en una sesión de dos horas en una sala “repleta”, con la participación del secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., la secretaria general de la Casa Blanca, Susie Wiles, y el propio presidente, que pasó brevemente por el encuentro, según Alex Clark, una influenciadora del movimiento “Make America Healthy Again” que asistió.

“Simplemente nos dejaron hablar; nos dejaron sacar todo lo que teníamos dentro”, dijo Clark, quien conduce “Culture Apothecary”, un pódcast del movimiento MAHA producido por Turning Point USA.

Clark y las llamadas “mamás MAHA” tenían mucho que plantear. Entre sus principales preocupaciones estaba el herbicida de uso común glifosato, así como los llamados a reducir su uso y evaluar su seguridad.

El lunes, la Corte Suprema de EE.UU. escuchará argumentos en un caso que podría definir una larga disputa sobre si uno de los herbicidas más utilizados en el país es seguro, un tema que se considera una prueba del poder real del movimiento Make America Healthy Again en Washington.

La demanda contra Bayer, fabricante de Roundup —nombre comercial del glifosato—, determinará si las personas pueden seguir demandando a la compañía por enfermedades presuntamente causadas por su producto.

Pero, independientemente del resultado del caso, que se espera para junio, la cuestión de limitar los pesticidas ha movilizado desde hace tiempo a la base del movimiento MAHA.

Se espera que cientos de manifestantes se congreguen frente al tribunal antes de la audiencia, donde más de 30 oradores buscarán impulsar mayores protecciones frente a los pesticidas.

DeWayne “Lee” Johnson, un encargado de mantenimiento de una escuela en San Francisco, tenía apenas 42 años cuando en 2014 le diagnosticaron un linfoma no Hodgkin terminal. Durante años había rociado el herbicida Roundup en las áreas que mantenía; en una ocasión, quedó empapado con el líquido después de que se rompiera el rociador que utilizaba. Tras eso, comenzó a presentar erupciones y lesiones en todo el cuerpo.

En 2018, Johnson obtuvo una indemnización histórica de US$ 289 millones contra Monsanto, fabricante de Roundup, que fue declarado responsable de su diagnóstico.

Quien lo ayudó a ganar fue Robert F. Kennedy Jr., entonces abogado ambientalista en California.

Tras apelaciones posteriores, la indemnización de Johnson se redujo a US$ 20,4 millones. Aun así, marcó la primera decisión en una serie de casos de responsabilidad presentados contra Monsanto, ahora propiedad de Bayer.

Aunque la empresa se ha comprometido desde entonces a pagar miles de millones de dólares por demandas en las que se le atribuyen daños a la salud —incluido un acuerdo propuesto de US$ 7.250 millones en febrero—, Bayer sostiene que Roundup es seguro y que sus supuestos vínculos con el cáncer no están comprobados. La compañía ha señalado la revisión del producto por parte de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), cuyo etiquetado no menciona el cáncer.

El caso ante la Corte Suprema determinará si los estadounidenses pueden presentar más demandas contra Bayer. Los demandantes están encabezados por un hombre de Missouri que sostiene que desarrolló cáncer tras usar el producto de forma habitual.

“Es momento de que el sistema legal de EE.UU. establezca que las empresas no deben ser castigadas bajo leyes estatales por cumplir con los requisitos federales de etiquetado de advertencias”, dijo el director ejecutivo de Bayer, Bill Anderson, en un comunicado en enero, después de que el tribunal aceptara revisar el caso.

En un escrito presentado ante el tribunal, el procurador general de EE.UU., D. John Sauer, señaló que la EPA “ha determinado en repetidas ocasiones que el glifosato probablemente no es cancerígeno para los seres humanos, y ha aprobado reiteradamente etiquetas de Roundup que no incluyen advertencias sobre cáncer”.

Kennedy, ahora secretario de Salud y Servicios Humanos, obtuvo el cargo en parte con promesas de prohibir el glifosato y limitar el uso de pesticidas.

Sin embargo, el Gobierno de Trump ha ordenado desde entonces aumentar la producción nacional del químico, ha suavizado las advertencias sobre sus posibles efectos nocivos y ha respaldado a Bayer al sostener que corresponde a la Agencia de Protección Ambiental —y no a los tribunales— determinar la seguridad y los riesgos de los productos químicos agrícolas.

Las posturas sobre el glifosato han generado tensiones entre conservadores tradicionales y votantes del movimiento MAHA, que sostienen que aportaron votos clave para la victoria de Trump en 2024.

Las opiniones sobre los pesticidas también han creado alianzas políticas inusuales —aunque frágiles—.

Entre los oradores en la manifestación del lunes estarán el representante republicano Thomas Massie y el senador demócrata Cory Booker, junto con simpatizantes del movimiento MAHA y ambientalistas.

Varios señalaron que nunca habían visto un impulso como este para actuar sobre los pesticidas. Sin embargo, también hay preocupación por una fuerza opuesta que busca aumentar su uso.

“Estamos en uno de esos momentos paradójicos en los que los ataques son peores que nunca. El Gobierno de Trump ha debilitado las protecciones para la salud y el medio ambiente, y ha hecho más por afianzar una agricultura intensiva en químicos”, dijo Sarah Starman, agricultora de tercera generación y activista del grupo ambiental Friends of the Earth.

“Pero al mismo tiempo, el impulso público contra los pesticidas y a favor de limpiar los químicos tóxicos de nuestro entorno, así como de promover alimentos y agricultura saludables, es muy fuerte”.

La reunión en la Oficina Oval con las “mamás MAHA” fue facilitada por Erika Kirk y aliados del movimiento dentro del Gobierno que ven la importancia de mantener su apoyo de cara a las elecciones intermedias, según personas familiarizadas con la organización.

Para Clark, la manifestación del lunes reflejará esa urgencia.

“Las madres no quieren que sus hijos sean envenenados por pesticidas que no se pueden eliminar de los productos ni evitar, y que además se respiran en el aire. Eso es lo que importa a las madres”, dijo a CNN. “Y nadie vota, ni se moviliza, ni acude a las urnas —o deja de hacerlo— cuando está enfadado como una madre. Es el grupo número uno que no quieres enfadar ni perder de tu lado”.

Algunos defensores advierten que eso ya está ocurriendo. Además de la orden de Trump de aumentar la producción del químico, un informe gubernamental de agosto pasado sobre enfermedades crónicas en EE.UU. se apartó de la retórica previa de Kennedy sobre los supuestos daños de los pesticidas. El Congreso también debate una ley propuesta que protegería en la práctica a los fabricantes de pesticidas de futuras responsabilidades, independientemente del fallo de la Corte Suprema.

A lo largo del debate, algunas organizaciones agrícolas han advertido que cualquier medida para restringir el uso de pesticidas podría desestabilizar el suministro de alimentos en EE.UU., al dejar los cultivos vulnerables a malezas y plagas.

Durante una serie de audiencias presupuestarias este mes, en las que varios legisladores lo cuestionaron sobre sus promesas previas de regular el químico, Kennedy buscó defender tanto la decisión del presidente como sus propias posturas.

“Fui muy claro con el presidente sobre mi desacuerdo con la orden ejecutiva” relacionada con el aumento de la producción de glifosato, dijo el martes. “El presidente consideró que era necesario por razones de seguridad nacional”, añadió.

Consultado directamente sobre si el químico causa cáncer, respondió: “Sí”.

Activistas del movimiento MAHA que hablaron con CNN dijeron que entienden la necesidad de matices y que no piden una prohibición total, sino un mejor etiquetado y mayores protecciones.

Además del caso ante la Corte Suprema, se espera que la EPA publique en octubre —semanas antes de las elecciones intermedias— una revisión ordenada por un tribunal sobre la seguridad del glifosato. Una disposición en la versión de la Cámara de Representantes de la legislación agrícola retrasaría ese plazo hasta 2031.

Para los activistas del movimiento MAHA, se trata de otra batalla en una serie de disputas que, aseguran, movilizarán a su base electoral de cara a noviembre.

“El glifosato será un tema en las elecciones intermedias porque el Gobierno de Trump lo convirtió en un tema”, dijo Vani Hari, influenciadora de alimentación y bienestar conocida por su blog “Food Babe”.

“Esto es hacia lo que nos dirigimos, en lo que estamos pensando. Tenemos que lograr cambios significativos”.

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