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Esta es otra razón preocupante por la que la inflación será difícil de combatir

Alexandra Ferguson

Londres (CNN Business) — Una de las muchas palabras de moda en Davos esta semana es “fragmentación”, una fuerza que los economistas advirtieron podría tener “consecuencias humanas devastadoras”.

Por “fragmentación”, se refieren a la ruptura del tipo de comercio e inversión libre y transfronterizo que ha definido el orden económico mundial en las últimas tres décadas. Se trata de una forma de desglobalización: la reconstrucción de vallas en torno a feudos nacionales o regionales.

Volvió el foro en Davos y el mundo ha cambiado. ¿Se ha dado cuenta la élite mundial?

“La fragmentación es la sensación de que puede que las economías se protejan un poco más a nivel interno, y eso podría desacelerar las cosas”, me dijo Josh Lipsky, director del Centro de GeoEconomía del Atlantic Council. “Y entonces puede hacer que las cosas sean más costosas”.

No es un tema nuevo, por supuesto, los trastornos en la cadena de suministro se aceleraron con el inicio de la pandemia hace más de dos años, pero la guerra en Ucrania, las crecientes divisiones políticas y las persistentes disputas comerciales están renovando la preocupación por el retorno a una era de aislacionismo.

“Se espera que las decisiones de las empresas y los gobiernos conduzcan a una mayor fragmentación de la economía mundial y a cambios sin precedentes en las cadenas de suministro, creando una tormenta perfecta de volatilidad e incertidumbre”, escribió un grupo de economistas jefe encuestados por el Foro Económico Mundial. “Se espera que estos patrones creen más soluciones intermedias y opciones difíciles para los legisladores, y, sin una mayor coordinación, costos humanos impactantes”.

Antes de que los asistentes al Foro de Davos tuvieran la oportunidad de llegar a su primera hora feliz de la semana, el mundo pudo ver las microfragmentaciones que se producen en tiempo real:

El gigante chino de los viajes compartidos Didi, que está reduciendo sus otrora grandes ambiciones globales, retiró oficialmente sus acciones de la Bolsa de Nueva York. Starbucks se retiró de Rusia, siguiendo los pasos de McDonald’s la semana pasada, continuando el éxodo masivo de empresas por la guerra en Ucrania. El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia dijo que Occidente había adoptado una “posición de dictador”, y que Moscú debe reforzar los lazos con China. Airbnb dijo que retiraría todos sus listados en China, citando las “costosas y complejas” restricciones operativas vinculadas a los confinamientos por covid-19. Malasia se movilizó para restringir las exportaciones de pollo a sus vecinos, diciendo que “la prioridad del gobierno es nuestra propia gente”.

Los economistas están claramente preocupados por un retroceso a los modelos polarizados Este-Oeste de comercio y producción.

La escasez de fórmulas lácteas para bebés en Estados Unidos es una crisis de salud pública que ilustra el peligro de depender demasiado de la producción nacional de bienes esenciales. Y aunque la globalización tiene sus inconvenientes, ha triplicado el tamaño de la economía mundial y ha sacado a 1.300 millones de personas de la pobreza extrema, según el Fondo Monetario Internacional.

Huawei, el gigante chino de las telecomunicaciones, es otro ejemplo destacado de cómo las polaridades políticas han contribuido a la fragmentación, afirma Xiaomeng Lu, director de geotecnologías de Eurasia Group.

“Definitivamente hay un problema de confianza para las empresas tanto de China como de EE.UU… También se puede ver a Microsoft reduciendo lentamente su práctica en China”.

Un paso atrás: la fragmentación no solo tiene que ver con el comercio. También tiene que ver con las finanzas y la supremacía del dólar estadounidense.

“Dadas las medidas que occidente ha tomado contra Rusia, en algunas economías, incluida China, se está hablando seriamente de reducir la dependencia del dólar”, me dijo Lipsky.

Occidente se ha acostumbrado al dominio del dólar, y los inversores deben ser conscientes de que se está produciendo un cambio. El dólar sigue haciendo girar el mundo, en redes como SWIFT, que están controladas por occidente, pero las monedas digitales podrían llegar a ofrecer una alternativa.

Para ser claros: esto no ocurrirá de la noche a la mañana.

“Estas cadenas de suministro se han construido a lo largo de 30 años, por lo que no se pueden trasladar a otro país”, dice Lipsky. “Vuelva a consultar en Davos dentro de 10 años y vea lo diferente que es el sistema económico mundial. No significa que no haya un deseo de cambiar, pero llevarlo a cabo realmente es mucho más complicado”.

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