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¿Quién es Abelardo de la Espriella, el abogado de ultraderecha que quiere ser presidente de Colombia?

Por Sebastián Jiménez Valencia, CNN en Español

En cuestión de meses, Abelardo de la Espriella pasó de ser un controvertido y mediático abogado a un candidato presidencial con posibilidad de victoria en Colombia a través de una consigna clara: imponer autoridad. Es ahora el rostro de una derecha radical y en renovación que ha sabido aprovechar la frustración con los partidos tradicionales y canalizar una campaña de mucho espectáculo con una postura de ‘outsider’, que lo ubica como el rival directo del aspirante de la izquierda oficialista, Iván Cepeda.

Tiene 47 años, es carismático, le gusta hablar duro, apela al espectáculo y da declaraciones categóricas y provocadoras. Se proyecta como un empresario exitoso, amante de lo que él llama la alta cultura y el buen gusto. Ha moldeado su discurso para conquistar al electorado conservador y enfurecido con al actual Gobierno. Ha emprendido acciones judiciales contra periodistas, lo han acusado de machista y dice ser el mayor enemigo del comunismo.

Llegó a la campaña con la retórica de la ultraderecha y planteamientos populistas. Se lanzó a la Presidencia con la promesa de frenar la continuidad del proyecto político del presidente Gustavo Petro y su apuesta es la polarización: es un extremo sin tapujos para contrarrestar otro.

Con su movimiento Defensores de la Patria, comenzó su momentum político a finales de 2025 con el lanzamiento de su aspiración, cuando las encuestas lo empezaron a posicionar como el nombre del voto antipetrista en el país. Y se ha mantenido: según las últimas encuestas, es segundo en todas las mediciones detrás de Iván Cepeda. Si bien al ascenso meteórico que tuvo desde finales del año pasado pareció estancarse a finales de febrero, en la recta final se consolidó como el candidato opositor destacado hacia la primera vuelta. La conclusión es que estrategia de De la Espriella ha funcionado: apelar a la polarización; para contrarrestar al candidato de Petro, la opción es él, el extremo opuesto.

En el transcurso de la campaña, De la Espriella ha dicho que está abierto a sumar apoyos de todos los sectores políticos menos el petrismo y las encuestas lo muestran consistentemente como el candidato más opcionado a pesar de no surgir de ningún partido político. El abogado dice que se inspiró “por la alerta que significó el fraude electoral en Venezuela el 29 de julio de 2024” y que busca evitar el “riesgo de un gobierno que amenace nuestras libertades fundamentales o intente perpetuarse en el poder”.

De la Espriella, quien se autodenomina el “Tigre”, ha expresado simpatía por algunos líderes de derecha en la región —incluido Donald Trump—, y los medios lo han comparado con Nayib Bukele. El candidato ha elogiado el sistema carcelario del presidente de El Salvador y dice que en su Gobierno impulsaría las megacárceles de alta seguridad.

Nunca ha ocupado un cargo público ni gestionado contratos estatales: presenta esta ausencia de conexiones con el establishment como prueba de que es “el verdadero outsider” en la contienda. Además, afirma no tener grandes patrocinadores financieros, y dice que es un empresario se ha “hecho a sí mismo” y, por lo tanto no tiene obligaciones con la élite.

Se expone como una persona que admira el legado de Álvaro Uribe y propone —como el exmandatario— una política de “mano dura” contra el crimen y la corrupción. Ahora busca ser la imagen de la nueva derecha en Colombia, liderar el llamado posturibismo.

Abelardo de la Espriella nació en Bogotá el 31 de julio de 1978, y creció en Montería, en la costa Caribe colombiana. Es licenciado en Derecho por la Universidad Sergio Arboleda y fundó De la Espriella Lawyers en 2002, un bufete que tiene oficinas en Barranquilla, Bogotá, Medellín y Miami.

Ha representado a políticos, artistas y militares en asuntos de difamación, extorsión y procedimientos penales.

Su figura combina posiciones radicales y una trayectoria profesional diversa. Ha defendido a personajes polémicos como Álex Saab, el señalado testaferro de Nicolás Maduro y exministro de Industrias de Venezuela, y David Murcia Guzmán, condenado por crear un esquema masivo de captación de dinero. Por sus vínculos con Saab figuras como Vicky Dávila lo criticaron en varias ocasiones durante la campaña, si bien el abogado ha negado tener un vínculo personal con quienes alguna vez defendió.

Pero también representó a víctimas emblemáticas de la violencia de género, casos que impulsaron leyes clave en Colombia.

Millonario y empresario, De la Espriella ha desarrollado marcas propias, grabado discos como cantante y proyectado una imagen de dandi cosmopolita, con residencias en Italia y Estados Unidos, un perfil poco convencional para un aspirante a la Casa de Nariño.

Lanzó el movimiento Defensores de la Patria en julio de 2025 con las ideas del nacionalismo conservador. A pesar de que en el pasado De la Espriella se describió en el pasado como ateo, en su campaña ha enarbolado los valores religiosos como parte de sus propuestas. En su página web, por ejemplo, dice que “la defensa de la causa cristiana es una prioridad que va de la mano con la recuperación del orden público”. Además, dice en una publicación que en los años recientes “se encontró con Dios”.

En 2012 decía estar de acuerdo con el proceso de paz con las FARC y con la participación en política de los jefes guerrilleros, pero en su campaña asegura que “la paz no se negocia, se impone” y afirma que los procesos de paz no han servido.

En su actividad mediática y redes sociales ha propuesto la pena de muerte para asesinos de niños, se ha manifestado en contra del aborto y se dice defensor de la “familia tradicional” de padre y madre, si bien dice respetar la jurisprudencia de la Corte Constitucional sobre los derechos.

Su eje de campaña es la seguridad: plantea reactivar las fumigaciones y aspersión aérea contra cultivos ilícitos, usar el poder aéreo y las Fuerzas Armadas para atacar a grupos criminales, renovar alianzas militares estratégicas con Estados Unidos e Israel para dotar mejor al Ejército, prohibir la importación de insumos para producir fentanilo (lo que llama un “plan Colombia 2.0”) y crear un bloque de búsqueda especializado para capturar a jefes de bandas de extorsión.

Durante una entrevista con CNN en Bogotá, el candidato aseguró que Colombia vive una “pandemia de inseguridad” y prometió enfrentar al narcotráfico “por la razón o por la fuerza” dentro del marco constitucional. También defendió una relación más estrecha con Estados Unidos y afirmó que ese país “nos necesita tanto a nosotros como nosotros a ellos” para combatir conjuntamente las drogas y restablecer plenamente los vínculos diplomáticos.

En economía, propone reducir la carga impositiva general y eliminar el impuesto del 4×1000: su perspectiva es una reducción del tamaño del Estado para “sanear” las finanzas públicas. Al contrario de Petro, dice que que firmará nuevos contratos de explotación petrolera.

Además, ha dicho que se opone a tener relaciones diplomáticas con el Gobierno de Venezuela de Delcy Rodríguez hasta que no haya elecciones democráticas.

Abelardo de la Espriella formalizó su candidatura con la inscripción de 4,8 millones de firmas y lanzó su campaña en noviembre en un evento multitudinario en un recinto de conciertos en Bogotá.

Pescó en el río revuelto en la campaña: después del asesinato del aspirante Miguel Uribe Turbay, el partido Centro Democrático de Uribe entró en una serie de tumbos para escoger a su candidata, Paloma Valencia, que finalmente ganó en la consulta de la centroderecha en marzo. En el centro político, la figura Sergio Fajardo perdió impulso en medio de su reticencia por hacer alianzas o participar en una consulta. Y como en la izquierda todo se centró en Iván Cepeda, De la Espriella se ha proyectado como el abanderado del voto contrario al Gobierno de Petro.

Así, en su rápido ascenso en la campaña electoral, De la Espriella ha podido tomar la vanguardia de la derecha fragmentada de Colombia, eclipsando a la senadora uribista Valencia.

En enero, el Movimiento Salvación Nacional, un grupo conservador, coavaló la candidatura, y los candidatos al Congreso de esa colectividad hacen campaña por De la Espriella. Luego sumó el apoyo de Creemos, cuyo líder es el alcalde de Medellín y excandidato presidencial Federico “Fico” Gutiérrez.

Aunque Uribe no le está haciendo campaña en este momento, se da por descontado que el uribismo respaldaría a Abelardo de la Espriella en una segunda vuelta contra Cepeda. En una entrevista con un medio local el 13 de enero, el expresidente Uribe dijo que si su candidata Paloma Valencia no llega a segunda vuelta, él y el Centro Democrático apoyarán a De la Espriella.

De la Espriella tiene un historial de enfrentamientos legales con periodistas. Recientemente, su campaña interpuso acciones judiciales contra la columnista Ana Bejarano por un texto en el que cuestionó la trayectoria profesional y el discurso político de De la Espriella. El candidato rechazó la columna y cuestionó sus afirmaciones, pese a que se sustentan en fuentes y reportes previos.

Para la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), esa reacción refuerza un patrón de presión judicial que induce a la autocensura, con antecedentes que incluyen querellas y demandas contra periodistas desde 2018, ataques y desinformación tras investigaciones y alertas por procesos contra reporteros que lo vincularon con Saab y David Murcia Guzmán. Entre 2008 y 2019, De la Espriella presentó 109 denuncias por injuria y calumnia, muchas archivadas por la Fiscalía, dice La Silla Vacía.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) también criticó el uso del sistema judicial en ese caso: para la organización, este tipo de procesos busca castigar y silenciar voces críticas. La SIP advirtió que estas acciones legales reiteradas no apuntan a la reparación de un daño legítimo, sino al desgaste emocional y económico de los periodistas.

Además de sus acciones contra periodistas, sus posturas hacia comunicadoras mujeres han sido criticadas. En las últimas semanas, De la Espriella tuvo un cruce con la periodista María Lucía Fernández en Noticias Caracol exponiendo lo que algunos calificaron como actitud machista y condescendiente. Además, en una entrevista en Piso 8, De la Espriella mostró una foto en su celular y pidió a una periodista que hiciera zoom sobre una imagen insinuante de su entrepierna, mientras él y otros presentes hacían comentarios de tono sexual. Luego el candidato se disculpó en redes sociales.

Pero esos señalamientos no le hicieron mella en las encuestas. “No such thing as bad press”, dice la frase: no existe la mala publicidad, todo suma.

Esos casos ilustran parte de lo que ha distinguido a Abelardo de la Espriella, un abogado que se muestra hábil en los tribunales y que no teme llamar la atención, incluso con polémicas, proyectando lo que considera su fuerza.

Es el sello de su proyecto político: autoridad y espectáculo.

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Con información de la agencia EFE.

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