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Trump afirmó que el programa nuclear de Irán fue “destruido”. Entonces, ¿por qué busca atacar de nuevo al país persa?

Análisis por Aaron Blake, CNN

En marzo de 2025, la comunidad de inteligencia estadounidense evaluó que Irán “no estaba construyendo un arma nuclear”.

Sin embargo, en junio, la administración Trump lanzó ataques aéreos contra el programa nuclear de Irán.

El Gobierno de Trump podría golpear militarmente nuevamente en cualquier momento a Irán por sus ambiciones nucleares, esta vez a pesar de que el propio presidente ha asegurado repetidamente que los bombardeos aéreos de junio habían “destruido” el programa del país persa.

Trump y su equipo rara vez se han preocupado por ofrecer razones consistentes para el uso de la fuerza militar.

Pero, de cara a una campaña potencialmente más extensa en Irán (de la que Trump probablemente hablará el martes por la noche en su discurso sobre el Estado de la Unión), sus fracasos a la hora de construir un argumento coherente a favor de la guerra se están volviendo aún más notorios.

Trump y su administración se esforzaron al máximo para destacar el éxito de esos ataques de junio, de maneras que parecían ir mucho más allá de la evidencia disponible en ese momento. Y hoy, esas grandilocuentes afirmaciones de repente parecen un lastre.

En los últimos días, la administración ha citado repetidamente la potencial amenaza nuclear de Irán, al tiempo que ha planteado la posibilidad de utilizar su fuerza militar si Teherán no llega a un acuerdo.

“Nuestro principal interés aquí es que no queremos que Irán obtenga un arma nuclear”, declaró el vicepresidente J.D. Vance a Fox News la semana pasada.

“No pueden tener armas nucleares; es muy simple”, expresó Trump la semana pasada.

Y durante el fin de semana, el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, sugirió que la amenaza nuclear de Irán era bastante inminente.

“Han estado enriqueciendo mucho más de lo necesario para la energía nuclear civil. Ha llegado al 60 %”, declaró Witkoff a Fox. “Probablemente estén a una semana de tener material para fabricar bombas de grado industrial, y eso es realmente peligroso”.

Pero si Irán realmente está tan cerca de tener material para fabricar bombas nucleares, eso representaría una recuperación verdaderamente milagrosa, al menos, en la medida en que se le crea a Trump.

Después de todo, hace apenas ocho meses Trump declaró que el programa nuclear iraní había sido “aniquilado”.

Inicialmente, Trump se limitó a decir que las instalaciones nucleares de Irán habían sido aniquiladas.

“Las principales instalaciones de enriquecimiento nuclear de Irán han sido completamente destruidas”, afirmó el día de la operación, el 21 de junio.

Incluso esa fue una respuesta extraña, dado a que los informes posteriores a la acción suelen tardar bastante.

No estaba claro cómo Trump pudo llegar a esta conclusión tan rápida y categóricamente. Y, de hecho, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, ofreció una versión más circunspecta al día siguiente.

Pero Trump repitió la afirmación en redes sociales. Y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, en sus propias declaraciones del 22 de junio, fue aún más lejos, declarando que no solo se destruyeron las instalaciones, sino también las ambiciones nucleares de Irán.

“Gracias al liderazgo audaz y visionario del presidente Trump y su compromiso con la paz a través de la fuerza, las ambiciones nucleares de Irán han sido destruidas”, anunció Hegseth.

El 24 de junio, Trump siguió el ejemplo de Hegseth. “¡Fue un gran honor para mí destruir todas las instalaciones y capacidades nucleares, y luego DETENER LA GUERRA!”, declaró Trump en redes sociales.

Ese mismo día, sin embargo, CNN dio a conocer que una evaluación preliminar de inteligencia estadounidense no respaldaba las afirmaciones de Trump.

El informe determinaba que los ataques no destruyeron los componentes principales del programa nuclear iraní y probablemente solo lo retrasaron meses. (The New York Times informó algo similar).

Pero Trump sigue diciendo que el programa nuclear fue destruido.

Una muestra:

  • “Eliminó toda su capacidad nuclear potencial”. (16 de julio)
  • “Ha sido arrasado”. (31 de julio)
  • “Destruimos… la futura capacidad nuclear de Irán”. (18 de agosto)
  • “Pero también destruí las esperanzas nucleares de Irán, al aniquilar totalmente su uranio enriquecido”. (20 de septiembre)
  • Bueno, no tienen un programa nuclear. Fue destruido. (13 de octubre)
  • “…destruyó por completo la capacidad nuclear de Irán”. (11 de noviembre)
  • “Se llamaba Irán y su capacidad nuclear, y lo aniquilamos con gran rapidez, fuerza y ​​poder”. (19 de noviembre)
  • “Destruimos su capacidad nuclear”. (11 de diciembre)
  • “Eliminamos la amenaza nuclear iraní y la aniquilamos”. (8 de enero)
  • “…destruyó la capacidad de enriquecimiento nuclear de Irán”. (20 de enero)
  • “…lograr la aniquilación total del potencial nuclear de Irán —totalmente aniquilado”. (13 de febrero)

En resumen: Trump ha afirmado haber destruido la “capacidad”, la “capacidad futura”, la “capacidad potencial”, las “esperanzas”, la “amenaza” y la “capacidad de enriquecimiento” nucleares de Irán.

Y hace apenas cuatro meses, afirmó que Irán ni siquiera tenía un programa nuclear digno de mención.

La palabra “obliterar” significa destruir o aniquilar por completo. En el contexto de la capacidad nuclear, no es el tipo de afirmación que permite reconstruir lo destruido en cuestión de meses.

Pero hoy, las motivaciones de Trump son diferentes.

De repente, ya no se trata de destacar el éxito de una misión pasada, sino de construir la base para una futura. Y, de repente, ya no sirve de mucho que esa primera misión haya sido el rotundo éxito que Trump lleva meses proclamando.

De hecho, Trump criticó los informes de CNN y el Times que afirmaban que el programa nuclear de Irán sólo se había retrasado unos meses.

Es una historia muy familiar. Esta administración a menudo parece decir lo que sea necesario en el momento para justificar una intervención militar, sin importar cuán fundamentada o consistente sea.

Esto fue cierto no solo con los primeros ataques contra Irán en junio, sino también con su operación para derrocar al entonces presidente de Venezuela Nicolás Maduro. Esta última operación se justificó con argumentos relacionados con el narcotráfico, la aplicación de la ley y/o el petróleo.

Y está sucediendo de nuevo.

El mes pasado, cuando Trump amenazó por primera vez con atacar de nuevo a Irán, la razón alegada fue que Teherán estaba matando a manifestantes. Hoy, la justificación se centra mucho más en cuestiones nucleares.

Cuando la semana pasada le preguntaron a la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, por qué Estados Unidos podría tener que atacar nuevamente a Irán incluso después de que su programa nuclear supuestamente fue “destruido”, ella respondió: “Bueno, hay muchas razones y argumentos que se podrían presentar para atacar a Irán”.

La administración todavía está buscando una solución lógicamente consistente.

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