Jueza investiga la falta de claridad del Gobierno de Trump para su campo de golf en Washington

Por John Fritze y Katelyn Polantz, CNN
Una jueza federal inició el viernes una investigación formal para determinar si los abogados del Departamento de Justicia y otras personas del Gobierno de Trump tergiversaron los planes del presidente de renovar un campo de golf en Washington, intensificando así un dramático enfrentamiento entre la Casa Blanca y los tribunales.
En una tensa audiencia que duró casi tres horas, la jueza de distrito Ana C. Reyes cuestionó duramente al fiscal general adjunto Stanley Woodward sobre si la administración había intentado eludir la revisión judicial; entre otras cosas, mediante un aviso de último momento antes de talar cientos de árboles en el campo de golf East Potomac y al insistir en que no existía un plan formal para renovar el campo, a pesar de que el presidente Donald Trump reiteraba constantemente que el proyecto seguía adelante.
“Dejemos los juegos a un lado, señor Woodward”, dijo Reyes —designada por el expresidente Joe Biden— mientras el tercer funcionario de mayor rango del Departamento de Justicia permanecía en el podio con las manos entrelazadas a la espalda.
Como muestra de las prioridades divididas de la Casa Blanca, Woodward asistió a la audiencia a pesar de que también lidera las gestiones del Departamento de Justicia respecto a las elecciones intermedias, incluida una demanda sin precedentes para detener la certificación de los resultados de la contienda por el Senado en Alaska si el titular republicano no resulta ganador.
En un momento dado, Woodward intentó explicar que se había “esforzado por responder a las preguntas del tribunal con la mayor honestidad y eficacia posible” y comenzó a argumentar por qué consideraba que las preguntas de la jueza no eran pertinentes para las cuestiones jurídicas del caso.
“¿Ha terminado?”, replicó Reyes. “¿Puede responder a mi pregunta ahora?”
Como señal de cómo se desarrollaría la audiencia, Reyes tomó asiento y comenzó a leer las normas de conducta profesional para los abogados que ejercen en Washington, mirando directamente a Woodward mientras hacía hincapié en los puntos relativos a la presentación de afirmaciones fácticas ante el tribunal. La implicación, nada sutil, era que Woodward u otros abogados involucrados en el caso podrían ser sancionados.
A partir de ahí se produjo un duro intercambio de reproches, en el que Reyes presionó a Woodward sobre la gestión del caso por parte del Departamento de Justicia. La investigación, que probablemente estará a cargo de un perito especial designado por el tribunal, podría derivar en sanciones. Reyes subrayó que no estaba determinando que los abogados del Departamento de Justicia hubieran tergiversado nada, sino que tenía la intención de considerar esa posibilidad.
Este notable intercambio puso de relieve que el caso no giraba tanto en torno al campo de golf en sí —que Trump ha dicho que pretende transformar en una instalación de “clase mundial”—, sino más bien en torno a cómo la administración se ha representado a sí misma ante el tribunal tras la impugnación presentada por conservacionistas y golfistas que desean mantener el campo tal como está.
Woodward se vio atrapado entre la furia abrasadora de la jueza y el presidente, quien ha recurrido frecuentemente a las redes sociales para afirmar que el proyecto del campo de golf comenzaría “de inmediato” y para atacar a Reyes calificándola de “lunática desquiciada”.
Reyes ya había bloqueado la tala de más árboles en el campo mediante un fallo contundente de 70 páginas a principios de esta semana, y había ordenado al Departamento del Interior que notificara al tribunal antes de realizar cualquier otro cambio irreversible en el lugar. Esa decisión está siendo apelada.
Se escucharon risas y murmullos burlones en la sala cuando Woodward pareció intentar retractarse de unas palabras que acababa de pronunciar.
En un momento dado, pareció sugerir que la repentina tala de más de 400 árboles el 10 de octubre formaba parte de un plan más amplio para modernizar el campo, una postura que la administración había negado anteriormente. En ocasiones, Reyes consultaba la transcripción para repetir los comentarios que Woodward había hecho apenas unos segundos antes.
“¿Me está tomando el pelo?”, dijo Reyes.
Reyes ha expresado anteriormente un profundo escepticismo sobre la idea de que la tala de árboles fuera ajena al deseo declarado de Trump de renovar el campo, a pesar de que el nuevo diseño contaría con una reducción significativa de árboles.
El juez también ordenó a los abogados conservar cualquier documento relacionado con el caso.
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