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Reunidos tras 1.711 días: evacuados de Oleshky regresan a Ucrania bajo el alto el fuego mediado por Melania Trump

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Telemundo 15

Por Ivana Kottasová, Daria Tarasova-Markina y Kosta Gak, CNN

Dmytro llevaba 1.711 días sin ver a su esposa, Larisa. Los había contado uno a uno.

Mientras esperaba cerca de la frontera entre Ucrania y Belarús, sus ojos inquietos permanecían fijos en el horizonte, buscando el autobús en el que viajaban Larisa y otras personas que huían de Oleshky, una localidad del sur de Ucrania bajo ocupación.

Cuando la pareja —ambos de 54 años— finalmente se reencontró este sábado por la tarde, envueltos en banderas ucranianas, Dmytro no pudo contenerse. Besó a Larisa una y otra vez, abrazándola con tal determinación que parecía como si nunca más fuera a dejarla marchar.

Cientos de personas —y muchas mascotas— regresaron a Ucrania el sábado por la tarde tras ser evacuadas de la ciudad, situada en la línea del frente, gracias a un alto el fuego solicitado por el papa León XIV y cuya negociación contó con la ayuda de la primera dama Melania Trump.

La figura debilitada de Larisa, que perdió un tercio de su peso corporal durante la ocupación, parecía casi perderse entre los brazos de Dmytro. Sin embargo, ella mantenía la cabeza bien alta y sus ojos azules brillaban de alegría.

Al preguntársele cómo se encontraba, Larisa no habló de sí misma, sino de otros que aún siguen sufriendo. “Es muy duro. No somos solo nosotros quienes estamos pasando por esto; es difícil para todos en el país. Hay muchísimas personas en mi misma situación. Algunas viven circunstancias distintas, y otras están incluso peor. Esperamos que todo esto termine, que llegue la paz y que alcancemos la victoria”, declaró a CNN.

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, anunció la llegada de las personas evacuadas a través de Telegram y agradeció a Melania Trump su ayuda en la mediación.

“Agradezco a todos en el mundo —periodistas, líderes políticos y cívicos, y a todas las personas preocupadas— que llamaron la atención global sobre la situación en Oleshky y la verdadera catástrofe humanitaria que se vive en el territorio de Ucrania ocupado temporalmente por Rusia. Cuando el mundo presta atención se salvan vidas”, afirmó. La primera dama señaló en X que “Oleshky demuestra que podemos elevar la humanidad por encima de la guerra”.

El defensor del pueblo de Ucrania, Dmytro Lubinets, viajó a Oleshky para acompañar personalmente a los evacuados hasta el territorio bajo control ucraniano, convirtiéndose en el primer alto funcionario ucraniano que viaja abiertamente a zonas ocupadas bajo control ruso desde el inicio de la guerra.

En declaraciones a CNN tras cruzar la frontera, Lubinets señaló que la operación fue extremadamente difícil, pero expresó su esperanza de que sirva de inspiración para el futuro.

“Ahora contamos con una experiencia positiva única sobre cómo negociar con la parte rusa gracias al papel de coordinación desempeñado por Melania Trump”, dijo.

“Existen muchas otras localidades similares que enfrentan actualmente los mismos problemas de falta de alimentos y medicamentos. Nuestra intención es continuar, pero esto no depende únicamente de Ucrania”, declaró a la CNN, añadiendo que el viernes, en Oleshky, mantuvo una conversación con Yana Lantratova, comisionada de derechos humanos de Rusia.

Dmytro, cuyo apellido no se revela por motivos de seguridad, es militar en el ejército ucraniano, lo que dejó a Larisa en una situación de vulnerabilidad cuando Rusia tomó el control de Oleshky, su localidad natal en el sur de Ucrania.

La pareja logró sacar a su hija, pero a Larisa le preocupaba que, si intentaba marcharse, fuera detenida en un puesto de control militar ruso durante el proceso de “filtración”, un interrogatorio humillante y a menudo violento al que debían someterse los ucranianos bajo ocupación rusa antes de que se les permitiera partir hacia zonas que permanecían bajo control de Ucrania.

Por ello decidió quedarse, esperando un milagro. Sin embargo, su vida se convirtió en una pesadilla.

En 2023, la localidad sufrió una grave inundación tras el colapso de la cercana presa de Nova Kajovka, provocado, muy probablemente, por una explosión rusa.

En los años siguientes, los intensos combates en la zona provocaron una mayor destrucción, y en los últimos meses la situación humanitaria se ha deteriorado. Según informaron las autoridades ucranianas, en septiembre la localidad se quedó sin alimentos ni otros suministros, sin acceso a electricidad, gas, medicamentos ni otros artículos de primera necesidad. Los informes de aquella época señalaban que la población sobrevivía a base de hierbas y plantas silvestres.

Los evacuados que hablaron con CNN este sábado señalaron que no se habían realizado entregas de alimentos en Oleshky desde el verano. Una mujer comentó que llevaba más de un año sin comer pan y que sobrevivía gracias a las verduras que había cultivado a principios de año, principalmente tomates y pepinos.

Andriy Zhydenko, director del Hospital Regional de Chernihiv, esperaba en la frontera junto a su equipo para brindar asistencia médica a los evacuados. Explicó a CNN que los efectos de la desnutrición prolongada constituyen una preocupación fundamental y señaló que la alimentación de los evacuados deberá realizarse con sumo cuidado, ya que, tras un periodo tan largo de privación extrema, ingerir demasiada comida de forma repentina podría resultar peligroso.

“Hay personas con heridas, supervivientes de accidentes cerebrovasculares y otras con movilidad reducida”, afirmó, añadiendo que todo el personal del hospital sentía una enorme alegría al recibir a los ciudadanos ucranianos de vuelta a casa. “Todo mi equipo quiso venir. La gente ha sufrido muchísimo allí. No hay humanidad”.

Por su parte, Oleksandr, otro de los evacuados, declaró a CNN tras bajar del autobús el sábado que “nunca” se había “sentido mejor en toda su vida”.

“Fue como escapar del infierno”, relató. “No salía a la calle en absoluto… donde estábamos, donde vivíamos, no podíamos conseguir comida. Solo comíamos lo que la gente había dejado en sus apartamentos: conservas, encurtidos…”.

Algunos residentes no quisieron ir a Ucrania y decidieron quedarse en Oleshky, a pesar de que el alto el fuego expira este domingo. Tanto las autoridades ucranianas como las rusas informaron que estas personas recibieron ayuda humanitaria.

Otro grupo optó por dirigirse a Rusia. Lantratova señaló este sábado que esos evacuados fueron recibidos en un centro de alojamiento temporal en Simferópol, en Crimea.

Alrededor del 40% de la población de Oleshky —que antes de la guerra era de unos 24.000 habitantes— logró huir hacia el territorio controlado por Ucrania cuando aún era posible hacerlo, al inicio de los combates, según el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW, por sus siglas en inglés), una organización estadounidense que monitorea conflictos. Desde entonces, miles de personas más han escapado, pero muchas otras permanecieron allí, ya fuera porque no podían marcharse o porque no querían hacerlo.

Zhanna Ptakhova y sus hijas, Elizaveta y Daria Paliy, estuvieron entre quienes lograron salir cuando todavía era factible.

Sin embargo, el esposo de Ptakhova, padre de Elizaveta y Daria, se quedó en Oleshky. Su intención era cuidar de la casa familiar hasta que pudieran regresar de forma segura.

Pero eso no ha sucedido. “Las condiciones eran terribles. Sin electricidad, sin gas, sin calefacción… pero él es un hombre con manos de oro”, comentó Ptakhova a CNN.

“Transformó una casa adaptada a la vida civil moderna en un hogar apto para un estilo de vida primitivo: construyó una estufa, crió pollos para alimentarse, cultivó un huerto y, gracias a su arduo trabajo, logró sobrevivir allí”, relató.

La familia se reencontró tras tres años de separación. “Reconocí a mis hijas de inmediato entre toda la gente, incluso desde el autobús”, dijo Mykhailo Paliy.

Las rutas de acceso a Oleshky han sido densamente minadas y están sembradas de restos de drones y vehículos; además, la evacuación a través del río Dniéper directamente hacia el territorio bajo control ucraniano resulta imposible.

Esto convirtió la salida en un trayecto largo y aterrador. Tras concluir una operación de desminado de dos días, el jueves, las personas que deseaban marcharse se reunieron el viernes y atravesaron la península ucraniana de Crimea —actualmente bajo ocupación— hasta llegar a Anapa, en la región rusa de Krasnodar.

Posteriormente, los evacuados volaron desde el aeropuerto de Anapa hasta Gómel, en Belarús y luego siguieron su viaje a Ucrania en autobús, según el Ministerio de Defensa de Rusia y funcionarios ucranianos.

Una vez cruzada la frontera y tras el reencuentro con sus seres queridos, el convoy de autobuses reanudó su marcha. A lo largo de kilómetros, personas desconocidas se alinearon a los lados de la carretera, ondeando banderas ucranianas.

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