Un meteorito hallado en el Sahara revela cómo era Marte hace 4.100 millones de años

Por Jacopo Prisco, CNN
Científicos han identificado una de las rocas marcianas más antiguas jamás encontradas en la Tierra; esta aporta nuevas pistas sobre la historia más remota del planeta rojo, incluida la evidencia de que el agua alteró su corteza hace al menos 4.100 millones de años.
Según los investigadores, el meteorito —de color rosado y conocido como Teghaza 001— posee una composición química única que lo distingue de otras muestras de Marte estudiadas anteriormente.
“Se trata de un meteorito marciano sumamente antiguo y poco común, que nos brinda la oportunidad de examinar la corteza y el manto primitivos de Marte, en una época en la que la vida apenas comenzaba a surgir en la Tierra”, señaló Yang Liu, científica planetaria del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en Pasadena, California, y autora principal de un estudio sobre la muestra publicado el 29 de octubre en la revista Science.
Se cree que este meteorito se formó a partir de magma proveniente del manto —la capa interna de roca caliente de un planeta—, el cual más tarde pasó a formar parte de la corteza exterior. “La composición química de esta muestra indica que proviene de una zona de la corteza marciana que no habíamos analizado anteriormente”, añadió Liu.
El nombre Teghaza 001 proviene de una llanura salina situada en Malí, un país de África occidental, donde fue descubierto por buscadores de meteoritos en 2022. El meteorito consta de ocho fragmentos que suman un peso total de 798,5 gramos (1,76 libras); el mayor de ellos pesa 442 gramos (0,97 libras).
El impacto de un asteroide o cometa contra Marte expulsó a Teghaza 001, superando la gravedad relativamente débil del planeta rojo y lanzándolo al espacio. El meteoroide comenzó entonces a orbitar alrededor del Sol —posiblemente durante varios millones de años— hasta que fue capturado por la gravedad terrestre y entró en la atmósfera de nuestro planeta. Aunque resulta difícil determinar con precisión cuándo ocurrió el impacto original en Marte, o incluso cuándo llegó el meteorito a la Tierra, las características de su superficie sugieren que pudo haber permanecido algún tiempo en el desierto antes de ser descubierto, según explica Liu. “Siempre es agradable ver un nuevo visitante proveniente de Marte, y este es antiguo: uno de los más viejos de ese planeta, incluso más antiguo que cualquier roca originaria de la Tierra”, señaló Matthew Genge, profesor asociado de Ciencias Planetarias y de la Tierra en el Imperial College de Londres, quien no participó en el estudio.
“Eso, por sí solo, es fascinante”, comentó Genge en un correo electrónico. “Nos ofrece una ventana a las primeras etapas de la historia de Marte, una época en la que se cree que había agua en el planeta”.
Un análisis inicial no reveló de inmediato que la roca fuera especialmente antigua, y Liu estuvo a punto de descartar su estudio.
“Cuando me la ofrecieron por primera vez”, relató, “la muestra estaba clasificada como una shergottita, el tipo de meteorito marciano más abundante que tenemos en la Tierra”.
Liu ya había analizado anteriormente varias shergottitas —que constituyen casi el 90% de la colección conocida de meteoritos marcianos y suelen tener menos de 600 millones de años de antigüedad—, pero finalmente aceptó investigar esta muestra.
Observó que Teghaza 001 contenía circón, un tipo de cristal que se forma cuando la roca fundida se enfría. “Los zircones son como una cápsula del tiempo que nos permite determinar con precisión la edad de formación de una roca”, explicó.
La datación de los cristales indicó una antigüedad de al menos 4.100 millones de años, lo que significa que el meteorito se formó, aproximadamente, durante los primeros 400 millones de años de existencia de Marte. Para confirmar esta estimación, la muestra también fue analizada mediante un nuevo método de datación desarrollado por Hayward Melton, coautor del estudio y estudiante de doctorado en el Instituto de Tecnología de California (Caltech).
“Este método utiliza un láser para vaporizar regiones muy pequeñas de la muestra, en lugar de disolver fragmentos más grandes”, explicó Melton en un correo electrónico. “El uso del láser nos permite analizar muestras como Teghaza 001 con mucha mayor rapidez que mediante las técnicas tradicionales”.
El equipo empleó un pequeño haz láser —con un diámetro equivalente a una décima parte del de un cabello humano— para analizar los diminutos granos y cristales presentes en las muestras. Esta nueva técnica redujo el tiempo necesario para datar una muestra de un mes a un día, añadió Melton, y dejó una mayor cantidad del material original disponible para estudios posteriores.
Según Genge, el meteorito es un basalto, similar a las rocas que cubren el lecho de los océanos terrestres y que son expulsadas por volcanes en lugares como Islandia y Hawai.
El nuevo análisis ha revelado que Teghaza 001 posee una composición única, la cual indica que interactuó con agua en la antigua corteza marciana. Esto podría proporcionar a los científicos “una comprensión más profunda no solo de Marte en sus inicios, sino también de la Tierra, y ayudarnos a entender por qué Marte se volvió un lugar seco mientras que la Tierra no”, señaló Melton. “A su vez, esto tendría implicaciones para comprender la habitabilidad de los planetas”.
Otras características peculiares distinguen a Teghaza 001 de otros meteoritos marcianos. Según Liu, está compuesto principalmente por dos minerales ricos en calcio, pero en proporciones nunca antes observadas en otras muestras. Además, el espécimen contiene isótopos de oxígeno en una abundancia relativa distinta a la de cualquier otra roca conocida proveniente del “planeta rojo”, añade Liu.
La composición mineral y química de un meteorito permite a los científicos confirmar su origen marciano al compararla con los datos recopilados en la superficie del planeta por diversas misiones de la NASA, incluidas las sondas Viking y los vehículos exploradores (rovers) Curiosity y Perseverance.
En el caso de Teghaza 001, los investigadores fueron un paso más allá e identificaron 13 posibles lugares de origen en las tierras altas del sur de Marte.
“Creo que la comunidad científica mostrará un gran interés por esta muestra, y que aún quedan muchos descubrimientos por hacer”, afirmó Liu. “Sigo muy interesado en resolver algunas cuestiones que no pudimos abordar en nuestro estudio, el cual es apenas un punto de partida”.
Tras su hallazgo en 2022, el meteorito captó la atención de Darryl Pitt, coleccionista de meteoritos y director de la división de meteoritos del Maine Mineral & Gem Museum, en Bethel, Maine.
“Lo que más me atrajo de Teghaza 001 fue su mineralogía —distinta a la de cualquier otra muestra marciana estudiada anteriormente—, sumada a su antigüedad”, comentó Pitt. “Esto preparó el terreno para un posible festín de descubrimientos”. Finalmente, logró cerrar un acuerdo para que el museo adquiriera la roca por una suma que no ha sido revelada.
“Lo verdaderamente extraordinario de Teghaza 001 es que no solo nos permite estudiar otro planeta —señaló Genge, del Imperial College de Londres—, sino también observar las profundidades bajo su superficie para ver cómo era el planeta apenas 500 millones de años después de su formación”.
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