Barco chino dispara un cañón de agua contra una embarcación filipina en la que iba un equipo de CNN

Ivan Watson, Rebecca Wright, Dan Hodge y Yasmin Coles
Barcos chinos dispararon el viernes cañones de agua contra embarcaciones filipinas —incluida una que transportaba a un equipo de CNN— cerca de un punto crítico y peligroso en el mar de China Meridional, en lo que constituye el tercer enfrentamiento tenso de la semana en estas aguas en disputa.
Aparte de los abundantes caladeros de su laguna y las aguas circundantes, el banco de arena no parece tener nada de especial. Sin embargo, este rincón del mundo es un punto geopolítico conflictivo que engaña a simple vista.
El libre acceso a una de las rutas marítimas más vitales del mundo, un tratado de defensa mutua entre Filipinas y Estados Unidos y el constante esfuerzo chino por consolidar sus reclamaciones sobre territorios en disputa implican que un solo error de navegación o un disparo fortuito podrían desencadenar un conflicto grave.
CNN obtuvo acceso exclusivo a bordo de una embarcación de la Oficina de Pesca y Recursos Acuáticos de Filipinas que iba en una misión para reabastecer de combustible a pescadores locales cerca del bajo de Scarborough, un banco de arena reclamado tanto por Beijing como por Manila.
Cuando los barcos filipinos se acercaron al bajo el viernes, varias embarcaciones de mayor tamaño de la Guardia Costera de China se aproximaron lo suficiente como para que el equipo de CNN pudiera ver los rostros del personal a bordo.
“Retírense de inmediato… De lo contrario, tomaremos medidas firmes conforme a la ley”, advirtió la Guardia Costera de China a través de un megáfono. El barco chino rodeó a la embarcación filipina mientras le disparaba chorros de agua con sus cañones.
En los últimos años, la disputa en el mar de China Meridional ha quedado eclipsada por guerras en otras partes del mundo, pero sigue siendo un importante foco potencial de conflicto global. Múltiples gobiernos pugnan por la soberanía sobre esta vía marítima, un corredor económico crucial por el que transita cada año un tercio del comercio marítimo mundial.
Finalmente, los barcos filipinos cancelaron su misión el viernes y regresaron a puerto, alegando la formación de un tifón en la región. Una vez que las embarcaciones se alejaron, la tensión disminuyó drásticamente, aunque horas más tarde se podían ver a lo lejos barcos de la Guardia Costera de China siguiendo todavía a los buques filipinos.
En total, había 15 embarcaciones chinas pertenecientes a la Guardia Costera de China y a su llamada “milicia marítima”, informaron posteriormente las autoridades filipinas. Filipinas contaba con 10 barcos, tres de ellos de su guardia costera. Una pequeña avioneta del gobierno filipino también sobrevoló a baja altura las embarcaciones durante la misión.
La Guardia Costera de Filipinas declaró que sus embarcaciones habían sido “objeto de una serie de ataques con cañones de agua y maniobras peligrosas por parte de la Guardia Costera de China”. Un barco chino se acercó a menos de siete metros de la embarcación filipina en la que viajaba CNN, lo que supuso un “grave riesgo de colisión”, según se informó.
Por su parte, la cadena estatal china comunicó que su guardia costera “adoptó el viernes medidas coercitivas, conforme a la ley, contra varias embarcaciones filipinas que realizaban actividades ilegales en aguas bajo jurisdicción china en torno a la isla Huangyan” (nombre chino del bajo de Scarborough).
Al ser consultado por Mike Valerio de CNN sobre el incidente del viernes, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Beijing, Lin Jian, declaró que “es legítimo y legal que China adopte las medidas necesarias para defender sus derechos y su seguridad; una actuación profesional, reglamentaria e irreprochable”.
Conocido también en Filipinas como Bajo de Masinloc, este bajo es una formación rocosa deshabitada con una laguna central, situada a 220 kilómetros al oeste de Luzón —la isla principal de Filipinas— y a unos 850 km de la provincia china de Hainan.
China, Filipinas y Taiwán reivindican la soberanía sobre el bajo de Scarborough; sin embargo, China lo controla de facto desde 2012 mediante una presencia casi constante de su guardia costera en las aguas circundantes.
Las tensiones han ido en aumento durante toda la semana.
El primer incidente fue un enfrentamiento en el banco Second Thomas, una formación rocosa del archipiélago de las Spratly que también se disputan Manila y Beijing.
Filipinas mantiene un pequeño contingente en el banco a bordo de un buque de la Segunda Guerra Mundial encallado allí: el BRP Sierra Madre. El lunes, el ejército filipino informó que un barco de la Guardia Costera de China desplegó una embarcación más pequeña que se aproximó al Sierra Madre. En respuesta, Filipinas envió dos lanchas neumáticas de casco rígido para escoltar a la embarcación china y alejarla.
Un video filipino muestra a un grupo de ocho efectivos chinos a bordo de una lancha embistiendo a una de las embarcaciones filipinas más pequeñas. Parece haber un intercambio de golpes con porras de madera y remos. Dos militares filipinos resultaron heridos y fueron evacuados para recibir tratamiento, según su ejército.
Posteriormente, las autoridades chinas acusaron a Filipinas de difundir información falsa, alegando que las embarcaciones filipinas habían embestido y atacado “violentamente” a su personal.
Un segundo enfrentamiento se produjo pocos días después: el jueves, la Guardia Costera de China afirmó haber expulsado a dos embarcaciones filipinas a las que acusó de “incursionar” en aguas cercanas al banco Scarborough.
Más tarde, el ejército filipino declaró que los barcos chinos habían utilizado cañones de agua y maniobras de navegación peligrosas para intentar bloquear una operación de reabastecimiento destinada a pescadores filipinos en las inmediaciones del banco. No se reportaron heridos y las embarcaciones filipinas continuaron con su misión.
Estados Unidos intervino en ambas ocasiones. Tras el incidente del lunes, el Departamento de Estado condenó las acciones “peligrosas y agresivas” de China; el jueves, el secretario de Estado, Marco Rubio, se expresó en términos similares.
“Tenemos un papel que desempeñar y no vamos a abandonar a nuestros aliados. Lo hemos dejado muy claro”, afirmó al margen de una reunión de la ASEAN en Manila.
Filipinas es un aliado de Estados Unidos en virtud de un tratado de defensa mutua, lo que significa que Washington está legalmente obligado a acudir en ayuda de Manila en caso de un ataque a su territorio o, posiblemente, incluso a barcos filipinos en alta mar.
La tensa atmósfera era evidente incluso antes del incidente del viernes. Mientras el barco filipino de 30 metros —a bordo del cual viajaba el equipo de CNN— navegaba por el mar de China Meridional durante la noche, en la oscuridad previa al amanecer, fue seguido de cerca por una embarcación de la Guardia Costera de China. Esta era casi cuatro veces mayor que la filipina, con 111 metros de eslora, un reflejo de la magnitud y el poderío de las fuerzas marítimas chinas.
No son solo Filipinas y China quienes mantienen disputas territoriales en el mar de China Meridional, una extensión de 1,4 millones de millas cuadradas. Vietnam, Malasia, Brunéi y Taiwán también reclaman parte de las 250 islas, arrecifes y atolones que se encuentran en estas aguas.
En 2016, un tribunal internacional dictaminó que China carece de base legal para reclamar derechos históricos sobre la mayor parte del mar de China Meridional. El líder chino, Xi Jinping, rechazó el fallo en su momento y prosiguió con las obras en las aguas en disputa —construyendo instalaciones militares, pistas de aterrizaje e islas artificiales—, a pesar de haberse comprometido a no hacerlo durante una visita a la Casa Blanca en 2015.
El control de estas formaciones y de las aguas circundantes ha cobrado aún más importancia este año, a la luz de los acontecimientos en el golfo Pérsico.
Tras sufrir ataques por parte de Estados Unidos e Israel, Irán ha logrado bloquear el estrecho de Ormuz —la entrada al Golfo—, interrumpiendo hasta el 20 % del comercio mundial de petróleo, así como el suministro de otros recursos vitales para sectores que van desde la agricultura hasta la fabricación de chips informáticos. A los analistas les preocupa el impacto que un conflicto similar en el mar de China Meridional podría tener en la economía mundial.
Este tipo de confrontaciones se ha vuelto más frecuente en los últimos años, a medida que Beijing ha adoptado una postura más agresiva. Durante un incidente especialmente violento ocurrido en junio de 2024, miembros de la Guardia Costera de China amenazaron con hachas a tropas filipinas y rajaron sus embarcaciones neumáticas.
La Guardia Costera china ha intensificado su presencia: solo en el mes de junio, sus buques acumularon 993 días de operaciones en las inmediaciones del arrecife Scarborough, una cifra casi equivalente al tiempo total que pasaron allí durante todo el año 2025, según un estudio de la Iniciativa de Transparencia Marítima en Asia (AMTI, por sus siglas en inglés), perteneciente al Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).
Estados Unidos también ha reforzado su presencia en la región, trasladando al Pacífico oriental buques de su Guardia Costera que estaban desplegados en Bahrein antes del inicio de la guerra con Irán.
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En la elaboración de este informe participaron Mike Valerio desde Beijing, así como Brad Lendon y Jessie Yeung.