Aficionados vs. mercados de predicción: ¿por qué para muchos se está perdiendo la magia?

Por Hannah Keyser, CNN
Durante sus años universitarios, JJ Allison tuvo tanto éxito en las apuestas deportivas que incluso los conocidos de sus amigos —que actuaban como corredores de apuestas a pequeña escala— dejaron de aceptar su dinero.
Ese éxito se trasladó también a las casas de apuestas legales cuando estas comenzaron a operar. Con el tiempo, al igual que los corredores de apuestas anteriores, estas empresas tampoco quisieron que él siguiera apostando con ellas. Sus apuestas quedaron limitadas a cantidades ínfimas, de apenas unos centavos.
Sin embargo, los mercados de predicción no imponen límites a los ganadores. Esta es una de las razones por las que Allison, que ahora tiene 25 años, los prefiere y ha logrado ganarse la vida como operador profesional en estos mercados.
Él está totalmente inmerso en estas plataformas, tiene sus propios recursos invertidos en ellas y no suele preocuparse por teorías conspirativas sobre el uso de información privilegiada o el amaño de partidos. Aun así, cuando CNN Sports solicitó hablar con personas que realizan apuestas deportivas pero que rechazan que los mercados de predicción se asocien con ligas, equipos o atletas, Allison fue uno de los muchos aficionados que se pusieron en contacto.
“Aunque, obviamente, estoy muy involucrado en los mercados de predicción, considero que la penetración de las ‘apuestas’ en todos los ámbitos de la sociedad resulta sumamente perjudicial”, escribió en su primer correo electrónico.
En ningún lugar es esta penetración más evidente que en el deporte. Desde que, en 2018, un fallo del Tribunal Supremo abriera la puerta a la legalización de las apuestas deportivas, los equipos y las ligas han establecido alianzas que han convertido las retransmisiones, los estadios, los pabellones —e incluso, durante un tiempo, toda una cadena regional de deportes— en enormes vallas publicitarias para casas de apuestas como FanDuel y DraftKings.
Tras ocho años de este frenesí por las apuestas, prácticamente todas las grandes ligas deportivas de Estados Unidos mantienen al menos una, si no varias, asociaciones con casas de apuestas. Lo mismo ocurre con la mayoría de los equipos. Ligas como la MLB y la NFL han aprovechado estos acuerdos para intentar restringir ciertos tipos de apuestas que se consideran especialmente vulnerables a la manipulación. No obstante, los peligros y los daños que conllevan las casas de apuestas —incluso las legales— están bien documentados. Y su omnipresencia, según señalan muchos aficionados, resulta cada vez más agobiante.
El resultado es que algunos aficionados al deporte, que inicialmente se entusiasmaron con la posibilidad de realizar apuestas deportivas de forma legal, ahora sienten resentimiento hacia los equipos y las ligas por “imponérselo a todo el mundo a la fuerza”, tal como comentó a CNN Sports Connor Lew, un joven de 25 años de la ciudad de Nueva York.
Para algunos, estas asociaciones con plataformas de mercados de predicción se han convertido en el símbolo de lo que los aficionados perciben como una codicia desenfrenada por parte de equipos, jugadores, ligas y plataformas. Una situación que, a su juicio, degrada la experiencia deportiva en su conjunto.
“Es otra faceta de lo mismo: tener que suscribirse a ocho plataformas de streaming si quieres ver todos los partidos. Buscan cualquier forma de exprimir hasta el último dólar de los aficionados, entre los que me incluyo”, señaló Rick Brody, de 54 años, residente en Queens, Nueva York.
En este clima de creciente rechazo a las apuestas deportivas, casi una cuarta parte de los equipos de la MLB anunciaron, durante el verano, acuerdos con mercados de predicción —sumándose a un pacto a nivel de liga establecido al inicio de la temporada—, lo que provocó una reacción que denotaba no solo fatiga, sino también una sensación de traición.
Al preguntarles si su preocupación se debía específicamente a los mercados de predicción o a la creciente intrusión de las apuestas en el ámbito deportivo, las opiniones de los aficionados variaron. Algunos expresaron su inquietud ante la aparente laxitud de la regulación federal y los litigios pendientes en torno a estos mercados de predicción. Otros, simplemente, los equipararon con las casas de apuestas tradicionales.
La opinión generalizada es que esta última oleada de asociaciones ha sido la gota que colma el vaso, o un paso que ha ido demasiado lejos.
Para ellos, se trata de una expansión progresiva de las apuestas: han pasado de los rincones oscuros de las casas de apuestas offshore (fuera de la jurisdicción legal) a convertirse en algo que los grandes ídolos del deporte promueven con entusiasmo.
Estos aficionados no rechazan las apuestas —de hecho, muchos de ellos participan en ellas—, pero esto es distinto. Muchos de los que hablaron con CNN Sports expresaron que sienten que aquello que tanto aman —aquello que los conecta con sus padres, su ciudad natal o sus amigos— está siendo ridiculizado. Para muchos, estas asociaciones hacen que el aficionado se sienta como un blanco fácil, utilizado simplemente para que los ricos sean aún más ricos. A Allison le preocupa que los aficionados estén siendo condicionados a ver el diamante —o la cancha, o el campo de juego— como máquinas tragamonedas, y a los atletas humanos como símbolos giratorios que, a veces, se alinean formando signos de dólar.
“Si una familia va al estadio con sus hijos un sábado por la tarde, no creo que las apuestas deban formar parte de la experiencia”, señaló Allison. “Considero que introducir el factor económico fomenta, en cierto modo, lo incorrecto”.
“Por ejemplo, alguien puede ir al estadio y decir: ‘¡Vamos, quiero que ganen los Yankees (de Nueva York)!’. Pero, dentro de seis años, es posible que la mayoría de los asistentes a un partido de los Yankees estén allí porque quieren ganar dinero con su victoria. Ya no se trata realmente de si los Yankees ganan o pierden, sino de obtener un beneficio económico en el proceso”.
CNN mantiene una colaboración con Kalshi y utiliza sus datos para cubrir grandes eventos, aunque el personal editorial de CNN tiene prohibido realizar operaciones en plataformas de predicción.
Cuando LeBron James anunció una colaboración con el mercado de predicciones Polymarket a través de X —en un video en el que aparecían Eli Manning, Derek Jeter y otras celebridades—, las respuestas se llenaron de acusaciones de que se había “vendido”.
“Ahora encima nos lo restriega en la cara, ¿eh?”, comentó una persona en respuesta.
Ese “algo” al que se refiere es, en esencia, la seguridad financiera: la riqueza y esa percepción de que, a menudo, para tener acceso a ella, primero hay que poseerla. Según se informa, el acuerdo está valorado en 15 millones de dólares anuales, casi cuatro veces lo que James recibe por jugar al baloncesto con los Philadelphia 76ers.
Pero, siendo más específicos, se trata de cómo la adoración de los aficionados al deporte convirtió a James en multimillonario y permitió que el chico de Akron, Ohio, accediera a un ámbito etiquetado como “deportes”, pero que —tal como se muestra en el panel de un ascensor en el anuncio de Polymarket— aparece situado entre las “criptomonedas” y la “economía”.
Lo que algunas personas que hablaron con CNN Sports vieron en el anuncio fue un club exclusivo de celebridades deportivas regodeándose de lo bueno que es ser rico; riéndose de formar parte de una broma interna cuyo remate son los propios aficionados.
“Escucho constantemente a gente rica decir que el dinero no da la felicidad”, escribió Brian Carroll, un apostador profesional de 22 años de Filadelfia, en un intercambio de correos electrónicos tras el anuncio de la colaboración; “y luego veo a personas que ya tienen más dinero del que podrían gastar en diez vidas, dispuestas a empeorar el mundo con tal de conseguir aún más”.
“No considero que lo que yo hago sea inmoral. Pero sí creo que este tipo de cosas son negativas”, comentó sobre las asociaciones con mercados de predicción, en declaraciones a CNN Sports previas a la publicación del anuncio.
CNN Sports contactó al agente de James para solicitar sus comentarios, pero no obtuvo respuesta.
Antes del inicio de esta temporada, la Major League Baseball (MLB) anunció una asociación a nivel de liga con Polymarket. En julio, los New York Mets se convirtieron en el primer equipo de la MLB en cerrar un acuerdo individual con un mercado de predicción, al asociarse con Novig, una plataforma de apuestas entre particulares (peer-to-peer) menos conocida.
El anuncio recibió una oleada de críticas. De hecho, la publicación de los Mets en X (antes Twitter) informando sobre la asociación fue eliminada y republicada en varias ocasiones.
Poco después, los Yankees anunciaron su propia asociación con Polymarket. Por su parte, Kalshi comunicó que había llegado a acuerdos con otros cinco equipos, incluidos Los Angeles Dodgers. Algunos medios especularon con que la discreta presentación de las nuevas asociaciones de Kalshi fue una respuesta a las críticas que recibieron los equipos de Nueva York, aunque los clubes negaron esta interpretación ante CNN Sports.
Los Yankees declinaron hacer comentarios sobre su asociación con Polymarket. Los Dodgers y los Boston Red Sox declinaron hacer comentarios sobre su asociación con Kalshi. Los Mets, los Atlanta Braves y los San Diego Padres no respondieron a una solicitud de comentarios.
“Nos complace dar la bienvenida a Kalshi a la familia de los Giants”, declaró Steve Tseng, vicepresidente sénior de asociaciones de los San Francisco Giants. “Crear experiencias inigualables para nuestros aficionados es una prioridad absoluta, y nos entusiasma colaborar con Kalshi para cumplir con ese compromiso”.
En un comunicado, Novig señaló, entre otras cosas: “El modelo actual de casas de apuestas deportivas en línea es depredador, ya que estas obtienen ganancias cuando sus clientes pierden, lo que genera incentivos intrínsecamente desalineados. Nuestro modelo de intercambio es diferente: no nos beneficiamos de las pérdidas de los clientes, los ganadores reciben sus premios y, en conjunto, esto da lugar a un producto fundamentalmente mejor”.
“Trabajamos con ligas y equipos para ofrecer a los aficionados nuevas formas de interactuar con los deportes que les apasionan, garantizando desde el primer momento la integridad”, afirmó un portavoz de Polymarket.
Novig también señaló su requisito de edad mínima de 21 años, algo único entre los mercados de predicción. Kalshi no hizo comentarios específicos sobre la frustración de los aficionados.
Según la legislación actual, las empresas de predicción son tratadas como bolsas financieras y están reguladas por el gobierno federal. Sin embargo, decenas de estados sostienen que estas empresas ofrecen servicios de apuestas y están librando batallas judiciales en todo el país para aplicar sus propias normativas estatales sobre el juego.
A nivel federal, estas empresas están reguladas por la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos (CFTC, por sus siglas en inglés), un organismo que históricamente se ha centrado en supervisar los futuros de soja y los derivados del petróleo. Además, las plataformas de predicción están obligadas, entre otras cosas, a controlar el uso de información privilegiada y a denunciar cualquier fraude en sus sitios.
No obstante, en palabras del Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito —que dictaminó en agosto que los estados pueden regular los sitios de mercados de predicción—, “la CFTC no es un regulador nacional del juego”. No existe un equivalente federal a las leyes estatales que restringen la publicidad engañosa, promueven el juego responsable y financian programas de tratamiento de adicciones.
A diferencia de otros deportes que han establecido alianzas con los mercados de predicción tal como funcionan actualmente, la NFL se pronunció recientemente a favor de una mayor regulación. La liga, que genera el mayor volumen de operaciones en estos mercados, presentó un escrito amicus curiae instando al Tribunal Supremo a permitir que los estados regulen los mercados de predicción del mismo modo que lo hacen con las casas de apuestas deportivas.
Cuando CNN Sports lanzó una convocatoria en redes sociales para hablar con personas que apuestan en deportes, pero a quienes no les agrada que sus equipos se asocien con mercados de predicción, recibió decenas de respuestas. El CEO de Kalshi criticó públicamente este enfoque, lo que provocó una nueva oleada de correos electrónicos.
Entre las respuestas, se incluyen acusaciones de que estas alianzas son “depredadoras”, “turbias y fraudulentas”, “poco sinceras —por no decir totalmente hipócritas—”, “repugnantes”, “sucias”, “peligrosas para los jóvenes” y, en definitiva, “absolutamente asquerosas”.
Se trata de personas que sienten tal devoción por el deporte —un “ámbito sagrado”, como lo describió John B., de Boston— que les preocupa que estas asociaciones con los mercados de predicción terminen corrompiendo dicho espacio. Admiten que, en parte, esto es probablemente una consecuencia natural de hacerse mayor y volverse más escéptico respecto a los intereses económicos que mueven a las instituciones, las cuales sacan provecho de la implicación emocional de los aficionados. Aun así, estas asociaciones provocan una furia muy particular.
“Si el asunto se centra tan descaradamente en el dinero, pierde esa magia que hace que a la gente le encante”, señaló Alexander Tsipis, un joven de 30 años de Boston, una de las más de una docena de personas con las que CNN Sports habló en profundidad sobre su rechazo a estas asociaciones.
“Es como cuando descubres que Papá Noel no existe: la Navidad empieza a perder su encanto”, comentó Dustin Franklin, un abogado de 43 años, natural de Tennessee y residente en Virginia Occidental. “Pues algo así es lo que ocurre con las apuestas y el deporte”.
“Personalmente, creo que es algo propio de la etapa final del capitalismo”, comenta Miles Grossman, un aspirante a comentarista deportivo de 25 años que vive en el área de Nueva York. “A medida que la riqueza se concentra cada vez más en la cima, la gente piensa: ‘Bueno, es imposible que yo me haga rico, así que, al menos, podría conseguir algo de dinero de esta forma si juego bien mis cartas’”.
Grossman lleva apostando más de la mitad de su vida. Su padre era un apostador —”lo que yo llamaría un apostador deportivo muy responsable”, dice—. Tras terminar la universidad, trabajó durante un tiempo en FanDuel. Hoy en día, realiza apuestas tanto en plataformas legales como en Kalshi.
Sin embargo, Grossman señala que las apuestas y el trading han perdido su atractivo —”una estupidez de perdedores”, según sus palabras—, ahora que están por todas partes y que los peligros de la ludopatía son de sobra conocidos.
“La idea de hacerse rico mediante las apuestas es un chiste en 2026”, afirma Grossman. “Existen muchísimos obstáculos para lograrlo”.
En una época en la que el costo de vida se dispara y el mercado laboral es precario, no resulta difícil entender por qué más de una cuarta parte de los jóvenes considera las apuestas deportivas como parte de su plan financiero a largo plazo.
Pero Allison y Carroll son excepciones poco comunes. Por lo general, los aficionados no se hacen ricos apostando en deportes —de hecho, casi un tercio tiene deudas por juego—, ni se benefician de las asociaciones entre las plataformas de apuestas y sus equipos favoritos. Esto no hace que la experiencia de ver un partido, ya sea por televisión o en el estadio, sea mejor o más barata. Tampoco aumenta las probabilidades de que el equipo gane en el campo o en la cancha.
“Lo que sí ocurre es que algún tipo adinerado se hace aún más rico a mi costa”, concluye Franklin.
Ninguna de las personas consultadas por CNN Sports sugirió que las asociaciones con mercados de predicción estuvieran vinculadas, por ahora, a planes ilícitos en el ámbito deportivo. Sin embargo, la mayoría señaló que una mayor integración entre las apuestas y el deporte terminaría, inevitablemente, erosionando la confianza del público en el producto con el paso del tiempo.
“No es que sospeche de alguien en particular por cometer un fraude, pero la posibilidad está tan presente que resulta aterradora”, comentó Bobby Fallarino, un profesor de 32 años de Queens, Nueva York.
Es, ante todo, una cuestión de imagen. Cuando salen a la luz escándalos, los equipos y las ligas que mantienen vínculos estrechos con empresas de apuestas son acusados de hipocresía. Cabe destacar que la CFTC ha propuesto limitar aquellos mercados que resultan especialmente vulnerables a la manipulación por parte de individuos.
Cuando el arbitraje parece injusto, o cuando se produce un giro inesperado hacia el final de un encuentro que altera de forma significativa el resultado, “uno empieza a preguntarse: ‘¿Estará esto amañado?’, en lugar de simplemente pensar: ‘¡Vaya, qué locura!’”, señaló Ben Gibson, un hombre de 40 años de Carolina del Norte.
Un portavoz de Polymarket respondió a las preocupaciones sobre el uso de información privilegiada afirmando: “El uso de información privilegiada está prohibido en nuestras plataformas. Los atletas, entrenadores, árbitros y cualquier otra persona que pueda influir en un resultado tienen prohibido operar. Hacemos cumplir estas normas mediante sistemas avanzados de vigilancia en tiempo real. Restringimos cuentas, remitimos casos a las autoridades y nuestra estricta supervisión ha contribuido incluso a la presentación de cargos federales por uso de información privilegiada. Además, nuestras alianzas con ligas deportivas permiten que estas supervisen las operaciones relacionadas con sus propios encuentros y señalen cualquier irregularidad directamente”.
Por su parte, Elisabeth Diana, portavoz de Kalshi, declaró: “El uso de información privilegiada ocurre en todos los mercados financieros, desde las bolsas de valores hasta los mercados de predicción. Los mercados de predicción concentran la actividad en una única pregunta, lo que acota el espectro de información relevante para un contrato específico. Si bien pueden aparecer distintos tipos de personas que intenten infringir las normas, también es cierto que, en algunos de estos casos, resulta más sencillo demostrar el uso de información privilegiada, ya que la información relevante es más específica y fácil de identificar. En Kalshi, y conforme a la ley federal, el uso de información privilegiada está prohibido. Nosotros lo vigilamos, lo investigamos y lo sancionamos”. Pero eso no significa que esa percepción no exista.
“Creo que ahora la gente es mucho más propensa a dejarse llevar por esa clase de suposiciones”, señaló Gibson, refiriéndose a las teorías conspirativas que pueden surgir tras una decisión arbitral polémica que conlleva una pérdida de dinero. “Creo que las ligas solo pueden culparse a sí mismas, ya que son ellas quienes han decidido asociarse con estas entidades”.
Incluso aquellos que se muestran escépticos ante la idea de que la integridad de los partidos pueda verse realmente comprometida, expresan su preocupación por una posibilidad —que ya existe en otros ámbitos ajenos al deporte—: el uso de información privilegiada en los mercados de predicciones.
“Desde el punto de vista de alguien ajeno al sector, parece una plataforma que se presta mucho más al uso de información privilegiada”, comentó Jorge Adames-Reyes, estudiante de Derecho de Harvard de 25 años. Él señaló lo que calificó como un “esfuerzo bipartidista —algo refrescante—” por emprender acciones legales contra los mercados de predicciones, lo cual, a su juicio, demuestra que estas plataformas no han sido sometidas a un escrutinio suficiente.
Algunas de estas asociaciones con los equipos tienen vigencia solo hasta el final de la presente temporada de béisbol. Según se ha informado, el acuerdo global de la MLB incluye cláusulas de rescisión para el caso de que cambie la situación legal de los mercados de predicciones.
“Pero, mientras tanto, el mensaje parece ser: ‘Nos parece bien que gasten su dinero con nosotros, vean las transmisiones de los Mets y se expongan a los anuncios de Novig’”, añadió Adames-Reyes. “Creo que ese es el aspecto que, ideológicamente, me resulta realmente inquietante”.
Los aficionados tienen mucho interés en hablar sobre estas asociaciones con los mercados de predicciones porque quieren que quienes ocupan puestos de poder entiendan que no son tontos, aunque se vean utilizados como peones para enriquecer a las partes involucradas en estos acuerdos.
Nadie ha dicho que vaya a dejar de ver a su equipo favorito o de apostar a raíz de estas asociaciones; sin embargo, los aficionados siguen expresando su frustración. “En realidad, se están riendo en tu cara, porque Kalshi sabe que los aficionados de los Bucks (de Milwaukee) no van a dejar de apoyar a Giannis”, señaló Franklin —en referencia al equipo de Giannis Antetokounmpo en el momento en que se cerró el acuerdo—; y esto es extensible a los seguidores de cualquier equipo o jugador que forme parte de una asociación con un mercado de predicciones.
Incluso quienes ganan entienden que apostar en el deporte tiene un precio.
“Las apuestas son, en gran medida, algo contrario al espíritu de ser aficionado”, comentó Carroll, un apostador profesional de Filadelfia. “Es decir, hacen que ver deportes sea menos divertido”.
Y, a veces, hay que perder para conservar algo de diversión.
Allison, un operador profesional en mercados de predicción que vive en Miami, vio el Super Bowl este año en Las Vegas —el epicentro de las apuestas deportivas—, rodeado de aficionados neutrales. Sin embargo, de niño, solía ver los partidos de los New England Patriots en su casa, en Massachusetts.
La parte racional de él, la que sabe cómo evaluar empíricamente una apuesta inteligente, le indicaba que debía apostar a favor de los Seattle Seahawks.
“Pero sentí una especie de traición”, comentó al reflexionar sobre aquella experiencia. “Aquí estoy, a mis 25 años, apostando en contra del equipo al que apoyé durante toda mi infancia, solo porque creo que así ganaré dinero. Y esa idea me produjo casi rechazo”.
Así que no lo hizo. Allison apostó una pequeña cantidad a favor de los Patriots. Perdieron, y él también. Aunque, en términos generales, se beneficia del sistema que permite las apuestas deportivas, en esta ocasión sacrificó algo de dinero para priorizar la autenticidad de su experiencia como aficionado.
Los aficionados, sencillamente, desean que sus jugadores, equipos y ligas favoritos hagan lo mismo.
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