Adolescentes que perciben que sus padres se distraen con dispositivos móviles se sienten menos seguros en sus relaciones

Por Katia Hetter, CNN
Como muchos padres, a menudo me preocupa cuánto tiempo pasa mi hijo adolescente frente a las pantallas.
Pero también recibo muchos comentarios en casa sobre la cantidad de tiempo que yo paso frente a una pantalla. No por CNN, claro está, sino viendo todos esos videos de perros adorables, de la Copa del Mundo y de la Stanley Cup.
Ahora mi hijo puede citar nuevas investigaciones sobre los efectos que tiene el uso de pantallas por parte de los cuidadores en los niños para respaldar esas quejas.
Los adolescentes que perciben que sus padres o cuidadores se distraen con frecuencia por el uso de teléfonos y otros dispositivos digitales tienen menos confianza para apoyarse en ellos en busca de respaldo emocional y conexión, de acuerdo con un nuevo estudio publicado en la revista Frontiers in Psychology. Los jóvenes también fueron más propensos a decir que se sienten menos seguros en sus relaciones.
Hablé con la experta en bienestar de CNN, la doctora Leana Wen, para conocer más sobre los hallazgos del estudio, especialmente si significa que el uso del teléfono por parte de los padres está perjudicando a sus hijos. También quise conocer algunas medidas prácticas que las familias pueden adoptar para mantenerse conectadas entre sí en un mundo cada vez más digital.
Wen es médica de emergencias y profesora asociada clínica en la Universidad George Washington. Anteriormente, se desempeñó como comisionada de Salud de Baltimore y es madre de dos hijos pequeños.
¿Qué encontró este nuevo estudio sobre el uso del teléfono por parte de padres o cuidadores y cómo afecta la relación con sus hijos?
Dra. Leana Wen: Este estudio encuestó a 600 adolescentes de entre 12 y 17 años en todo Estados Unidos. Los investigadores querían examinar si los jóvenes que percibían que sus cuidadores se distraían con frecuencia por dispositivos digitales eran más propensos a presentar lo que se conoce como estilos de apego inseguro.
Para explorar esta hipótesis, los investigadores preguntaron a los participantes sobre sus cuidadores principales, incluyendo una figura materna y una figura paterna cuando correspondía. Estas personas podían ser padres biológicos, padrastros, padres adoptivos u otros adultos que desempeñaran esos roles. Las preguntas se centraron en situaciones como si un padre parecía prestar más atención a su teléfono que a una conversación familiar presencial; si el uso de dispositivos interrumpía las interacciones familiares; o si el adolescente sentía que competía con un dispositivo por la atención de su cuidador.
Posteriormente, los investigadores evaluaron los estilos de apego. El apego se refiere al vínculo emocional entre un niño y su cuidador, así como al grado en que el joven se siente seguro y capaz de confiar en esa relación. El equipo encontró que los adolescentes que reportaban más interferencias relacionadas con dispositivos por parte de sus cuidadores también tenían más probabilidades de presentar patrones de apego inseguro, especialmente una mayor ansiedad en las relaciones y una tendencia a retraerse emocionalmente. La asociación se observó tanto en quienes se referían a una figura materna como a una figura paterna, y se mantuvo entre diferentes edades, géneros, razas y grupos étnicos.
¿Qué es el apego y por qué es importante para los adolescentes?
Wen: El apego es un concepto de la psicología del desarrollo que describe cuán seguras se sienten las personas en sus relaciones con quienes son importantes en sus vidas, especialmente los cuidadores. Un niño con apego seguro generalmente cree que su cuidador responde a sus necesidades y le brinda apoyo. Esto no significa que el adulto pase una gran cantidad de tiempo con el menor o que interrumpa siempre todo lo que está haciendo, sino que el niño confía en que estará disponible cuando lo necesite.
Por el contrario, el apego inseguro puede adoptar distintas formas. Una persona con apego ansioso puede preocuparse por el rechazo, buscar una validación excesiva o sentirse insegura respecto a la estabilidad de sus relaciones. Una persona con apego evitativo puede volverse emocionalmente distante o mostrarse reacia a depender de los demás.
El apego suele discutirse en el contexto de la infancia temprana, pero sigue siendo fundamental durante la adolescencia. Los adolescentes pueden buscar una mayor independencia, pero aún necesitan adultos de confianza que les proporcionen apoyo emocional y estabilidad. Investigaciones previas han vinculado el apego seguro durante la infancia y la adolescencia con una mejor salud mental, relaciones más saludables y una mayor resiliencia emocional.
¿La sensación de seguridad de un adolescente está relacionada con cuánto usa el teléfono su padre o madre?
Wen: Es importante hacer una distinción. Este estudio no midió directamente el uso de tecnología por parte de los padres ni cuantificó el tiempo frente a las pantallas. Los investigadores analizaron la percepción subjetiva de los adolescentes de que un dispositivo estaba interfiriendo en la relación.
Esta diferencia es relevante porque no se trata de una medida objetiva basada en la cantidad de horas de uso tecnológico, sino de la percepción del joven de sentirse ignorado o relegado.
Imaginen a un adolescente que intenta hablar sobre un día difícil en la escuela mientras uno de sus padres revisa repetidamente correos electrónicos o redes sociales. Piensen en comidas familiares donde las conversaciones se interrumpen constantemente por notificaciones. O en un adolescente que intenta mantener una conversación significativa, pero no logra sostener el contacto visual con su padre o madre porque está distraído respondiendo mensajes. Esos momentos pueden parecer menores de manera aislada, pero pueden acumularse con el tiempo.
¿Este estudio demuestra que los teléfonos de los padres causan problemas emocionales en sus hijos?
Wen: No. Los autores reconocen varias limitaciones importantes del estudio. Para empezar, la investigación encontró una asociación, pero no puede establecer una relación de causa y efecto. Es posible que la distracción relacionada con dispositivos contribuya a un apego menos seguro. También es posible que las familias que ya experimentan dificultades de comunicación perciban una mayor interferencia de los dispositivos.
Además, podrían existir otros factores involucrados. Por ejemplo, los padres sometidos a altos niveles de estrés pueden ser más propensos a pasar tiempo usando dispositivos y, al mismo tiempo, disponer de menos energía emocional para las interacciones familiares. Asimismo, los adolescentes con patrones de apego inseguro o que enfrentan dificultades de salud mental podrían ser más sensibles a lo que perciben como falta de disponibilidad de sus padres.
Dicho esto, los hallazgos coinciden con un amplio conjunto de investigaciones que sugieren que las interacciones receptivas y atentas son importantes para el desarrollo saludable de los niños. El estudio plantea preguntas razonables que merecen una investigación más profunda. Después de todo, muchos de los padres actuales son la primera generación que cría hijos mientras lleva un teléfono inteligente consigo prácticamente todo el tiempo. Aún estamos aprendiendo cómo este nivel sin precedentes de conectividad digital puede afectar las relaciones familiares.
Muchos padres equilibran el trabajo, las responsabilidades familiares y las constantes demandas digitales. ¿Deberían sentirse culpables por revisar sus teléfonos?
Wen: No. En absoluto.
Me preocupa que los padres ya estén sometidos a expectativas cada vez más poco realistas. Hoy, la mayoría de los adultos necesita utilizar dispositivos digitales para trabajar. Además, los usan para organizar reuniones de juego, actividades deportivas, comunicarse con amigos y familiares, administrar sus finanzas, coordinar transportes y atender innumerables aspectos de la vida diaria.
No es realista eliminar el uso de teléfonos y tampoco es una buena idea añadir más culpa a padres que ya hacen todo lo posible para equilibrar la vida familiar y laboral.
Los padres deben saber que sus hijos no necesitan que estén disponibles cada segundo de cada día. Lo que necesitan son momentos de conexión en los que sientan que cuentan con toda la atención de su cuidador.
¿Qué estrategias prácticas pueden utilizar las familias para establecer límites más saludables con los dispositivos?
Wen: Uno de los enfoques más sencillos es establecer momentos y espacios libres de dispositivos. Esto puede incluir comidas familiares sin teléfonos, actividades familiares sin dispositivos, como caminatas o noches de juegos, y reglas en el hogar, como no llevar dispositivos a las habitaciones durante la noche. Crear estos momentos estructurados y predecibles permite que los miembros de la familia se concentren unos en otros sin interrupciones digitales.
Otra estrategia consiste en comunicar claramente las expectativas. Los padres pueden explicar cuándo realmente necesitan usar dispositivos por trabajo u otras responsabilidades y cuándo están disponibles para sus hijos. Si habrá un período especialmente ocupado durante el día, es útil avisarlo con anticipación y luego cumplir el compromiso de reservar tiempo más tarde para compartir juntos. Actuar de manera intencional puede ayudar a evitar que los niños sientan que compiten constantemente por la atención de sus padres.
También animaría a los padres a modelar el comportamiento que esperan ver. Si quieren que sus hijos desarrollen una relación saludable con la tecnología, deben demostrarla ellos mismos. Eso significa usar los dispositivos cuando sea necesario, y no simplemente por aburrimiento, y guardar los teléfonos para concentrarse plenamente en las personas con las que están hablando.
¿Hay motivos de preocupación? Es positivo estar atento a ciertas señales de advertencia. Por ejemplo, los niños pueden quejarse de que no se les escucha. También pueden dejar de compartir sus preocupaciones y, con el tiempo, volverse más retraídos. Hágales saber a sus hijos que está disponible para ellos y demuéstrelo con hechos.
En muchos sentidos, este estudio refuerza algo que ya sabemos: los jóvenes necesitan sentirse vistos, escuchados y valorados, especialmente por las personas más importantes de sus vidas. Los dispositivos digitales, por útiles y necesarios que sean, pueden interferir en estas interacciones. Las familias deben encontrar formas de convivir con estas herramientas sin dañar inadvertidamente las relaciones que más importan.
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