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Incendios causados por el súper El Niño ya han destruido enormes extensiones de este país en el pasado y vuelven a ocurrir

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Telemundo 15
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Por Laura Paddison, CNN

Los incendios forestales arrasan en algunas zonas de Indonesia, destruyendo valiosas turberas y envolviendo al país en un humo tóxico tan denso que a la gente le cuesta respirar. Aún quedan meses de temporada de incendios y los expertos advierten que esta podría terminar siendo una de las peores que haya vivido el país.

Los incendios han estado arrasando durante muchas semanas, siendo algunas zonas de Sumatra y Borneo indonesio las más afectadas. Se han retrasado vuelos, se han cerrado parques y miles de escuelas, mientras se disparan los reportes de casos de asma e infecciones respiratorias. Las autoridades han desplegado más de 50 aeronaves tanto para la siembra de nubes —el intento de simular artificialmente la lluvia— como para operaciones de lanzamiento de agua, según Reuters.

Indonesia no es ajena a los incendios forestales. Son un fenómeno anual, pero este año, la llegada de lo que se espera que sea un súper El Niño —una versión extrema del patrón climático natural que suele traer condiciones de sequía extrema al país— ha creado las condiciones para incendios inusualmente intensos.

Un súper El Niño anterior, ocurrido en 2015, causó incendios catastróficos que arrasaron alrededor de 2,6 millones de hectáreas —un área más o menos del tamaño de Massachusetts—, le costaron al país hasta US$ 28.000 millones y podrían haber causado 100.000 muertes prematuras en Indonesia, Malasia y Singapur.

Existe el temor de que esta temporada de incendios pueda igualar esa intensidad, ya que el actual fenómeno de El Niño —que llega a un mundo ya calentado por el cambio climático generado por el hombre— se perfila como uno de los más fuertes de la historia. “La magnitud de la temporada de incendios de 2026 es actualmente muy similar a la de 2015”, afirmó Nisa Novita, investigadora de turberas en YKAN, una organización conservacionista sin fines de lucro de Indonesia.

Los incendios ya han arrasado más de 200.000 hectáreas de terreno y es probable que la temporada de incendios continúe hasta octubre y noviembre. Los satélites han detectado más de 23.000 “focos de incendio” en los últimos ocho meses, según la BKMG, la agencia gubernamental indonesia de meteorología, climatología y geofísica. Esto significa que “2026 ya está superando a 2015 en cuanto a actividad de incendios”, señaló un portavoz de la BKMG.

Es una catástrofe para este vasto archipiélago de más de 17.000 islas. Indonesia es un punto crítico de biodiversidad, hogar de orangutanes, tigres de Sumatra y rinocerontes en peligro crítico de extinción. También alberga casi el 40 % de las turberas tropicales del mundo, ecosistemas anegados que retienen enormes cantidades de carbono que calientan el planeta. “Estos ecosistemas están, en esencia, almacenando carbono antiguo bajo nuestros pies”, dijo Novita.

El problema es que, cuando las turberas se drenan o se degradan y luego quedan expuestas a la sequía, se convierten en un “enorme depósito de combustible listo para arder”, explicó Guillermo Rein, profesor de Ciencia de Incendios en el Imperial College de Londres. Al arder, liberan cantidades masivas de contaminación que calienta el planeta.

En Indonesia se han talado y drenado enormes extensiones de turberas para dar lugar a plantaciones comerciales, entre ellas las que producen aceite de palma, un ingrediente que se utiliza en una gran variedad de productos, desde fideos hasta pasta dental.

“Al drenar el agua… las empresas convierten un paisaje que antes era resistente al fuego en una bomba de tiempo de carbono a punto de estallar”, afirmó Belgis Habiba, activista forestal de Greenpeace Indonesia.

Por lo general, son los seres humanos quienes activan esta bomba, a través de actividades como la quema de tierras para prepararlas para la agricultura y las plantaciones. Pero El Niño amplifica las llamas al prolongar las condiciones de sequía, reducir los niveles de agua en las turberas y convertir las plantas en leña.

El Niño “no necesariamente causa todos los incendios, pero intensifica enormemente los que ya existen y permite que se propaguen con mayor facilidad”, dijo Herry Purnomo, director del programa nacional de Indonesia en el Centro de Investigación Forestal Internacional, una organización de investigación sin fines de lucro.

Los incendios en los humedales de turba tropicales se encuentran entre los más peligrosos del planeta.

La NASA los describe como candidatos a ser el “depredador alfa” de los incendios, ya que arden lentamente, producen enormes cantidades de contaminación y son muy difíciles de extinguir; a menudo arden lentamente bajo tierra como los llamados “incendios zombis” que se niegan a apagarse.

“Los incendios de turberas pueden persistir durante semanas o más tiempo y pueden reavivarse si las condiciones siguen siendo secas”, dijo Dominick Spracklen, profesor de Interacciones entre la Biosfera y la Atmósfera en la Universidad de Leeds.

Las emisiones de los incendios en Indonesia el mes pasado fueron las más altas registradas en agosto en los últimos 24 años, según Copernicus, el servicio de cambio climático de la Unión Europea.

El humo de los incendios forestales aumenta rápidamente las partículas diminutas y muy peligrosas de contaminación del aire denominadas PM2.5, que pueden penetrar profundamente en los pulmones de las personas y causar problemas cardíacos y respiratorios. Hasta el momento, se han relacionado más de 50.000 infecciones respiratorias con los incendios, según el Ministerio de Salud de Indonesia.

Las columnas de humo también han llegado a los países vecinos de Malasia, Filipinas y Singapur. El Ministerio de Salud de Malasia ha informado que los casos de asma han aumentado un 259 %, según los medios locales.

“Estos incendios demuestran que los incendios forestales no son un problema localizado: sus efectos pueden extenderse a cientos de millas de su origen”, afirmó Mark Parrington, científico principal del Servicio de Monitoreo Atmosférico de Copernicus..

En las últimas tres semanas, los incendios han liberado casi 49 millones de toneladas de carbono, más que en el mismo período de 2015, según muestran los datos de Copernicus. Y se trata de un círculo vicioso. “Las emisiones agravan el calentamiento global y el cambio climático, lo que a su vez puede aumentar la frecuencia y la gravedad de las sequías y los incendios”, señaló Purnomo.

Si bien Purnomo considera que la intensidad de El Niño genera “preocupaciones legítimas”, no cree que los impactos alcancen los niveles catastróficos de 2015. “Indonesia ha aprendido lecciones importantes y ha reforzado las medidas de prevención, monitoreo y respuesta”, señaló.

Sin embargo, advierten los expertos, a falta de meses para que termine la temporada de incendios, existen grandes temores. “La temporada de lluvias podría ser la única forma de detenerlos”, dijo Rein, y es probable que aún falten muchas semanas para que llegue.

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