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México esperaba hoteles y apartamentos de alquiler llenos para el Mundial. Pero el boom no termina de llegar

Por Rocío Muñoz-Ledo, CNN en Español

Mientras Airbnb asegura que la demanda de hospedaje para el Mundial 2026 ya superó expectativas en México, hoteleros y algunos anfitriones de la plataforma en el país describen un panorama más moderado: las reservas existen, dicen, aunque lejos del boom que imaginaron hace meses para las tres sedes (Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey) donde se repartirán apenas una decena de partidos.

Brian Chesky, CEO de Airbnb, afirmó en una entrevista con el programa Panorama Mundial de CNN que la Copa del Mundo será “el evento más grande en la historia de Airbnb”, por encima incluso de los Juegos Olímpicos de París. Según Chesky, más de 700.000 huéspedes ya habían reservados alojamientos en la plataforma dos semanas antes del torneo en México, Estados Unidos y Canadá. Alrededor de 180.000 se hospedarán en México.

“Eso equivale a dos estadios gigantes llenos de personas”, dijo Chesky. “Y el anfitrión promedio está ganando alrededor de US$ 1.300 dólares de ingresos significativos”.

Chesky defendió además que la plataforma de alojamiento será clave para absorber la demanda turística durante el torneo. Según la compañía, 70 % de los anuncios disponibles en México cuestan menos de US$ 250 por noche.

Sin embargo, tanto hoteleros como anfitriones de Airbnb consultados por CNN coinciden en que las expectativas para el Mundial eran mucho más altas que el nivel de reservaciones que están viendo.

“Había una expectativa muy alta”, dijo a CNN Gonzalo del Peón, consejero de la Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras. “Se creó una expectativa un poquito falsa en cuanto a lo que podía dar para el volumen que se genera con 13 juegos”.

Según Del Peón, muchos hoteles subieron sus tarifas con meses de anticipación, pero después tuvieron que ajustarlas cuando las reservaciones no crecieron al ritmo esperado.

“El Mundial no se está sintiendo”, dijo Elisa Rugarcia, coanfitriona que administra seis propiedades en colonias como Roma, Condesa y Del Valle, algunas de las zonas más buscadas por turistas extranjeros en la capital mexicana. “Yo esperaba tener prácticamente lleno todo junio y no está pasando”.

Rugarcia, quien lleva 13 años trabajando con alojamientos en Airbnb, cuenta que varios propietarios decidieron triplicar tarifas para las fechas mundialistas, convencidos de que habría una avalancha de visitantes.

Un apartamento que administra en la Del Valle, una colonia de clase media ubicada en el sur de la Ciudad de México, que normalmente cuesta entre US$ 86 (1.600 pesos) y US$ 97 (1.800 pesos) por noche fue anunciado hasta en US$ 380 (7.000 pesos). Otro en Roma pasó de alrededor de US$ 81 (1.500 pesos) a US$ 220 (4.000 pesos) por noche durante los días de partido.

“Nadie quiso verse conservador”, dijo. “Todos pensaron: ‘Vamos a hacer nuestro agosto’”.

Pero las reservas no llegaron al ritmo esperado. Las pocas que sí se concretaron, asegura, muchas veces ni siquiera están relacionadas con el Mundial. Un huésped reservó para presentar un libro, otro viaja por negocios. Apenas algunos visitantes mencionaron explícitamente venir para el torneo.

Ante la baja demanda, varios propietarios comenzaron a reducir precios. Y, casi de inmediato, aparecieron nuevas reservaciones.

“En cuanto bajamos precios, cayeron dos reservas”, dijo Rugarcia. Pero asegura que solo una pequeña parte de sus huéspedes parece estar viajando por el Mundial. “Del Mundial, pues es el 10%, yo creo, de las reservas que yo tengo”.

En el sector hotelero ocurrió algo parecido. Del Peón explicó que muchos fijaron tarifas considerablemente más altas para las fechas mundialistas ante la expectativa de una ocupación extraordinaria. Sin embargo, conforme avanzó el año, varios tuvieron que corregir precios.

“Hace meses las tarifas eran ridículamente altas”, dijo. “Cuando regresó inventario que no se vendió, muchos hoteles terminaron ofreciendo tarifas muy por debajo de lo que pensaban y en niveles similares a los del año pasado”.

Del Peón explica que parte de ese ajuste ocurrió después de que operadores turísticos y bloques de habitaciones reservados para FIFA devolvieran habitaciones que no lograron vender entre aficionados y patrocinadores.

En marzo, Gabriela Cuevas, representante de México para la organización del Mundial 2026, negó que la FIFA haya cancelado 800 habitaciones de hotel en la Ciudad de México. Cuevas explicó que “lo que hizo FIFA no fue que cancelara las reservas, fue que liberó las reservaciones que había”.

“No hay riesgos de turismo”, aseguró Cuevas en la mañanera del 5 de marzo.

Otros anfitriones que participan en grupos de redes sociales dedicados a alquileres temporales coinciden en que las expectativas para el Mundial quizá fueron demasiado optimistas. La posibilidad de ver llegar millones de visitantes llevó a muchos propietarios a abrir nuevos alojamientos o elevar precios de manera agresiva, lo que pudo haber aumentado la oferta justo cuando la demanda parecía dispersarse entre Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

Para Del Peón, parte de la explicación está en que este es distinto a otros mundiales. En México solo se jugarán 13 partidos repartidos entre Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Además, señala que una parte importante de los asistentes a los estadios serán mexicanos.

“Pensar que la gente va a pagar asientos de avión tan caros y hoteles tan caros solo para venir a la ciudad y no entrar al estadio no suena muy lógico”, afirmó.

El directivo cuestiona además algunas de las proyecciones que circularon durante los meses previos al torneo. “Yo no sé de dónde salió que aumentarían cinco millones de visitantes”, dijo. “La capacidad de los estadios no da para eso”.

Según estimaciones de la Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras, el Mundial atraería alrededor de 500.000 visitantes extranjeros a México a lo largo de los 13 partidos que albergará el país. Los cálculos reflejan que, en promedio, cada habitación será ocupada por dos visitantes internacionales y que cerca de 70% de ellos se hospedarán en hoteles, en lugar de alojamientos temporales o casas de familiares y amigos.

Rugarcia coincide en que los precios pudieron convertirse en un obstáculo. “Si alguien puede pagar 50 o 60 mil pesos por un boleto, probablemente no se va a quedar en un Airbnb de 2.000 pesos”, dijo. “Se va a quedar en un hotel cinco estrellas”.

Chesky rechazó que exista una baja demanda y sostuvo que muchas reservas podrían concretarse en los últimos días antes del torneo. Citó como ejemplo los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina, donde —según dijo— las reservaciones parecían lentas meses antes del evento, pero terminaron superando las expectativas gracias a viajeros de último minuto.

“No quiero prometer demasiado”, señaló. “Pero todavía es posible que muchos huéspedes reserven”.

Sin embargo, Del Peón considera que si se produce un aumento de última hora, probablemente provenga del mercado local. “Puede darse porque alguien consiguió un boleto de reventa o decidió viajar al final”, dijo. “Pero no creo que vaya a cambiar drásticamente la expectativa”.

En su experiencia, los viajeros internacionales suelen planear con más tiempo y enfrentan costos elevados de transporte que dificultan decisiones de último minuto.

Rugarcia comparte esa visión. “Para un Mundial no decides ir de un día para otro”, dijo. “Cuando vino BTS, por ejemplo, yo tenía todo lleno desde muchísimo antes”. Otros anfitriones que participan en grupos de redes sociales dedicados a alquileres temporales coinciden en que las expectativas para el Mundial quizá fueron demasiado altas.

La moderación en la demanda tampoco parece limitarse a las ciudades sede. Aunque se esperaba que algunos aficionados aprovecharan el viaje para extender su estancia hacia destinos de playa, Del Peón asegura que ese efecto no se ha reflejado de manera significativa.

“No hemos visto una demanda incremental realmente importante”, dijo.

La situación preocupa particularmente porque varios destinos turísticos ya mostraban señales de desaceleración antes del Mundial.

Según datos citados por el consejero de la ANCH, entre enero y abril el tráfico internacional de pasajeros cayó 15,2% en Puerto Vallarta respecto al mismo periodo del año anterior, lo que equivale a cerca de 287.000 pasajeros menos. En Los Cabos la caída fue de 2,9%, mientras que Cancún registró una disminución de 0,7%.

Del Peón atribuye parte de esa desaceleración a vuelos más caros, en medio de la subida del precio del petróleo por la guerra en Irán, a una mayor competencia de destinos del Caribe y Centroamérica, y a una oferta hotelera que creció más rápido que la demanda.

También considera que la ola de violencia que se desató tras la caída de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, en Jalisco, continúa afectando a la percepción de inseguridad en Puerto Vallarta, una playa muy visitada por turistas internacionales que se encuentra a unos 300 km de Guadalajara.

La comparación con otros eventos ayuda a explicar por qué las expectativas pudieron haber sido demasiado elevadas.

Según estimaciones de la Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras, el Gran Premio de Fórmula 1 de Ciudad de México atrae alrededor de 400.000 asistentes durante un fin de semana, de los cuales unos 70.000 son visitantes extranjeros. Ese flujo representa aproximadamente 38% de la ocupación hotelera de la capital y una derrama cercana a US$ 40 millones (690 millones de pesos).

En contraste, cada partido del Mundial en Ciudad de México generaría alrededor de 40.000 visitantes internacionales, equivalentes a cerca de 22% de la ocupación hotelera de la ciudad y una derrama aproximada de US$ 32 millones (550 millones de pesos) por encuentro, según datos de la ANCH.

Del Peón aclara que el impacto acumulado del Mundial será mayor. Los cinco partidos que albergará Ciudad de México generarían alrededor de 200.000 visitantes extranjeros, mientras que los 13 encuentros programados en México sumarían cerca de 500.000 visitantes internacionales. Sin embargo, considera que esas cifras siguen siendo mucho menores a algunas proyecciones difundidas durante los meses previos al torneo.

Aun así, cree que el éxito del Mundial no debería medirse únicamente por la ocupación hotelera de corto plazo. “Es una oportunidad de posicionamiento internacional, de atraer inversión y de mostrar la infraestructura turística de México”, dijo.

Mientras tanto, anfitriones como Rugarcía siguen ajustando precios y esperando que el repunte llegue en los próximos días.

“Todavía tengo esperanza para algunos partidos”, dijo. “Pero honestamente, comparado con Fórmula Uno o Día de Muertos, no se siente para nada igual”.

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Con información de Gabriela Frías

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