Tulsi Gabbard renuncia como directora nacional de Inteligencia
Por Kevin Liptak, Kaitlan Collins, Kristen Holmes y Kaanita Iyer, CNN
La directora nacional de Inteligencia, Tulsi Gabbard, anunció este viernes que renunciará a finales de junio, y citó como motivo el diagnóstico de cáncer de su esposo.
“Lamentablemente, debo presentar mi renuncia, con efecto a partir del 30 de junio de 2026”, escribió en una carta dirigida al presidente Donald Trump. “Mi esposo, Abraham, ha sido diagnosticado recientemente con una forma extremadamente rara de cáncer óseo. Él enfrentará grandes desafíos en las próximas semanas y meses. En este momento, debo apartarme del servicio público para estar a su lado y brindarle mi apoyo total durante esta batalla”.
Trump elogió rápidamente a Gabbard y anunció que el director adjunto principal de Inteligencia, Aaron Lukas, se desempeñará como director nacional interino de Inteligencia.
“Su maravilloso esposo, Abraham, ha sido diagnosticado recientemente con una forma rara de cáncer óseo y ella, con toda razón, desea estar a su lado para ayudarlo a recuperar la salud, mientras ambos libran juntos una dura batalla”, escribió Trump en Truth Social, donde añadió que Gabbard ha realizado “un trabajo increíble y la extrañaremos”.
Durante las últimas semanas, funcionarios de la Casa Blanca escucharon rumores de que Gabbard planeaba marcharse. Sin embargo, hace apenas dos semanas, ella negaba que fuera a abandonar el Gobierno, según declaró un alto funcionario. Este viernes, Gabbard se reunió con Trump para entregarle la carta, de acuerdo con una fuente familiarizada con el asunto.
En su carta a Trump, Gabbard afirmó que no podía permitir que su esposo enfrentara el diagnóstico solo.
“Abraham ha sido mi roca a lo largo de nuestros once años de matrimonio, manteniéndose firme durante mi despliegue en África Oriental en una misión conjunta de operaciones especiales, a través de múltiples campañas políticas y, ahora, durante mi servicio en este cargo. Su fortaleza y su amor me han sostenido ante cada desafío. No puedo, en buena conciencia, pedirle que libre esta batalla solo mientras yo continúo en esta posición tan exigente y absorbente”, escribió.
La gestión de Gabbard ha estado plagada de mensajes contradictorios y confusos, particularmente en lo referente a la guerra de Estados Unidos contra Irán, lo cual en ocasiones la puso en desacuerdo con la Casa Blanca.
Gabbard será el miembro más reciente del gabinete en abandonar su cargo, tras las recientes destituciones por parte de Trump de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y de la secretaria de Justicia, Pam Bondi, así como la salida de la secretaria de Trabajo, Lori Chavez-DeRemer.
“Si bien hemos logrado avances significativos en la Dirección Nacional de Inteligencia —fomentando una transparencia sin precedentes y restaurando la integridad en la comunidad de inteligencia—, reconozco que aún queda una labor importante por realizar”, escribió Gabbard en su carta al presidente, señalando que se compromete a facilitar una transición fluida.
El discurso de Gabbard respecto a Irán había sido, en ocasiones, contrario a las afirmaciones y justificaciones de la Casa Blanca. Dicha discrepancia comenzó meses antes de que estallara la guerra a finales de febrero.
CNN informó en junio de 2025 —días antes de que Estados Unidos atacara las instalaciones nucleares iraníes— que varias personas dentro del Ala Oeste se habían mostrado decepcionadas con el desempeño de Gabbard, y que Trump la consideraba “desalineada con el mensaje oficial” en lo referente al conflicto entre Israel e Irán, según un alto asesor de la Casa Blanca.
El malestar de Trump alcanzó su punto álgido a principios de ese mismo mes, cuando Gabbard publicó un video advirtiendo que el mundo se encontraba “más cerca que nunca del borde de la aniquilación nuclear” y en el que culpaba a la “élite política y a los belicistas” de avivar “el miedo y las tensiones entre potencias nucleares”.
Trump interpretó el video como una crítica apenas velada a su intención de permitir que Israel atacara a Irán; asimismo, muchas personas dentro de la Casa Blanca coincidieron en que Gabbard se había excedido en sus declaraciones, según reveló una fuente a CNN en aquel momento.
Más tarde, ese mismo mes, Trump desautorizó públicamente el testimonio de Gabbard ante el Congreso —en el que afirmó que Irán no estaba buscando activamente desarrollar un arma nuclear—, y declaró ante periodistas: “No me importa lo que ella haya dicho. Creo que estaban muy cerca de conseguirla”. Ese mismo día, Trump dio luz verde a los ataques estadounidenses contra las instalaciones nucleares de Irán, una operación conocida como “Martillo de Medianoche” (Operation Midnight Hammer).
Después de que comenzara la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán en febrero de este año, Trump y los funcionarios de su administración intentaron justificar el conflicto alegando que Irán estaba reconstruyendo su programa nuclear tras los ataques de junio de 2025 y que representaba una amenaza inminente.
Sin embargo, en sus declaraciones preparadas ante la Comisión de Inteligencia del Senado, menos de un mes después, Gabbard afirmó: “Como resultado de la Operación Martillo de Medianoche (en junio), el programa de enriquecimiento nuclear de Irán fue aniquilado. Desde entonces, no ha habido ningún intento de reconstruir su capacidad de enriquecimiento.”
Ella no leyó esa parte de sus declaraciones preparadas durante la audiencia en el Congreso. Al ser cuestionada sobre el motivo, respondió que se debía a que “se le estaba acabando el tiempo”, pero contestó “sí” cuando se le preguntó si esa seguía siendo la evaluación de la comunidad de inteligencia.
Durante esa audiencia, Gabbard también se negó a decir si Irán representaba una amenaza inminente; en su lugar, declaró: “La única persona que puede determinar qué constituye o no una amenaza es el presidente”.
“No es responsabilidad de la comunidad de inteligencia determinar qué es o no una amenaza inminente”, añadió.
El principal funcionario de contraterrorismo de Gabbard, Joe Kent, renunció a menos de tres semanas de iniciada la guerra, citando sus reservas respecto al conflicto y afirmando que Irán no representaba una “amenaza inminente”.
Gabbard se distanció de Kent y, cuando se le preguntó durante una audiencia en la Cámara de Representantes si consideraba preocupantes sus comentarios, respondió: “Sí”.
Gabbard también asumió un papel en la investigación de presunto fraude electoral en las elecciones de 2020, lo que pareció darle la oportunidad de congraciarse con Trump al respaldar sus afirmaciones falsas de que le habían robado la elección.
En enero de este año, Gabbard dio el paso extraordinario de acudir al lugar después de que agentes del FBI ejecutaran una orden de registro en la oficina electoral del condado de Fulton, cerca de Atlanta. El registro estaba relacionado con un intento del Departamento de Justicia de incautar datos de votación y buscar presunto fraude en el condado.
La presencia de Gabbard fue llamativa, ya que el director de inteligencia nacional generalmente se encarga de coordinar a las agencias de inteligencia de Estados Unidos y sus operaciones en el extranjero, no de asuntos internos ni de la aplicación de la ley.
Posteriormente, dijo a los principales demócratas de los comités de inteligencia de la Cámara de Representantes y el Senado, en una carta, que su presencia durante el registro “fue solicitada por el presidente”. Pero eso pronto se convirtió en un punto de confusión, ya que la administración ofreció explicaciones contradictorias sobre quién la envió.
Varios exfuncionarios de alto nivel de inteligencia y expertos en derecho electoral dijeron a CNN que Gabbard no tenía autoridad legal sobre el operativo del FBI y que su presencia en el condado de Fulton corría el riesgo de erosionar una línea crucial entre las actividades de inteligencia extranjera y doméstica establecida después del escándalo de Watergate.
Como parte de la búsqueda de Gabbard de pruebas sobre presunto fraude electoral, la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI, por sus siglas en inglés) también obtuvo máquinas de votación de Puerto Rico y las examinó en busca de vulnerabilidades de seguridad. Sin embargo, el comunicado que emitió la ODNI tras adquirir las máquinas señaló problemas que ya eran conocidos y habían sido subsanados por expertos en seguridad electoral.
Gabbard es veterana de la Guardia Nacional del Ejército y excongresista demócrata que representó al 2º Distrito Congresional de Hawai, haciendo historia al convertirse en la primera persona de origen samoano-estadounidense y la primera hindú practicante en el Congreso. Se postuló a la presidencia como demócrata en 2020, presentándose como una veterana de la guerra de Iraq con una política exterior antiintervencionista, antes de abandonar el partido dos años después.
Posteriormente, en 2024, brindó su respaldo a Trump, haciendo campaña junto a él y ayudándole a prepararse para su debate con la entonces vicepresidenta Kamala Harris. Gabbard se unió al Partido Republicano antes de las elecciones y formó parte del equipo de transición de Trump tras su victoria. Trump la designó para ocupar el cargo de directora nacional de Inteligencia, el puesto de mayor jerarquía encargado de supervisar las 18 agencias que conforman la comunidad de inteligencia.
Esta noticia fue actualizada.
The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
Con información de Katie Bo Lillis, Jeremy Herb y Sean Lyngaas, de CNN.