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La comida para gatos tiene metales pesados, pesticidas y químicos derivados del plástico, revela investigación

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Telemundo 15
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Por Sandee LaMotte, CNN

Casi todos los alimentos para gatos analizados en una nueva investigación facilitada en exclusiva a CNN contienen contaminantes tóxicos derivados del plástico, el herbicida glifosato y metales pesados como plomo, mercurio y arsénico.

“La mayoría de los gatos consumen los mismos alimentos casi a diario, con escasa variación”, señaló Molly Hamilton, autora del informe y directora ejecutiva de Clean Label Project, una organización sin fines de lucro de Colorado que analiza productos de consumo en busca de contaminantes y certifica aquellos que cumplen con sus estándares.

“Los contaminantes suponen una exposición constante que puede acumularse en el organismo de los gatos a lo largo de su vida”, afirmó Hamilton. “Por ejemplo, la enfermedad renal crónica figura entre las causas de muerte más frecuentes en gatos mayores; los riñones desempeñan un papel fundamental en el filtrado de metales pesados”.

Se detectaron toxinas en todas las variedades de comida para gatos —húmeda, seca y procesada mediante secado al aire o liofilización—, incluso en productos etiquetados como naturales y nutricionalmente superiores, según el análisis publicado este viernes.

“Los propietarios de gatos optan cada vez más por carnes de primera calidad, verduras orgánicas y productos con etiquetas más ‘limpias’, asumiendo que unos precios más elevados e ingredientes de calidad equivalen a un alimento más saludable”, declaró Hamilton a CNN. “Sin embargo, esto no siempre es así”.

En febrero, Clean Label publicó un estudio similar sobre comida para perros en el que se hallaron niveles de metales pesados ​​entre tres y trece veces superiores a los presentes en alimentos para consumo humano. La exposición al plomo y al cadmio se ha relacionado con el cáncer canino, una de las principales causas de muerte en perros.

Los metales pesados ​​están presentes de forma natural en el suelo, el agua y el aire, pero la contaminación derivada de actividades agrícolas, industriales y mineras puede aumentar y propagar su presencia. El informe señala que los plásticos y otros contaminantes también pueden incorporarse a los alimentos durante el proceso de fabricación.

“En líneas generales, parece tratarse de un análisis realizado con rigor”, comentó Ryan Babadi, director científico de Toxic Free Future, una organización sin fines de lucro dedicada a la seguridad de los productos de consumo.

“Los grandes minoristas tienen la responsabilidad de exigir a sus proveedores que eliminen las sustancias químicas nocivas de los alimentos y envases para mascotas; sustancias que ya se están retirando del mercado o prohibiendo en muchos otros productos”, afirmó Babadi, quien no participó en la investigación.

El Pet Food Institute, que representa a los fabricantes de alimentos para gatos, comunicó a CNN por correo electrónico que las empresas del sector implementan programas integrales de seguridad alimentaria y garantía de calidad. Entre ellos se incluyen “especificaciones de ingredientes, verificación de proveedores, protocolos de análisis, sistemas de trazabilidad y controles preventivos basados ​​en la ciencia, diseñados para garantizar que los productos sean seguros, nutritivos y uniformes”, afirmó Elise Fennig, directora ejecutiva del Pet Food Institute.

“Los propietarios de gatos deben tener la tranquilidad de saber que el alimento que dan a sus mascotas es seguro y se elabora conforme a rigurosas normas de regulación y calidad”.

La investigación analizó 100 de los alimentos para gatos más vendidos en busca de más de 122 contaminantes, incluidos plomo, arsénico, cadmio, mercurio, pesticidas, herbicidas y ftalatos (compuestos químicos presentes en plásticos asociados a un mayor riesgo de muerte en humanos).

Se encontró plomo en el 99% de las muestras, cadmio en el 96% y arsénico en el 94%, abarcando un total de 62 marcas. Los niveles de contaminación variaban según el tipo de producto —húmedo, seco, o bien secado al aire o por congelación— y el tipo de proteína, como aves de corral, carne de res o pescado.

El cadmio está clasificado como carcinógeno para los humanos y daña los riñones y los huesos. La acumulación de plomo en el organismo perjudica a casi todos los sistemas orgánicos principales. El arsénico inorgánico —el tipo presente en el suelo y el agua— también es un carcinógeno humano conocido.

El alimento seco para gatos contenía aproximadamente tres veces más plomo que los productos húmedos o secados al aire. Ningún nivel de plomo es seguro para las personas, y los niños son los más vulnerables: sus cuerpos absorben hasta el 50% del plomo ingerido, frente a cerca del 10% en los adultos, lo que puede provocar retraso en el crecimiento, disminución del coeficiente intelectual, hiperactividad e irritabilidad.

Los gatos y otras mascotas pequeñas también absorben más cantidad que los animales de mayor tamaño; sin embargo, existen pocas normativas que controlen los contaminantes en los alimentos para mascotas, señaló Hamilton. “La ausencia de normas de seguridad no significa que un contaminante sea inocuo. La mayoría de las directrices están diseñadas para animales de granja, no para gatitos ni para gatos domésticos de 15 años”.

El informe reveló que el pescado y el marisco —fuentes de proteína populares para los gatos— presentaban la mayor asociación con la presencia de mercurio y cadmio. Dado que los microorganismos del agua transforman el mercurio común en metilmercurio —una forma química tóxica que se adhiere fuertemente a los tejidos del pescado—, este metal pesado se acumula en mayores concentraciones en los animales acuáticos. Según la Organización Mundial de la Salud, el mercurio es tóxico para los sistemas nervioso, digestivo e inmunitario, así como para los riñones, los pulmones y la piel.

Los niveles de mercurio eran unas 18 veces más altos, y los de cadmio unas 2,5 veces más elevados, en los alimentos para gatos a base de pescado o marisco que en los elaborados con otras proteínas. Las versiones húmedas de los productos a base de marisco contenían la mayor cantidad de mercurio: casi 28 veces más que los alimentos húmedos elaborados con otras carnes, especialmente las de ave.

“Como fuente principal de proteínas, el pollo resultó mejor en cuanto a los niveles de mercurio y cadmio, pero observamos mayores tasas de plomo y herbicidas en los productos de pollo”, señaló Hamilton. “Es una situación de nunca acabar: ¿a qué contaminante decides atacar primero?”

“Eso no significa que todas las opciones a base de pescado tuvieran niveles elevados de mercurio; los niveles dependen de las pruebas de control de calidad de los fabricantes”, añadió. “Certificamos varios alimentos a base de pescado”.

Casi el 85% de los alimentos a base de aves de corral cumplió con el estándar de pureza del Clean Label Project, frente al 25,7% de los productos de pescado y marisco.

“Todos los productos de este estudio se adquirieron en puntos de venta minoristas, y ninguna marca intervino en la selección de los productos, la realización de las pruebas ni el análisis de los resultados. Ninguna marca conoció los resultados antes de su publicación”, afirmó Hamilton.

Aunque los gatos son carnívoros, muchos fabricantes añaden ingredientes vegetales a su comida por su contenido en antioxidantes, minerales y vitaminas. A menos que se cultiven de forma ecológica, estas plantas pueden estar expuestas a pesticidas. Un informe nacional reveló que la gran mayoría de las 100 frutas y verduras analizadas dieron positivo en una amplia variedad de insecticidas.

La investigación de Clean Label analizó la presencia de glifosato, el herbicida más utilizado en la agricultura. Se detectaron niveles de glifosato en el 37% de los productos, y aquellos alimentos para gatos que incluían más ingredientes vegetales entre los diez primeros de la lista presentaban niveles más elevados de esta sustancia.

En 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de la OMS clasificó el glifosato como “probablemente cancerígeno para los humanos”. La Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA, por sus siglas en inglés) discrepa con esta clasificación.

“En promedio, los alimentos para gatos que incluían dos ingredientes vegetales entre los diez primeros de la etiqueta contenían aproximadamente un 40% más de glifosato que un alimento similar con un solo ingrediente vegetal”.

“La comida para gatos con cinco ingredientes de origen vegetal contenía casi cuatro veces más cantidad”, señaló Hamilton.

Otro “hallazgo muy preocupante” fue la presencia generalizada de ftalato de di(2-etilhexilo), o DEHP, un producto químico utilizado en plásticos de PVC y en algunos materiales en contacto con alimentos, el cual está vinculado al cáncer, a defectos congénitos y a otros problemas de salud, indicó Babadi.

“Se detectó en aproximadamente la mitad de los productos analizados, registrándose los niveles más altos en los productos enlatados y en sobres. La contaminación por DEHP podría producirse durante el procesamiento de los alimentos, por ejemplo, mediante el contacto con tuberías de PVC u otros equipos agrícolas o de procesamiento alimentario”, afirmó.

“Resulta alentador observar que esos bisfenoles nocivos, incluido el BPA, se encontraron con menor frecuencia, lo que sugiere que es posible producir y envasar alimentos para mascotas sin utilizar estas sustancias químicas que alteran el sistema endocrino”, añadió Babadi.

La investigación presentó ciertas limitaciones. Cada producto se analizó a partir de un único lote; por tanto, el estudio no pudo detectar las diferencias que podrían existir entre distintos lotes de un mismo producto.

“Las marcas que analizan periódicamente la presencia de contaminantes preocupantes tienden a ofrecer resultados más constantes a lo largo del tiempo”, comentó Hamilton. “Además, este estudio compara los niveles de contaminantes entre productos de distintas categorías: húmedos, secos y deshidratados al aire o liofilizados. No determina si un producto específico causará daños a un gato”.

Si a su gato le gusta el pescado o el marisco, varíe su dieta incluyendo pollo u otras proteínas para limitar la exposición diaria al mercurio y al cadmio. No obstante, lea atentamente la lista de ingredientes, ya que los alimentos para gatos que no mencionan el pescado en su nombre pueden contener ingredientes marinos y, por tanto, niveles más elevados de mercurio y cadmio.

Según el informe Clean Label, los productos húmedos o secados al aire son preferibles al alimento seco para reducir la exposición al plomo; asimismo, evitar alimentos que incluyan ingredientes de origen vegetal entre los diez primeros componentes puede disminuir la exposición a pesticidas.

Además, no se fíe únicamente del primer ingrediente de la lista para evaluar la presencia de toxinas. Hamilton señaló que, en más de un tercio de los productos analizados, dicho ingrediente no ofrecía una información completa.

“El primer ingrediente de una etiqueta suele ser el principal argumento de venta, ya que los ingredientes se enumeran según su peso”, afirmó. “Tras realizar análisis, descubrimos que el primer ingrediente no siempre es un indicador fiable del contenido del alimento ni permite predecir qué contaminante estará presente en mayores concentraciones”.

Una de las razones es que los fabricantes no están obligados a especificar qué parte del pescado u otra fuente de proteínas utilizan, explicó Hamilton. El salmón salvaje, por ejemplo, puede parecer una opción más saludable, pero su hígado, riñones, intestinos, cabeza y piel acumulan más contaminantes químicos que el resto del animal.

“Sin embargo, usted no sabe qué parte del pescado contiene ese alimento para gatos”, comentó Hamilton. “La mejor forma de saber qué lleva la comida de su gato es ponerse en contacto con el fabricante y averiguar si realizan análisis del producto y con qué frecuencia lo hacen. Porque, aunque le indicaran qué parte del pescado utilizan, sin realizar análisis no hay manera de saber realmente en qué medida está libre de contaminantes”.

Según los expertos, también es recomendable que los consumidores se pongan en contacto con la empresa fabricante de la marca de comida favorita de su gato para consultar sobre las pruebas y los estándares de control de calidad.

“Los dueños de mascotas deben tomar medidas e instar a las marcas y a los minoristas a garantizar que no haya productos químicos tóxicos ni plásticos ocultos en la comida para gatos ni en sus envases”, afirmó Babadi. “Las mascotas, como parte de nuestras familias, merecen alimentos libres de productos químicos tóxicos”.

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