En América latina, no todo es unidad detrás del auge de Bad Bunny
Por Cecilia Domínguez, CNN en Español
De sus raíces latinas se declara orgulloso en español. Benito Antonio Martínez Ocasio, más conocido como Bad Bunny, no oculta el sentido de pertenencia que tiene por su tierra natal, Puerto Rico, tanto en su arte como en su posicionamiento público.
El espectáculo de medio tiempo en el Super Bowl LX, que tuvo varias referencias a la cultura latinoamericana, fue un ejemplo de la defensa de su identidad. El artista utilizó uno de los escenarios más vistos del mundo para llenarlo de banderas del continente americano y apelar así a la idea de América como un todo, en un mensaje de unidad. La imagen resonó especialmente entre migrantes y latinoamericanos que siguen de cerca el debate sobre representación, pertenencia y visibilidad cultural.
Más que ofrecer una respuesta definitiva, el show abrió una conversación al plantear qué tan representativa de la comunidad latina es la voz del puertorriqueño. ¿Puede un artista global condensar la experiencia de millones de personas con trayectorias migratorias y realidades tan distintas?
Marco Antonio es migrante boliviano y dice sentirse representado por el cantante. “Con su arte, él transmite un mensaje que reivindica la identidad latina, por supuesto que me siento identificado”. Su mirada se inscribe en un grupo de seguidores que encuentran en Bad Bunny algo más que entretenimiento: una afirmación cultural.
Sin embargo, entre quienes valoran al artista, aparecen matices. Juan Cruz es argentino y cuenta que, aunque no comparte su mirada política, consume sus canciones: “Entiendo que baja un mensaje desde su arte, pero yo admiro más su música que su ideología”.
Según el politólogo Martín Leguizamón, lo que construye representación con Bad Bunny no está exclusivamente en las letras de sus canciones, sino en su manera de expresarse en el escenario, a partir del uso de la lengua española, la puesta en escena y su propia historia al servicio del espectáculo. “En cuanto al contenido de la música, no hay narrativa ni poética que implique una globalidad, por las diferentes realidades que existen en la comunidad latina”, afirma. Así, para él, no es indiferente desde dónde se observe el fenómeno: “A los argentinos no nos representa, porque tenemos otros usos y costumbres”.
Agustina es uruguaya, le gusta la música de Bad Bunny y su mensaje le parece muy positivo, aunque aclara: “Hay que preguntarles más a los latinos que viven en Estados Unidos sobre si se sienten representados por él”. Leguizamón sostiene que la coyuntura de los países latinoamericanos no necesariamente se entrecruza y que en Argentina, por ejemplo, el artista puertorriqueño no sería elegido símbolo de denuncia política. “Nosotros pondríamos un rock nacional o cualquier banda nueva comprometida con la idea de resistencia, pero a Bad Bunny no lo pondríamos para protestar”.
Simón, que nació en Venezuela y vive en Argentina, sostiene que el mensaje del artista lo interpela: “Hay gente en Estados Unidos que se esconde por miedo a ser perseguido y discriminado. Es importante que alguien, desde la música, levante nuestros valores”.
Mientras algunos se reconocen en ese relato de orgullo y pertenencia que proyecta el cantante, otros lo observan con cierto escepticismo. Oscar Rodríguez, venezolano que reside en Buenos Aires, lo ve como un referente claro de identidad latina, aunque lo analiza dentro del contexto de su éxito. “Lógicamente, tiene una voz que se respeta y sus palabras son lo suficientemente pesadas como para impactar a cualquier gobierno, pero lo veo como alguien famoso que está aprovechando su momento”. Para Leguizamón, es justamente la magnitud de la exposición actual la que facilita el debate: “El marketing alrededor de Bad Bunny hace posible que hoy discutamos su representación en la comunidad latina. Es un fenómeno pasajero, no es un clásico que va a quedar, como John Lennon o Bob Marley”.
Cristian, también venezolano pero residente de Dallas, agrega que el hecho de que el cantante tenga un éxito comercial indiscutido no lo convierte, a su juicio, en portavoz de una comunidad diversa y compleja. “No me siento representado en lo absoluto ni por él ni por su música”, cuenta. Para él, la visibilidad no equivale a representación colectiva.
Que la comunidad latina no es homogénea es sabido desde siempre, pero queda más en evidencia en las respuestas a este fenómeno musical. Lo que para algunos es un acto de afirmación identitaria, para otros puede ser simplemente una estrategia artística o, al menos, no estar exenta de ella. Y quizás esa diversidad de miradas, entre identificación y distancia, sea en sí misma la mejor fotografía del momento.
The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.