La historia de Marcelo Bielsa en el Mundial: un fracaso estrepitoso, una ilusión renovada y una gran incógnita
Por Darío Klein, CNN en Español
Marcelo Bielsa prepara junto a la selección uruguaya su tercera Copa Mundial de la FIFA, a la que llega tras una eliminatoria con altibajos, en la que comenzó a todo trapo, derrotando, entre otros, a Argentina —de visitante— y a Brasil —de local—, con un fútbol práctico, contundente y vistoso, pero que terminó de manera desdibujada, en medio de fuertes cuestionamientos de la prensa deportiva y aficionados locales.
El de ahora es un panorama muy distinto al que disfrutaba cuando llegó en 2002 al Mundial de Corea y Japón al frente de la selección argentina, con la cual arrasó en la eliminatoria con 43 puntos (13 victorias, cuatro empates y solo una derrota). Aquella selección, en la que se destacaban, entre otros, los goleadores Gabriel Batistuta y Hernán Crespo, Juan Sebastián Verón, Diego Simeone y Pablo Aimar, llegó al torneo rodeada de un aura creíble de exitismo.
Sin embargo, después de ganarle 1-0 a Nigeria vino una derrota por el mismo marcador ante Inglaterra, lo que la obligó a vencer en el último partido a Suecia. Jugando contra el reloj, los nervios y una buena defensa rival, Argentina atacó y atacó, controló el partido, generó innumerables situaciones de gol, pero no pudo romper el empate 1-1. Y entonces la albiceleste se fue en primera fase, algo que no le sucedía desde el Mundial de Chile 1962.
Pese al evidente fracaso, era tanta la satisfacción por lo bien que había jugado esa selección y lo injusto del resultado, que la AFA mantuvo a Bielsa, aunque este terminó renunciando luego de conseguir en 2004 la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas.
La revancha tardó en llegar, pero llegó. En 2007 tomó las riendas de una selección chilena que no se clasificaba a un Mundial desde 1998, con aquel recordado equipo liderado por la recordada dupla Za-Sa, de Iván Zamorano y Marcelo Salas. Precisamente, Salas, ya con 34 años, estuvo al mando de Bielsa y fue referente de los jóvenes Arturo Vidal, Alexis Sánchez, Gary Medel y Claudio Bravo, entre otros. Ese equipo llevó a Chile a soñar nuevamente con clasificar a un Mundial luego de los fracasos de 2002 y 2006.
Bajo la batuta del entrenador argentino, la Roja recuperó la confianza en sí misma y terminó segunda en la tabla general, consiguiendo 33 puntos, solo uno menos que Brasil.
Cuando llegó el Mundial, los chilenos creían que era posible. Y lo fue. En Sudáfrica, Chile les ganó a Honduras y Suiza por 1-0, pero cayó con la selección que luego ganaría el título: España. El destino, algún error defensivo y la diferencia de goles con los ibéricos quisieron que la Roja quede segunda en el grupo, debiendo enfrentar a la Canarinha brasileña en octavos de final. Los de Dunga fueron demasiado, y una goleada por 3 a 0 sepultó la ilusión.
En 2011 —y debido a diferencias con la nueva dirigencia de la ANFP— Marcelo Bielsa renunció, pero nadie en Chile lo olvidó. Lo despidieron como a un héroe. Y es que muchos consideran que fue “el Loco” el que sentó las bases de lo que los chilenos llaman “la generación dorada” que obtuvo las Copas Américas de 2015 y 2016.
“Cambió la mentalidad del fútbol chileno. Fue el creador de esta generación dorada. Era un equipo joven, con muy poca experiencia, y toda su metodología era nueva para nosotros. Su exigencia e intensidad… no estábamos acostumbrados a eso. Eso llevó a cambiar el chip al jugador chileno en general, no solo a la selección.
Nuestro problema era mental y físico”, dijo Mark González, exjugador del combinado nacional.
“Yo creo que fue el gran revolucionario del fútbol chileno. Es el que convence al jugador de que puede competir de igual a igual con cualquiera”, agregó uno de los sucesores de Bielsa al frente de la Roja, Juan Antonio Pizzi.
Al director técnico argentino le llega ahora su tercera oportunidad.
Antes del partido de preparación contra la selección de Inglaterra en el Estadio de Wembley (fue empate 1-1) le consultaron qué tanto le pesan esos antecedentes con la selección chilena y la argentina: “Los tiempos son totalmente distintos, el fútbol que se juega es distinto, el tipo de competencia es distinta y es imposible hacer un paralelismo siendo que esto de ahora no tiene nada que ver con los mundiales anteriores”, respondió.
Un Mundial en tres países, en un mundo convulsionado, con 48 selecciones y hasta un formato distinto de disputa. Una Copa del Mundo en la que comandará a una selección histórica, gloriosa y llena de estrellas como la Uruguay de Federico Valverde y Rodrigo Bentancur, o Giorgian De Arrascaeta y Ronald Araújo.
Esta vez llega con problemas, principalmente por la carencia de gol en los últimos partidos. Para colmo de males, su goleador, Darwin Nuñez, llega sin minutos en la liga árabe, a la que decidió partir tras su paso por el Liverpool inglés. A este Mundial Bielsa no llega como un héroe, pero sí lo hace con los mismos sueños de siempre, los suyos y los de todo un país, que aspira a volver a levantar la copa.
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