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El turismo marcó una “época dorada” de Ecuador hasta hace poco. La inseguridad también terminó con eso

Por Ana María Cañizares, CNN en Español

Recorrer las calles coloniales de Quito en un bus turístico de dos pisos permite al visitante conocer mejor la ciudad, declarada por la Unesco patrimonio cultural de la humanidad, y tener una primera pincelada de Ecuador. Pero mientras los turistas disfrutan, cientos de emprendedores del sector sienten que la crisis de inseguridad y violencia que azota al país está impactando negativamente en su actividad.

“El destino está pasando una crisis importante, las actividades turísticas, la hotelería, las agencias de viaje y los restaurantes estamos en una situación complicada. Temas como los toques de queda y el manejo de la seguridad han afectado directamente a todos los emprendimientos turísticos y al sector en general”, dice a CNN David Carrasco, gerente de operaciones de Quito Tour Bus.

Durante un recorrido, Carrasco cuenta que, años atrás, el bus habría estado lleno un miércoles por la mañana. Sin embargo, este día de visita está prácticamente vacío. Solo un pequeño grupo de visitantes asiáticos hace el trayecto desde la Basílica del Voto Nacional hasta el Panecillo, uno de los principales miradores de la capital ecuatoriana.

“La afectación es incalculable, hay negocios que están cerrando a causa de la inseguridad”, agrega Carrasco. Su familia se ha dedicado al negocio del transporte turístico por más de 20 años y sostenerlo durante la pandemia de covid-19 y posteriormente con la escalada de violencia ha sido un desafío.

A esto se suma que desde este martes los habitantes de 10 provincias y tres cantones de Ecuador se enfrentan nuevamente a una declaración gubernamental de estado de excepción por 60 días, en la que el presidente Daniel Noboa argumenta otra vez un “grave estado de conmoción interna” debido al incremento de la inseguridad y los homicidios. El decreto implica el despliegue de militares y policías y la intervención en territorios con el fin de resguardar la seguridad ciudadana y el orden público, medidas que ponen presión sobre el sector turístico y sus posibilidades de atraer a visitantes extranjeros.

Solo en mayo, el gremio de bares, discotecas y restaurantes reportó pérdidas de entre 40% y 80% , debido a las restricciones a la movilidad por el toque de queda y el cierre temprano de las actividades nocturnas. El más reciente decreto de estado de excepción señala que, si bien las instituciones de seguridad han logrado reducir la capacidad operativa de las estructuras criminales, las medidas aún resultan insuficientes. El Gobierno ha reconocido que estos grupos migran y se desplazan cuando las medidas de excepción caducan.

Antes de la pandemia, Ecuador vivía una expansión sostenida de ingreso de turistas extranjeros que, de acuerdo con el entonces Ministerio de Turismo —hoy viceministerio—, llegó a ubicarse en más de 2 millones de entradas internacionales anuales. Esa fue considerada como una “época dorada” por los empresarios turísticos, que hoy sienten que el país no ha podido recuperar. La crisis del covid-19 y el posterior recrudecimiento de la violencia debido a la operación de grupos criminales han desacelerado el crecimiento de la industria y, ahora, Ecuador no ha podido superar los 1,5 millones de turistas extranjeros anuales.

Los constantes decretos de toques de queda y estados de excepción ordenados por el Gobierno no han sido la mejor carta de presentación hacia el extranjero. Varios países como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y algunos de la Unión Europea mantienen alertas de seguridad para los ciudadanos que quieran viajar a Ecuador. A esto se suma la declaración de conflicto interno armado vigente desde enero de 2024, que ha generado preocupación internacional por los niveles de seguridad a los que se puedan enfrentar los viajeros. Este jueves, con un nuevo decreto, Noboa ratificó esta declaración e insistió en que recibirá ayuda internacional para enfrentar al crimen.

La costa ecuatoriana es la región más golpeada por el crimen organizado. La provincia de Guayas es considerada por las fuerzas de seguridad como “epicentro de la violencia letal” por concentrar el 43% de los homicidios a escala nacional. Tan solo este miércoles, un presunto líder de la banda Los Choneros murió en una balacera dentro del aeropuerto de Guayaquil, ubicado en dicha provincia.

Mientras tanto, Quito es vista como “escenario crítico” ante el incremento de la violencia. El país registró más de 9.000 homicidios durante 2025, una cifra récord. De acuerdo con la organización no gubernamental Insight Crime, Ecuador figura entre los tres países más violentos de América Latina y el propio Gobierno ha reconocido el desafío de la delincuencia.

“Lamentablemente, es una consecuencia del tema de seguridad, el mal manejo comunicacional, pero también el haber desaparecido el Ministerio de Turismo y que no exista un ente que pueda organizar de forma correcta la promoción del país”, dice Carrasco, de Quito Tour Bus.

El presidente Noboa decidió en 2025 fusionar varios ministerios y carteras de Estado, lo que llevó a la unificación del Ministerio de Turismo con el Ministerio de Producción, Comercio, Inversiones y Pesca. El sector turístico consideró la medida como “inadecuada e incoherente”, pues el turismo en Ecuador ha representado la tercera y cuarta fuente de ingresos de divisas no petroleras entre 2024 y 2025, respectivamente.

Pese a ello, Noboa dijo a CNN en mayo que el turismo está creciendo. “Es principalmente el turismo de aventura, por lo que a la gente le gustaría ir a la Amazonía, le gustaría ir y caminar por los volcanes y estar en las áreas protegidas que son nuestra prioridad. No solo por el lado ambiental, sino también porque queremos proteger a nuestros turistas”, señaló.

Mientras el bus ingresa al casco colonial de Quito, Carrasco cuestiona que el Gobierno emita ciertos mensajes sobre sus acciones de lucha contra la criminalidad. Considera que declaraciones gubernamentales como “el país está en guerra”, “conflicto interno armado”, “toque de queda”, “estado de excepción” o “despliegue militar” pueden ser difíciles de procesar para algunos turistas extranjeros.

“Ahuyentan inmediatamente al país como un destino, es imposible competir contra eso lamentablemente. Un mensaje de guerra se lanza de forma irresponsable, no se piensa en el sector turístico, en el impacto que va a tener, en los sistemas de reserva pues las cancelaciones son inmediatas y el afectado siempre va a ser el destino”, advierte Carrasco.

En las calles del centro histórico, pasean varios turistas extranjeros como Federico y Janine, de Argentina. Cuentan que el último toque de queda en mayo los sorprendió durante su visita y los obligó a ajustar sus planes en la capital. “Tuvimos que quedarnos dentro del hotel porque había toque de queda. Íbamos a lugares a comer y estaban cerrados porque eran las 9:00 de la noche y estaban cerrados”, comenta Federico.

Janine dice que las sirenas de la policía durante el toque de queda les generaron preocupación sobre la situación del país y les recordaron a la época de la dictadura en Argentina. “Esto no pasa en Argentina ahora, por suerte en esta época ya no, pero el toque de queda nos remite a otro momento en nuestro país, nos remite al pasado”, agrega.

Kevin Tyller y Angela James, turistas australianos, creen que siguiendo las medidas de seguridad que mantienen sus países sobre Ecuador sí se puede disfrutar la visita. “Hay que tener cuidado, hay que estar atentos”, dice Kevin, mientras Angela considera necesario estar alerta en todo momento. “Hay que tomar ciertas medidas de seguridad cuando tomas uber y no ir a bares y beber. Hay que hacer las cosas bien y vas a estar bien”, asegura.

Lorenzo Gerbulla, un turista italiano que recorría el Panecillo, señaló que, aunque varias personas le dijeron que podría ser peligroso subir caminando por la loma para llegar a este mirador, él prefirió hacerlo a pie y su experiencia fue buena. “Obviamente, Ecuador tendrá sus problemas y me imagino que tendrá sus zonas más peligrosas, pero debo decir que no me la imaginaba tan linda y bonita, la comida es súper rica y la gente es amable”, comenta.

Las experiencias de los viajeros son diversas y Ecuador enfrenta el gran desafío de mejorar sus números de llegadas internacionales. Promover turismo e inversión en un contexto de violencia es complicado y cuesta arriba cuando las cifras de violencia no disminuyen. El país fue considerado una “isla de paz” en el pasado y la operación del crimen organizado desdibujó esa imagen.

“El sector necesita apoyo para que puedan desarrollarse estos y mucho más emprendimientos de tal forma que el país pueda seguir ese trabajo de crecer como destino turístico y recibamos los números que tiene Colombia o Perú. Somos un país que lo tiene todo”, dice Carrasco.

Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destaca que Ecuador, cuya economía está dolarizada desde el 2000, es el país que más gana por turista internacional en Sudamérica, pero no puede atraer suficientes visitantes extranjeros por más tiempo. Sus cifras están muy por debajo de sus vecinos Colombia y Perú, que también padecen los estragos de la criminalidad. Por eso, Carrasco cree que es necesaria una política gubernamental sostenida en materia turística.

“Mientras el país no tenga un plan de gobierno enfocado al sector turístico sostenible, durante los próximos 20 años no habrá resultados mayores. El hecho de que el Estado se preocupe por la seguridad es importante, todo ecuatoriano debe apoyar, lo que no considero adecuado es cómo se maneja la comunicación y se envían esos mensajes negativos. No se está pensando de forma profesional del impacto colateral”, afirma.

El Gobierno se ha acercado a la administración de Donald Trump en Estados Unidos para alinearse en su apuesta por luchar contra el narcotráfico y el crimen transnacional en la región. En marzo, Trump reunió en Florida a 12 líderes latinoamericanos, principalmente de derecha, para analizar la seguridad regional, la lucha contra el narcotráfico y la migración. A dicha iniciativa, denominada Escudo de las Américas, no fueron invitados los mandatarios de Colombia, el principal productor mundial de cocaína, y de México, desde donde los carteles trafican drogas a EE.UU. Noboa sí asistió a la convocatoria de Trump.

Varios expertos en seguridad, sin embargo, consideran que el discurso sobre el combate a la inseguridad de Ecuador y Estados Unidos está lejos de lo que ocurre en la práctica. “Ecuador no ha sido nombrado en el Informe Antidrogas de EE.UU. Los resultados de la política de seguridad del presidente Noboa no han sido significativos; la violencia no ha parado y los asesinatos en las cárceles continúan”, dijo a CNN el especialista Jean Paul Pinto consultado por CNN.

Con este escenario, aunque Ecuador tiene numerosas maravillas para ofrecer —volcanes, playas, Amazonía y las Islas Galápagos, entre otras—, la violencia pasa factura alta al sector turístico, que pide al Gobierno enfrentar al crimen pero de una manera más estratégica y que no aleje a los visitantes.

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