Skip to Content

Un deseo para la última etapa de la vida: esta ambulancia lleva a pacientes en etapa terminal a cumplir sus sueños

<i></i><br/>
Telemundo 15
<i></i><br/>

Por Anabella González, CNN en Español

Internado con una enfermedad en etapa terminal en Rosario, Argentina, el mayor deseo de un niño era ir al Museo del Deporte Santafesino, donde hay una réplica de la Copa del Mundo que en 2022 levantó su ídolo, Lionel Messi. Parecía un deseo sencillo, pero un traslado en su condición no dejaba de ser riesgoso. Finalmente, con ayuda pudo cumplirlo.

¿Si pudieras pedir un deseo antes de morir, cuál sería?

Quizás no lo sepas hoy. Pero quienes están en una etapa terminal de sus vidas suelen tenerlo muy claro. Algunos quieren ir a una reunión familiar por última vez. Otros, que llevan años sin salir de casa, solo quieren dar un paseo. Hay quienes sueñan con ver el mar una vez más. Y aunque parezcan cosas simples, no siempre son posibles para estas personas.

Para evitar que esos sueños queden truncados surgió Ambulancia del Deseo, una fundación integrada por voluntarios en varios países del mundo que, desde 2007, recibe, gestiona y lleva a cabo traslados para pacientes en etapa terminal que necesitan asistencia médica para cumplir “un último” deseo.

La iniciativa nació en Países Bajos, pero ya tiene sedes en 22 países, varios de ellos en América Latina, como El Salvador y Ecuador, y este año llegó a la provincia de Santa Fe, en Argentina.

En 2018, Juan Manuel Gálvez viajó a España para cursar una capacitación en el área de emergencias. Conoció por primera vez cómo funcionaba la fundación y desde entonces, dice, quiso encontrar la forma de traerla a su ciudad, a su país. “Donde hay un lío yo quiero estar ahí, dando una mano”, cuenta a CNN. Este año ese, que era uno de sus deseos, se hizo posible.

Enfermero y personal sanitario en el área de emergencias desde hace décadas, Gálvez trabaja desde hace más de 20 años en el sistema público de ambulancias de la provincia de Santa Fe, en el noroeste argentino, donde también fue bombero voluntario.

Desde que conoció la existencia de Ambulancia del Deseo, su mirada estuvo inevitablemente atravesada por su historia familiar, puntualmente la de su papá, que fue paciente oncológico. Él pensó en su caso y en el de todas las personas que tienen lo que llama “deseos posibles” que, por estar cursando una etapa terminal de una enfermedad, no pueden cumplir por la complejidad y los riesgos de los traslados.

“Fue una inquietud personal también porque tenía una especial sensibilidad por ese tema. Y quién no tuvo un amigo, un familiar que la pasó mal con este tipo de patologías que son limitantes, alguien que quería un deseo simple, de ir al lugar, o a ver un hijo en un acto escolar, a un nieto en un deporte…”, explica el enfermero.

Para Kees Veldboer, el creador de Ambulancia del Deseo, la historia también empezó de manera íntima y personal. Era el año 2007 cuando el traslado de un paciente, Mario, marcó para él un antes y un después.

Mario iba a un turno médico que se pospuso, entonces Veldboer, que lo llevaba en la ambulancia, le preguntó qué haría si pudiera elegir cómo pasar la tarde. Mario dijo sin dudar que quería ver el mar. El trabajador sanitario pudo cumplir ese deseo y, meses después, creó la fundación que luego se replicó por el mundo.

Después de su paso por España, Gálvez viajó a Rotterdam y se contactó con el hijo de Veldboer, quien sigue adelante con la asociación sin fines de lucro luego de que su padre murió durante la pandemia de covid-19. Le contó su idea de llevar el proyecto a Argentina, le preguntó dudas y lineamientos para poder imitar la idea.

Tiempo después comenzó a volverse posible.

Gálvez habla de una logística “artesanal” y de una cadena de favores: en muchos de los deseos interviene alguien que presta, que dona, que ayuda.

La idea llegó a la Universidad Nacional de Rosario (UNR), donde un grupo de estudiantes de la facultad de Economía que cursaba su tesis final se ofreció para gestionar el trámite de la personería jurídica como asociación civil. “Desde el trámite, todo arrancó con manos solidarias”, afirma Gálvez.

Ese trámite les dio una estructura institucional que, al igual que pasa en otros países donde opera la fundación, funciona como respaldo para que el trabajo sea de forma gratuita, segura y confiable.

La solidaridad fue clave en todo el proceso. Les donaron una ambulancia que estaba fuera de servicio a la que le repararon el motor, la pintaron y pusieron en condiciones para los traslados. “Absolutamente todo lo que te imagines fue de manera voluntaria, de manera solidaria desde todas las áreas que se sumaron. A nivel social tomó una iniciativa enorme. Hicimos una rifa para la ropa de nuestros compañeros, para empezar a darle forma y a trabajar”, dice.

Son 23 personas de distintas profesiones quienes hoy conforman el equipo y realizan las tareas ad honorem: trabajadores de la salud, choferes, bomberos, médicos, enfermeros, técnicos, psicólogos.

Desde que la noticia se conoció, los teléfonos empezaron a sonar y los mensajes a multiplicarse, dice Gálvez. Reciben desde “buena energía” y ayuda con recursos, hasta mensajes de profesionales de distintas áreas que quieren sumarse como voluntarios, además de cientos de pedidos de deseos.

“La verdad que estamos muy contentos, muy motivados”, dice con entusiasmo.

La ayuda de la fundación se centra en pacientes que están en la última etapa de su patología, explica el enfermero. “Aunque a nosotros nos incomoda la palabra ‘terminal’ y también ‘el último deseo’ porque nosotros hablamos de ‘deseos posibles en una etapa difícil de la vida’, la realidad es que es para pacientes que están en esa última etapa”, dice.

Son varias y diversas las complicaciones posibles en estos casos desde que se concreta la salida hasta que finalmente se lleva a cabo. La situación del paciente puede empeorar en apenas pocas horas, el clima puede no acompañar en caso de que se trate de una actividad que sea al aire libre, o puede que incluso el paciente muera antes de la salida prevista.

Por eso intentan que, una vez que se da el visto bueno a un caso con los requerimientos médicos, técnicos y los permisos necesarios, no transcurran más de 72 horas hasta que se concrete el deseo.

“La idea es acercarlos a lugares simples: desde ver un equipo de fútbol, ir a un parque con un nieto, eso deseo sencillo que a cualquiera de nosotros nos parece fácil porque estamos bien”, explica el trabajador sanitario.

Gálvez habla sobre esas salidas con alegría, con satisfacción, aunque en el fondo también hay algo de desconsuelo. ¿Cómo es posible manejar lo que se siente en esos casos? ¿Cómo se acompaña el fin de la vida?

“Lo que tratamos es sentir y de acompañar, porque más allá del acompañamiento técnico como profesionales para que estén bien y vuelvan a su casa lo mejor posible y sin dolor, es la contención. Para la familia esos momentos son inolvidables y nostálgicos”, dice el enfermero.

Para Gálvez también es bueno que, tanto entre las familias como entre profesionales médicos, se pueda hablar del final de la vida desde otra perspectiva, “de una manera más de disfrute que de lo traumático cuando se habla de enfermedades terminales”. Esto, dice, es como empezar “a hablar otro idioma”, una lengua que tanto para él como para sus compañeros está cargada de emociones donde todo se mezcla: alegría, tristeza y aprendizaje.

Casi dos años pasaron desde que comenzaron las gestiones hasta que finalmente lanzaron Ambulancia del Deseo en Argentina a finales de mayo de este año. Desde entonces, dice Juan Manuel, recibieron al menos cien pedidos de deseos, veinte de ellos eran realizables, y hasta principios de agosto ya habían concretado al menos diez, mientras que otra decena estaba en proceso.

“Nosotros priorizamos que el paciente vaya y venga bien, que no tenga frío, que cuando lo cambiamos de posición no se agudice su dolor. Cuando lo hacemos tanto la familia como nosotros tenemos la convicción de que va a ser positivo”, dice.

En 2025, algunos meses después de regresar de Países Bajos con el visto bueno para dar forma a la fundación en Argentina, Gálvez tuvo un infarto mientras manejaba por la ruta.

Por su conocimiento en salud, dice, intuyó que ese podía ser su último día. Ahora está convencido de que fue un milagro recibir ayuda a tiempo porque tenía un propósito pendiente. “Yo soy un agradecido de la vida, y creo que todavía tengo una misión por cumplir”.

The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

Article Topic Follows: CNN - Spanish

Jump to comments ↓

CNN Newsource

BE PART OF THE CONVERSATION

News Channel 3 is committed to providing a forum for civil and constructive conversation.

Please keep your comments respectful and relevant. You can review our Community Guidelines by clicking here

If you would like to share a story idea, please submit it here.