El accidente ferroviario en España supone un nuevo golpe para el Gobierno de Sánchez antes de las elecciones de noviembre

Por Lauren Kent, Vasco Cotovio y Stefano Pozzebon, CNN
El trágico accidente de tren ocurrido en la provincia española de Toledo ha desatado nuevas críticas contra el Gobierno de Pedro Sánchez y ha planteado interrogantes sobre la inversión del país en infraestructuras públicas, todo ello a pocas semanas de las elecciones nacionales de noviembre.
El accidente del miércoles es el tercer desastre ferroviario mortal en España este año, lo que ha puesto en la mira las preocupaciones sobre el mantenimiento de la red, la inversión y las plantillas de personal.
La tragedia asesta un nuevo golpe al Gobierno de izquierda de Sánchez, que ya se ha enfrentado a escándalos de corrupción, protestas por el precio de la vivienda y la llegada masiva de migrantes a Ceuta.
Sánchez se la jugó al convocar elecciones anticipadas para el 29 de noviembre y, aunque su Partido Socialista Obrero Español (PSOE) va por detrás del conservador Partido Popular (PP) en las encuestas, había ido ganando terreno en las últimas semanas. Sin embargo, esta última catástrofe podría frenar cualquier intento de remontada.
“Además de la crisis de confianza en Sánchez, existe también una crisis de confianza en la institución ferroviaria”, señaló el analista Grégoire Roos, director del programa de Europa en Chatham House. Roos afirmó que, si bien es poco probable que el desastre ferroviario sea el factor decisivo en unas elecciones en las que Sánchez ya parte con desventaja, sí podría dar impulso a los partidos de la oposición de derecha.
“Es innegable que esto socavará aún más la confianza pública”, declaró Roos a CNN. “Un clima de tal desconfianza solo puede beneficiar a Vox (partido de extrema derecha) y, en cierta medida, al Partido Popular (conservador)”.
El ministro de Transportes de España, Óscar Puente, declaró que la colisión —que causó la muerte de al menos 69 personas y dejó decenas de heridos— se debió tanto a un fallo del sistema informático como a un aparente error humano. Estas declaraciones provocaron una reacción inmediata de los sindicatos, que subrayaron la necesidad de una investigación exhaustiva y advirtieron que no se debe utilizar a un controlador ferroviario como chivo expiatorio de problemas sistémicos más amplios.
Manifestantes y grupos de extrema derecha se concentraron el miércoles por la noche en Madrid para exigir la dimisión de Puente y un cambio de gobierno. En los vídeos de las protestas se veía a algunos manifestantes con pancartas en las que se leía “la corrupción mata” y “¡vete!”, junto a imágenes del presidente del Gobierno español.
Sánchez ha reaccionado al accidente afirmando que su Gobierno trabaja para “esclarecer hasta el último detalle de esta tragedia y, por supuesto, para reforzar la seguridad y evitar que algo así vuelva a ocurrir”.
Desde el lugar del accidente, poco después de producirse el miércoles, expresó su “total solidaridad” con las familias de las víctimas y aseguró que “si ha habido negligencia, saldrá a la luz; y si ha habido fallos en el sistema de seguridad, se abordarán con la máxima firmeza”.
Sánchez añadió que “es evidente que hemos sufrido dos terribles tragedias relacionadas con el tren de alta velocidad en el mismo año”, reconociendo el otro grave accidente ocurrido en enero en la provincia de Córdoba, en el que perdieron la vida más de 40 personas.
“Restauraremos la confianza en nuestro sistema de alta velocidad”, afirmó Sánchez.
El ministro de Transportes, Puente, declaró públicamente que el accidente del miércoles fue consecuencia de un fallo informático que provocó un problema en el sistema de seguridad y gestión de trenes LZB a lo largo de un tramo de 40 millas (unos 64 kilómetros) de vía, lo que causó la detención automática de todos los trenes de la zona.
En ese momento, ADIF —la empresa pública que gestiona la red ferroviaria española— asumió el control manual del sistema y se decidió permitir que un tren de alta velocidad continuara la marcha pese a tener el semáforo en rojo, explicó Puente; esto desembocó finalmente en la colisión contra un tren que estaba detenido.
Sin embargo, los sindicatos rechazaron de inmediato dicha explicación y exigieron que se investiguen “todas las circunstancias que condujeron a esta tragedia”.
“No aceptamos que las acciones de un solo trabajador se pongan bajo la lupa mientras las decisiones directivas y las políticas corporativas quedan relegadas a un segundo plano”, declaró el sindicato ferroviario UGT, añadiendo que problemas como la falta de personal, las cargas de trabajo excesivas, la mala organización y los equipos obsoletos “deberían examinarse igualmente”.
Los maquinistas de tren de España llevaron a cabo una huelga nacional programada el jueves para exigir medidas de seguridad más estrictas. El sindicato de maquinistas SEMAF criticó la filtración a los medios españoles de audios del centro de control de la estación de Atocha, en Madrid, tras el accidente; su portavoz, Teo Moreno, declaró a CNN que las grabaciones solo ofrecían “la mitad de la historia”.
“La filtración de esos audios fue lamentable, y son las mismas personas que no realizaron las inversiones adecuadas quienes filtran los audios para convertir a un solo trabajador en chivo expiatorio”, afirmó.
Otro sindicato que representa a los funcionarios públicos, la CSIF, declaró que exige al gobierno “respetar la investigación y la presunción de inocencia del jefe de tráfico de ADIF”. El sindicato acusó a Puente de señalar a una “persona trabajadora” en lugar de “asumir sus propias responsabilidades”.
El sindicato de funcionarios señaló que ya había advertido en septiembre sobre las “jornadas excesivas” del personal de ADIF.
CNN se ha puesto en contacto con el Ministerio de Transportes de España y con ADIF para solicitar comentarios.
El sindicato de controladores de tráfico ferroviario de España, SCF, también insta al gobierno a invertir más en el sistema de seguridad ferroviaria y a acelerar su sustitución por tecnología más moderna.
El Ministerio de Transportes de España trabaja en la actualización del actual sistema de seguridad LZB, introducido en 1992 y que ya ha sido retirado en otras zonas del país. El ministerio ha anunciado previamente inversiones de cientos de millones de euros para modernizar la red ferroviaria de alta velocidad, incluido este tramo concreto que conecta Madrid con Sevilla.
Al igual que los otros sindicatos, el SCF ha argumentado que existen problemas generalizados de largas jornadas laborales y falta de personal en los centros de control de las estaciones.
“El operador ferroviario, ADIF, no ha planeado el relevo generacional de la plantilla; tenemos una generación de controladores veteranos que se jubilan y no han sido reemplazados”, dijo a CNN Raquel Ayllón, portavoz del sindicato, tras el desastre.
“En algunos casos, nuestros controladores no pueden ni ir al baño porque no hay nadie en la plantilla que pueda relevarlos”, dijo Ayllón. “Está claro que, si se quiere que salgan tres trenes de la estación cada minuto, una sola persona no puede gestionar ese nivel de tráfico”.
La portavoz del sindicato señaló que, tras el anterior accidente ferroviario en la provincia de Córdoba, el operador ferroviario abrió un nuevo centro de formación, pero los nuevos empleados no se incorporarán a la plantilla hasta el año que viene. También destacó problemas relacionados con la formación y la experiencia insuficientes del personal.
“Hace años, para trabajar en una estación con mucho tráfico como Atocha —la más concurrida de Madrid—, se requerían al menos diez años de experiencia. Ahora, simplemente incorporan a gente desde el primer año”, afirmó Ayllón.
España ha ampliado rápidamente su red ferroviaria durante la última década. Según un informe de la Unión Europea basado en las estadísticas más recientes de 2024, España cuenta con la mayor red de trenes de alta velocidad de la UE. Entre 2018 y 2022, dicha red creció casi 1.000 kilómetros (570 millas).
Sin embargo, el informe de la UE señala que la mayor parte de los fondos destinados a la infraestructura ferroviaria se asignó a nuevas líneas, “mientras que las mejoras y renovaciones desempeñaron un papel secundario”.
El periodista y analista político español Ramón González Férriz comentó que el país invirtió grandes sumas de dinero en infraestructuras antes de la crisis financiera de 2008, y que el ferrocarril se convirtió tanto en un símbolo de modernización como en un motivo de orgullo para los españoles.
No obstante, el gran sistema ferroviario —junto con otras infraestructuras, como una extensa red de aeropuertos regionales— resultó muy costoso de mantener para los sucesivos gobiernos, declaró a la CNN.
“Este gobierno aumentó el gasto en pensiones; ese es el gran elefante en la habitación”, dijo González Férriz, señalando también los incrementos en el gasto derivados de la pandemia y de las presiones inflacionarias. “Se puede opinar si está bien o mal, pero el hecho es que empezamos a gastar mucho dinero en muchas cosas que no eran las infraestructuras”.
Desde entonces, la percepción pública sobre las infraestructuras y los servicios públicos del país ha caído en picado. Según señaló, es poco probable que los sucesivos accidentes ferroviarios y la falta de confianza en los servicios públicos lleven a los votantes de izquierda a pasarse a la derecha, pero sí podrían aumentar el número de personas que decidan quedarse en casa el día de las elecciones.
“El gobierno estaba planteando una campaña basada en el optimismo y la esperanza, destacando que España crece mientras la mayor parte de Europa no lo hace… y que el presidente es joven, atractivo y le gusta la música pop… Pero ahora eso es imposible”, añadió González Férriz.
Con información de Pau Mosquera, Duarte Mendonca, Billy Stockwell, Caitlin Danaher y Sophie Tanno
The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.