Nicolás Maduro y su esposa enfrentan nuevos cargos por presuntas torturas a ciudadanos estadounidenses

Por Evan Perez, Hannah Rabinowitz, Kara Scannell y Jennifer Hansler, CNN
Fiscales de Nueva York presentaron este jueves nuevos cargos contra el expresidente de Venezuela Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por la presunta tortura de ciudadanos estadounidenses y otras personas que estuvieron bajo custodia del Gobierno venezolano en los últimos años.
Cada uno de ellos enfrenta un cargo adicional de conspiración para cometer tortura, según la acusación formal. CNN informó por primera vez el miércoles que se esperaban estos cargos.
Los fiscales alegan que, cuando Maduro asumió la presidencia en 2013, “autorizó el uso de la tortura contra personas específicas y supervisó un sistema diseñado para emplear la tortura, la detención arbitraria y la violencia como medios de represión contra la oposición política”, según la acusación.
Barry Pollack, abogado de Maduro, dijo: “El presidente Maduro niega los cargos que figuran en la nueva acusación y está deseando que llegue el día de su juicio”.
Los nuevos cargos se relacionan con lo que el Gobierno de EE.UU. ha calificado como la detención indebida de más de una decena de ciudadanos estadounidenses en prisiones venezolanas mientras Maduro dirigía un régimen represivo en Venezuela.
Los investigadores también han considerado presentar cargos contra varias personas más por su presunta participación en la tortura de estadounidenses, según una fuente familiarizada con el asunto, informaron el miércoles a CNN personas al tanto de la investigación.
CNN se ha puesto en contacto con los abogados de Maduro y Flores.
Maduro y su esposa fueron capturados en enero durante un operativo militar estadounidense en el palacio presidencial de Caracas. Ambos se han declarado inocentes de los cargos de conspiración para cometer narcoterrorismo y otros delitos, y se encuentran detenidos sin fianza en Nueva York.
Se espera que Flores comparezca en una audiencia el jueves, en la que su abogado solicitará que se le conceda arresto domiciliario antes del juicio.
El abogado de Maduro está impugnando la legalidad de la detención y argumenta que el expresidente debería gozar de inmunidad, ya que la presunta conducta ocurrió mientras ocupaba el cargo.
El Gobierno venezolano no se ha sumado a la reclamación de inmunidad en su nombre, según la fiscalía.
Más de una decena de estadounidenses fueron detenidos por el gobierno de Maduro, al que el gobierno de EE.UU. y varios defensores de los derechos humanos acusaron de utilizarlos como peones políticos.
Según la acusación, a un oficial militar venezolano le aplicaron descargas eléctricas con un cable con corriente aproximadamente 20 veces y le golpearon en las piernas, la espalda y la cabeza con puños, cinturones y un objeto que parecía ser un tubo. Al oficial lo colgaron solo de las manos y los pies, y le aplicaron una simulación de ahogamiento (conocida como “waterboarding”) unas 30 veces, según los fiscales.
Un ciudadano estadounidense acusado de participar en una conspiración para asesinar a Maduro fue detenido y torturado en enero de 2022, según la fiscalía. Eventualmente fue liberado y regresó a Estados Unidos en octubre.
Durante su detención, “los agentes le propinaron puñetazos en la cara y el abdomen, le taparon el rostro y le echaron un líquido nocivo en la cara que le provocó vómitos, y luego el agente lo obligó a comérselo”, señala la acusación.
En algún momento fue trasladado al centro de detención de Boleita Norte, donde permaneció más de ocho meses y sufrió más torturas, como descargas eléctricas e inyecciones forzadas que, de acuerdo con el testimonio de la víctima, le provocaron convulsiones, según la acusación.
“Esas torturas incluyeron descargas eléctricas en los brazos, las piernas y los genitales de la Víctima 7; asfixia; golpizas; privación de comida y agua; e inyecciones forzadas de una sustancia que le provocó convulsiones a la Víctima 7”, se indica.
Él vio cómo torturaban a otros estadounidenses en la prisión, según la acusación.
La denuncia más reciente de tortura se remonta a enero de 2025, meses después de las últimas elecciones presidenciales, cuando un ciudadano estadounidense fue detenido en su domicilio mientras las autoridades buscaban a otra persona. Los fiscales afirman que al estadounidense lo llevaron al sótano del centro de detención con una capucha en la cabeza y las manos esposadas a la espalda. Según la acusación, durante dos días recibió golpes cada hora en la cabeza, el estómago y la cara, lo que le provocó una lesión permanente en el ojo.
Varios estadounidenses detenidos por el gobierno de Maduro han denunciado la tortura a la que, según afirman, fueron sometidos mientras estuvieron encarcelados. Matthew Heath y Osman Khan, quienes fueron liberados en un intercambio de prisioneros en octubre de 2022, alegaron en una demanda que fueron sometidos a simulacros de ahogamiento, electrocución, amenazas de agresión sexual, uso de drogas que alteran la mente y períodos de aislamiento. Heath, un veterano de la Infantería de Marina de EE.UU., intentó suicidarse mientras estuvo detenido.
Los “6 de Citgo”, un grupo de seis ejecutivos petroleros estadounidenses que fueron atraídos a Venezuela en 2017 y detenidos durante casi cinco años, también afirman que fueron sometidos a condiciones brutales mientras estuvieron bajo custodia venezolana. En demandas presentadas contra su empleador —Citgo—, Tomeu Vadell, Alirio José Zambrano y José Luis Zambrano afirmaron que fueron sometidos a tortura mientras estuvieron encarcelados.
Maduro y su esposa atribuyeron la culpa de la inestabilidad en Venezuela a Estados Unidos, lo que resultó en la detención de los seis ejecutivos petroleros —incluidos cinco estadounidenses—. Los “6 de Citgo” fueron detenidos en Venezuela y acusados de corrupción en 2017. A partir de entonces, las autoridades alegan que aumentaron los abusos contra ciudadanos estadounidenses por parte de las autoridades venezolanas.
Todos ellos habían permanecido recluidos en la infame Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), que era “responsable de detenciones arbitrarias, malos tratos y tortura de opositores políticos y sus familiares”, según un informe de las Naciones Unidas.
Ese informe reveló que la DGCIM “recurría habitualmente” a prácticas de tortura “que incluían descargas eléctricas, asfixia con bolsas de plástico, ahogamiento simulado, golpizas, violencia sexual, privación de agua y alimentos, posturas de estrés y exposición a temperaturas extremas” con el fin de obtener información y confesiones, intimidar y “castigar a los detenidos”.
María Oropeza, coordinadora estatal del partido Vente Venezuela, respondió a los nuevos cargos anticipados por la presunta tortura de ciudadanos estadounidenses.
“Esta es una buena noticia para quienes queremos justicia, no tanto para quienes aún creen que regresarán”, escribió en X. “Solo espero que algún día enfrenten cargos por torturar a venezolanos”.
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Este reporte fue actualizado con información adicional. Michael Ríos, de CNN, contribuyó a este informe.