5 conclusiones de la primera vuelta en Colombia: ¿por qué Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda pasaron a segunda vuelta?
Análisis de Sebastián Jiménez Valencia, CNN en Español
Contra buena parte de los pronósticos que durante meses dieron como favorito al candidato oficialista Iván Cepeda, en Colombia el outsider Abelardo de la Espriella fue el más votado en primera vuelta y llegará al balotaje con la sensación de impulso político. En tanto, Cepeda parece haber alcanzado un techo con su base electoral y no tuvo a la victoria contundente que buscaba el Gobierno de Gustavo Petro.
¿Por qué son De la Espriella y Cepeda los candidatos finales? La votación se explica con el ascenso de una nueva derecha, que desplazó al uribismo tradicional, con los límites del petrismo, con el fracaso de las apuestas de centro y con una elección que volvió a demostrar hasta qué punto la polarización sigue organizando la política colombiana.
Estas son cinco conclusiones para entender lo que ocurrió en las urnas y lo que puede pasar en la segunda vuelta del 21 de junio.
Las encuestas lo anticipaban (pero se quedaron cortas): De la Espriella crecía y capitalizó el momento político. Fue el candidato más votado, superó al que había sido el favorito y logró reunir los votos de la oposición a Gustavo Petro, del uribismo clásico y de los desencantados.
Es un outsider en toda regla. Nunca ha ejercido un cargo público ni se había lanzado a una elección de voto popular. Se lanzó por firmas y no tuvo el apoyo directo de ninguno de los grandes partidos del país. Hizo una campaña amplia y costosa, pero diferente, apelando al espectáculo, con declaraciones polémicas e incendiarias (como Trump, parece que lejos de afectarlo, le dieron más votos).
Para el analista político Miguel Luján, el histrionismo de De la Espriella sin duda fue un factor que lo llevó a su triunfo.
Luján considera que hubo dos claves para el ascenso de De la Espriella en cuanto a sumar a aquellos votantes que se consideraban indecisos en las encuestas: el voto útil (el objetivo es atajar al rival, en este caso a Cepeda) y el efecto vagón (la tendencia a apoyar al candidato favorito en las encuestas, que daban a De la Espriella una ventaja cada vez mayor sobre Paloma Valencia).
Así, por más de que sea outsider, es evidente que obtuvo el apoyo de muchos movimientos políticos tradicionales que, aunque no lo dijeron frontalmente en la campaña, direccionaron a sus votantes hacia él.
De la Espriella además dio golpes de opinión efectivos. Dos días antes de la votación, el candidato tuvo una llamada con Daniel Noboa, presidente de Ecuador, en el que anunciaron el levantamiento de los aranceles y un acuerdo para fortalecer las relaciones. Ese gesto, le dijo Luján a CNN, mostró “ya no un candidato, sino un presidente en acción”.
Pero que De la Espriella haya sido el más votado tomó por sorpresa a muchos, como al analista Andrés Florez, quien le dijo a CNN que algo para destacar es cómo el candidato de ultraderecha le “mordió” votos a lugares a los que el petrismo apostó para mostrar su poder como Gobierno: Bogotá y Atlántico, por ejemplo, donde De la Espriella fue segundo pero no por lejos. Y en Antioquia, bastión del uribismo, De la Espriella no solo superó con creces a la candidata uribista y al mismo Cepeda, sino que arrasó.
Contar con el apoyo decidido de Paloma Valencia para segunda vuelta —como lo anunció ella en su discurso de derrota— le da a De la Espriella los que serían los votos suficientes para ganar la presidencia, si uno ve los números sin matices.
Paloma Valencia llegó a la campaña con el impulso de haber ganado la Gran Consulta por Colombia, pero todas sus apuestas parecieron fracasar. Su lema fue sumar y, al tener al centrista Juan Daniel Oviedo como compañero de fórmula, buscó atraer a los votantes de centro por fuera del partido Centro Democrático del expresidente Álvaro Uribe.
El factor Oviedo se puede analizar con más detalle más adelante, pero en números absolutos y aritméticos no se puede negar: Valencia cortó a la mitad los votos que había obtenido en la consulta. Que su candidato a vicepresidente fuera un político abiertamente gay, que no comulga con los postulados del uribismo conservador ni milita en su partido, en efecto no le sumó sino que le restó.
Para el analista Flórez, a la campaña de Valencia “le pasó una cosa increíble”: trajo a la mesa un vicepresidente “pensando que iba a atraer al centro” y lo que hizo fue perder los votos de la derecha. La analogía es con la cobija de un avión: por querer cubrir la cabeza descubrió los pies. Valencia, por tratar de atraer al centroizquierda, descuidó la derecha.
Si se compara el resultado del Centro Democrático en las elecciones legislativas, es claro que los votantes del Centro Democrático no apoyaron a Valencia. “Ella terminó abandonada”, dice Flórez.
¿Y Uribe? El expresidente, que había dicho antes que si no pasaba Valencia a segunda vuelta apoyaría a De la Espriella, en todo caso hizo campaña activa por ella. Sin duda Uribe perdió injerencia en sus votantes y su legado ahora pasa a otro líder. “¿Será rentable que llegue (a la campaña de De la Espriella) el expresidente?”, se pregunta Luján. Hay figuras ya de salida, concluye el analista. Con esta derrota, Uribe puede estar ya cerca de la jubilación del espectro público.
Uribe reconoció rápidamente el resultado y pidió sin demora votar por De la Espriella. Si Uribe sigue siendo un líder con influencia, aunque menguante, eso será crucial para los votantes de derecha que aún no se decidían por De la Espriella.
Con todo, lo que se vio este domingo es el “surgimiento de una nueva derecha que ya no tiene como protagonista a Uribe Vélez”, explicó a CNN Catalina Valencia, coordinadora de interculturalidad de la Fundación Paz y reconciliación (Pares).
Iván Cepeda, el candidato oficialista, había sido el favorito prácticamente en todas las encuestas desde finales de 2025. Era el que se daba por descontado que iba a pasar a segunda vuelta y que sería el más votado. Pasó a segunda, pero no fue el más votado. ¿Qué pasó con el candidato del Gobierno y cuánto puede crecer?
Si bien Cepeda logró una votación histórica para la izquierda (más que lo que sacó Gustavo Petro en primera vuelta en 2022; aunque el padrón electoral creció con respecto al crecimiento demográfico), los analistas coinciden en que tiene menos margen para crecer que su rival. Y eso tiene que ver con factores internos y con factores externos.
A nivel interno, Cepeda, un tipo adusto y reservado, le apuntó a una campaña de bases. Apeló a los votantes del Pacto Histórico y no buscó apoyos por fuera. En la misma campaña mencionaron que el objetivo era ganar en primera vuelta, y fracasaron. Aunque buena parte del país apoye el proyecto del petrismo, a pesar de ser el candidato del Gobierno, de contar con el apoyo (violando normas electorales) del presidente y de no acudir a debates para no exponerse, Cepeda no correspondió a las altísimas expectativas.
A nivel externo, el techo: ¿puede sumar votos por fuera del petrismo? Es difícil, sobre todo por el resultado de la primera vuelta. Los votantes que quedan por fuera de los dos poloss son pocos. Con el apoyo de Valencia a De la Espriella, que se daba por descontado, Cepeda queda relegado. El resto de votos que quedan no son tantos, y tendría que contar con la totalidad del electorado de Sergio Fajardo. Y eso es algo muy complicado.
Además, está el factor Petro. El presidente hizo abierta campaña por Cepeda y quiso trasladarle su popularidad. Pero Petro es una figura que suscita pasiones, y la mitad de ellas son aversas. En un país polarizado, los votantes que están con el presidente ya votaron por Cepeda.
Cepeda “tendrá que buscar en el centro de Fajardo y Claudia López. Y creo que ya ensayó ser el hard die, siguiendo las ideas de Petro”, explica Flórez.
Así, Petro es un derrotado este domingo. Y, como Trump, su primera reacción no fue reconocer los resultados (vale la pena recordar este análisis: “Petro y Trump, dos presidentes con muchos parecidos”). El Gobierno del Pacto Histórico buscaba crecer en lugares como Antioquia, y allí la derrota fue notoria.
¿Le sirve a Cepeda apartarse de las ideas de Petro? Para Flórez, hay una dicotomía: Petro es de ideas más flexibles pero es una figura más radical en estilo y discurso; Cepeda, en cambio, es de formas más tranquilas, pero es más dogmático y sus ideas políticas son más radicales.
Si Cepeda es coherente con lo que hizo en campaña, dice Flórez, “puede ser que no crezca tanto. No quiso ir a debates y si ahora quiere debatir, sería muestra de debilidad”. El analista explica que Cepeda, que solo lee discursos escritos, si quiere verse auténtico y conectar, tiene que ser espontáneo. “No me imagino a Cepeda echando discursos a capella”.
Por último, el factor Uribe también afecta a Cepeda, quien llegó a ser candidato después de un temporal triunfo judicial en un caso contra el expresidente. Pero como Uribe ya no es el protagonista en la elección, ya no es el rival principal para la izquierda. “La gente reclama nueva forma de hacer política: parte de la campaña de Cepeda fue ir en contra del uribismo y no leyó que había nueva derecha a la que debía oponerse”, dijo Catalina Valencia, de Pares.
El centrista Sergio Fajardo, que en 2025 se proyectaba en una segunda o tercera posición, se derrumbó en las encuestas de 2026 y desapareció del plano al no participar en las consultas interpartidistas. Aún así, obtuvo poco más de un millón de votos, más que en 2022. Claudia López, que sí participó en una consulta, sacó solo 225.00 votos. Muy lejos de los candidatos principales.
Aunque esos votos pueden terminar definiendo la segunda vuelta, la conclusión es que en esta elección (así como hace cuatro años), los votantes colombianos no consideraron el centro. La polarización en Colombia es clara y en esta ocasión lo que se decidía era la continuidad o no del proyecto de Petro. No hubo tercería. No hay una alternativa a los polos.
Y lo más elocuente para explicar esta realidad es la apuesta fallida de Paloma Valencia: “Paloma quiso ir por el centro y terminó desdibujada”, explicó el analista Flórez.
Los votos de Fajardo no se van automáticamente para una campaña o la otra. Ideológicamente y por sus declaraciones de campaña, Fajardo podría ser más afín a las ideas de Cepeda. Pero es clara la antipatía que generan Petro y su grupo político para quienes apoyan a Fajardo. Si Fajardo no da un mandato directo (que es lo más probable), sus votantes seguramente se repartirán entre De la Espriella, Cepeda y el voto en blanco. Y eso al final le beneficia a De la Espriella.
Si la tendencia de la primera vuelta se mantiene en segunda, habrá un nuevo mapa ideológico en Latinoamérica. El ascenso de De la Espriella corresponde al de figuras como Javier Milei, José Antonio Kast, Daniel Noboa y Nayib Bukele. Si llega a ganar la presidencia, el panorama cambia bastante con respecto a cuando Petro era un líder en medio de varios mandatarios de izquierda.
Hoy, con Petro de salida, solo quedan Lula da Silva en Brasil y Claudia Sheinbaum en México como referentes de esa izquierda latinoamericana. Y con tres años aún por cursar de gobierno de Donald Trump, el continente parece que estará más pintando de un azul conservador.
La mencionada llamada de De la Espriella con Noboa y su aparente impacto en la recta final de la campaña da cuenta de lo que pueden considerar los votantes en la segunda vuelta: un movimiento a la derecha, un desencanto de los gobiernos progresistas en la región y la subida a la ola del populismo conservador impulsado por Trump. Todos esos elementos los reúne De la Espriella.
“Esa conversación geopolítica va a ser muy importante”, dice la analista Catalina Valencia, quien anticipa que va a haber un nuevo “frente de ultraderecha” en Latinoamérica.
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