EE.UU. quiere gestionar el estancamiento actual en torno al estrecho de Ormuz. Irán quiere que las cosas cambien

Análisis de Nadeen Ebrahim, CNN
La tregua de un mes en los combates entre Irán y Estados Unidos terminó esta semana con un nuevo intercambio de fuego, lo que arrastró a la región de vuelta a un peligroso —y potencialmente insostenible— estancamiento militar.
El ejército estadounidense atacó nuevamente a Irán el martes, lo que llevó a Teherán a atacar a Jordania, Bahrein y Kuwait, y desafiar así la advertencia del presidente Donald Trump de que cualquier represalia provocaría que Irán fuera “golpeado con mucha más fuerza”.
Los intercambios fueron limitados, a diferencia de los ataques más intensos ocurridos hace más de un mes, lo que según los expertos indica que ninguna de las partes desea volver a un conflicto a gran escala.
“Hasta ahora, ambos han concentrado sus ataques principalmente en objetivos militares en lugar de civiles o energéticos. Y a pesar de las amenazas de altos funcionarios iraníes, Teherán no ha reanudado los ataques contra Arabia Saudita o Emiratos Árabes Unidos”, señaló Danny Citrinowicz, exjefe de la división de Irán de la inteligencia militar israelí, en una publicación en X.
No obstante, la situación actual es peligrosa y existe el riesgo de errores de cálculo que podrían arrastrar a ambas partes de nuevo a un conflicto total.
“Ninguna de las partes quiere volver a una guerra a gran escala”, declaró a Becky Anderson, de CNN, Hamidreza Azizi, analista principal sobre Irán del centro de estudios International Crisis Group (ICG), añadiendo que la interrupción del tráfico en el estrecho de Ormuz por parte de Irán y la presión económica de EE.UU. sobre el país se están volviendo “cada vez más insostenibles” para ambas partes.
El presidente estadounidense ha dicho que no le interesa negociar con Irán. “Me da igual si firman un acuerdo que para ellos no vale nada”, afirmó Trump, añadiendo que le gusta “mucho más” la posición actual de Estados Unidos.
Pero más allá de la retórica, los estadounidenses están sintiendo el costo de la guerra en medio de un rechazo público generalizado hacia un conflicto que, según informes, había costado a Washington unos US$ 40.000 millones hasta julio.
En Irán, el impacto de la guerra ha sido mucho más grave. Estados Unidos está asfixiando una economía ya maltrecha que lucha por vender su petróleo. Es probable que las reservas de armas iraníes también se estén agotando y que los ciudadanos tengan dificultades para acceder a productos básicos, incluidos alimentos y medicamentos.
Es posible que la administración Trump crea haber logrado una victoria en el estrecho de Ormuz. El martes, el ejército estadounidense escoltó a través de la vía marítima a 40 buques comerciales que transportaban 18 millones de barriles de petróleo, lo que marcó una cifra récord en tiempos de guerra, según dos funcionarios estadounidenses familiarizados con las operaciones.
Pero eso no ha solucionado la situación general. Aunque los precios mundiales del petróleo bajaron ligeramente el jueves, se mantienen elevados.
El precio promedio nacional actual de la gasolina en Estados Unidos se sitúa en US$ 4,14 por galón, frente a los US$ 3,19 de hace un año, según la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA).
Mientras tanto, las reservas estratégicas de petróleo de EE.UU. han caído drásticamente en los últimos meses hasta alcanzar su nivel más bajo desde 1983, a medida que la administración Trump continúa liberando petróleo de emergencia para mitigar el impacto de la guerra.
El jueves, el vicepresidente estadounidense J. D. Vance no pudo ofrecer un plazo para el fin de la guerra con Irán ni una fecha en la que los precios de la gasolina podrían caer por debajo de los niveles previos al conflicto. En su lugar, sugirió que dependía de Irán poner fin a las hostilidades.
En el ámbito militar, Estados Unidos está consumiendo rápidamente sus arsenales y desplegando costosos recursos bélicos. El mes pasado, varias fuentes familiarizadas con el asunto informaron a la CNN que el ejército estadounidense había agotado casi el 80 % de sus interceptores para un sistema clave de defensa antimisiles.
Las fuerzas armadas estadounidenses han consumido cerca de cuatro quintas partes de su inventario de misiles THAAD —en comparación con las cifras anteriores a la guerra— y aproximadamente la mitad de sus interceptores Patriot desde el inicio del conflicto, según dos fuentes conocedoras del informe de inventario.
Más tarde, Trump afirmó que Estados Unidos dispone de “cantidades masivas” de municiones, aunque reconoció que el suministro de ciertos tipos de munición es más limitado.
El índice de aprobación general del presidente ha caído en los últimos meses, y muchos cuestionan su gestión del conflicto con Irán.
Una encuesta de la Universidad de Massachusetts (UMass) Amherst publicada el lunes reveló que más de dos tercios de los estadounidenses encuestados desaprueban la gestión de Trump en la guerra. Su índice de aprobación general ha descendido al 32 %, según el sondeo.
Durante el fin de semana, el Washington Post informó que varios líderes militares estadounidenses han advertido al secretario de Defensa, Pete Hegseth, que prolongar las operaciones a gran escala contra Irán es insostenible y corre el riesgo de debilitar la capacidad de EE.UU. para hacer frente a amenazas en otras partes. La información cita a personas familiarizadas con una evaluación reciente preparada para el jefe del Pentágono. CNN no ha verificado de forma independiente esta información.
Mientras tanto, en Irán, una economía ya en dificultades se enfrenta a grandes desafíos.
Las tasas de inflación han alcanzado “niveles alarmantes”, y muchas familias de clase trabajadora no pueden permitirse comprar alimentos básicos, según medios iraníes vinculados al Estado.
La inflación anual, medida durante el periodo de 12 meses previo a julio, se situó en el 66 %, según la Agencia de Noticias Laborales de Irán (ILNA).
Al igual que Estados Unidos, Irán está agotando sus reservas de armas.
Arash Azizi, un experto en Irán radicado en Estados Unidos, señaló que la economía iraní ha sufrido un duro golpe, pero que “el régimen sabe que una capitulación total podría provocar su caída”.
Por lo tanto, Teherán podría intensificar las acciones contra Estados Unidos, calculando que no puede soportar la presión económica indefinidamente y que necesita romper el estancamiento.
El comportamiento de Irán —así como la rapidez y el alcance de su respuesta a los últimos ataques estadounidenses— demuestra que Teherán opta por responder en lugar de ceder, afirmó Hamidreza Azizi, del ICG.
Esto se debe a que Teherán no puede permitirse aceptar el orden imperante que Trump parece intentar imponer en el estrecho de Ormuz, según los expertos.
“Los acontecimientos de los últimos días agudizan la situación en el estrecho de Ormuz y ponen de manifiesto una discrepancia fundamental entre los enfoques de Estados Unidos e Irán respecto a la confrontación actual”, dijo Citrinowicz.
Mientras Washington parece intentar evitar una escalada cinética y mantener el conflicto limitado al ámbito económico, Irán sigue la estrategia opuesta, escribió Citrinowicz en X.
“Seguirá intentando perturbar el tráfico de petroleros y desafiar los esfuerzos de Estados Unidos por establecer una nueva realidad en el estrecho”, afirmó.
Irán ha declarado en repetidas ocasiones que está dispuesto a volver a la mesa de negociaciones si Washington retoma sus compromisos en virtud del memorando de entendimiento firmado en junio.
“Afirmo claramente que si Estados Unidos retoma sus compromisos en virtud del mencionado memorando de entendimiento, la República Islámica de Irán corresponderá de inmediato”, declaró el martes el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, al margen de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái en Kirguistán.
Sin embargo, Trump ha manifestado estar satisfecho con la situación actual.
“No intento obligar a Irán a sentarse a la mesa de negociaciones”, escribió Trump el martes por la noche en Truth Social, tras las represalias de Irán a los ataques estadounidenses. “Me gusta mucho más nuestra posición actual, con un control casi total del estrecho de Ormuz y su economía colapsando por completo”.
Citrinowicz señaló en X que, si bien tanto Irán como Estados Unidos “comprenden los riesgos de una escalada incontrolada”, ambos “siguen intensificando la escalada”.
“El problema es que es poco probable que este equilibrio se mantenga”, afirmó.
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Con información de Aida Karimi, Mostafa Salem, Zachary Cohen, Jim Sciutto, Haley Britzky, Adam Cancryn, Mohammed Tawfeeq, Jessie Yeung, Matt Egan, Julian Torres y Billy Stockwell, de CNN.