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En Medio Oriente temen que se reanude la guerra con Irán tras las elecciones intermedias de EE.UU.

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Telemundo 15

Por Mostafa Salem, Tala Alrajjal y Tamara Almoayed, CNN

La falta de transparencia de Washington y las amenazas de Teherán han dejado a los habitantes de Medio Oriente en un estado de ansiedad y confusión, atentos a cualquier señal que indique si el conflicto entre Irán y Estados Unidos volverá a estallar.

“El ambiente definitivamente ha cambiado”, dijo a CNN una estadounidense de 36 años que vive en Arabia Saudita. Tiene previsto salir del país antes de las elecciones intermedias de este martes, después de las cuales el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha insinuado que podrían reanudarse los enfrentamientos.

“La gente está siendo más cautelosa en general y se siente como si estuviéramos esperando para ver qué sucede”, agregó.

En los hogares y lugares de trabajo de los países árabes del golfo Pérsico abundan las preguntas. Los residentes buscan señales que les permitan hacer planes ante posibles cierres de escuelas o interrupciones en los viajes.

La guerra comenzó en febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán que acabaron con la vida del líder supremo, el ayatola Alí Jamenei. Esta semana entró en su octavo mes, mientras ambos bandos siguen atrapados en un estancamiento persistente: ninguno logra avances diplomáticos ni parece capaz de romper el impasse militar.

Trump ha ofrecido pocas explicaciones sobre cómo pretende poner fin al conflicto y ha alternado entre amenazas de nuevos ataques y muestras de apertura a una posible salida diplomática. Irán, por su parte, ha intentado proyectar su propia capacidad de disuasión al afirmar que ahora cuenta con armamento capaz de alcanzar más objetivos y causar daños incluso mayores que antes. Los esfuerzos de mediación continúan, pero cualquier avance dependerá de que al menos una de las dos partes cruce sus propias líneas rojas.

A principios de este mes, Trump escribió en redes sociales que Washington “no atacará a Irán en ningún momento antes de las elecciones intermedias”. El hecho de que el presidente estadounidense no haya descartado ni confirmado que los ataques se reanuden después de esos comicios es una de las razones de la incertidumbre que persiste en la región.

“Estados Unidos ha contribuido activamente a alimentar esta sensación de ansiedad en toda la región, al seguir enviando señales de que otra ronda de escalada podría ser inminente”, dijo a CNN Hasan Alhasan, investigador sénior de política de Medio Oriente del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos. “Pero cada vez es más difícil distinguir entre las tácticas de presión y las señales genuinas”.

A la percepción de que una nueva escalada podría estar cerca se suma que el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, quien se alió con Estados Unidos para atacar a Irán y ha presionado a favor de nuevos bombardeos, permanecerá en el cargo pese a haber perdido la mayoría en las recientes elecciones. Se espera que las negociaciones para formar un nuevo Gobierno en Israel comiencen formalmente la próxima semana, pero los resultados electorales sugieren que los partidos de oposición tendrán dificultades para desplazar rápidamente a Netanyahu, si es que logran hacerlo.

Ante la falta de información clara, los residentes de la región suelen recurrir a rumores o consultar las redes sociales en busca de reportes sobre movimientos de tropas que les permitan determinar si un ataque estadounidense es inminente.

Durante el último mes, los comandantes militares iraníes también han intensificado una serie de mensajes públicos en los que aseguran que Irán ha acumulado grandes reservas de nuevas armas. Se trata de una estrategia destinada a infundir temor entre los aliados de Washington en la región.

Un alto funcionario de seguridad en Teherán dijo a CNN que Irán intentará atacar infraestructura más allá de las instalaciones petroleras de la región, incluidos los sistemas de inteligencia artificial, y advirtió que, si el conflicto se reanuda, será una “guerra de sorpresas” prolongada. El sábado, el líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, ordenó responder “sin limitaciones geográficas” ante cualquier nueva amenaza, en un aparente intento de proyectar la imagen de un líder que, pese a no haberse presentado todavía en público, participa activamente en los preparativos militares.

Durante décadas, los trabajadores extranjeros atraídos por las oportunidades económicas y un estilo de vida libre de impuestos de los prósperos países árabes del golfo Pérsico han vivido con relativa estabilidad en una región marcada por los conflictos. Esa sensación de seguridad quedó destrozada este año después de que Estados Unidos e Israel iniciaran la guerra, lo que llevó a Teherán a lanzar oleadas de misiles balísticos y drones sin precedentes contra ciudades árabes. Los ataques alteraron las actividades escolares, los viajes y los negocios, y provocaron múltiples víctimas.

Sin embargo, pese a la guerra, muchos residentes decidieron permanecer en la región. En declaraciones a CNN, dijeron sentirse confiados gracias a la protección de las fuerzas militares regionales, que cuentan con un importante arsenal. Aun así, persisten las preocupaciones prácticas.

“Estoy intentando activamente no pensar en la posibilidad de que eso vuelva a ocurrir porque realmente no quiero pasar otro invierno con ataques”, dijo a CNN Michelle, una estadounidense de 36 años que vive en Abu Dhabi. “Siempre me he sentido segura aquí… pero me preocupa más que nuestras vidas tengan que volver a cambiar”.

Este mes, muchos residentes se sorprendieron al enterarse de que las familias de diplomáticos estadounidenses habían comenzado a abandonar discretamente la región. Las salidas repentinas solo se hicieron evidentes cuando sus hijos empezaron a despedirse de sus compañeros de escuela. Muchas de las familias que se marchan habían regresado a sus puestos hacía poco, después de que se les ordenara salir de la región en marzo, en el momento de mayor intensidad de la guerra con Irán. Por eso, estas nuevas salidas han generado una frustrante sensación de déjà vu y caos.

La ansiedad de los residentes también ha aumentado por los reportes sobre el despliegue de miles de soldados estadounidenses en la región, según informó The Associated Press.

En Arabia Saudita, donde ya se han cancelado importantes eventos y algunas oficinas han cerrado, con empleados trabajando a distancia, después de que los rebeldes hutíes, aliados de Irán, intensificaran sus ataques, los residentes dijeron a CNN que temen que una nueva guerra aumente la presión sobre un país que ya enfrenta un conflicto en su frontera sur.

“Mis vecinos y amigos se están preparando para noviembre, pero empiezan a preocuparse por las interrupciones de los vuelos durante las vacaciones”, dijo la estadounidense de 36 años que vive en Arabia Saudita, al comparar la situación con la pandemia de covid-19. “Muchas oficinas han pasado al trabajo virtual o han reducido su personal, y las clases a distancia ya están en marcha”.

En otras partes de la región, otros encuentros internacionales siguen adelante según lo previsto, aunque existe el riesgo de que se vean interrumpidos si Estados Unidos lanza ataques durante la próxima semana.

En Abu Dhabi, donde no se han registrado ataques desde mayo, dos empresas petroleras estadounidenses cancelaron los planes de asistencia de sus ejecutivos a una de las mayores conferencias petroleras de la región por motivos de seguridad, informó Reuters. El evento se celebrará según lo programado la próxima semana, con una participación estadounidense “sólida” y más de 120 empresas expositoras de Estados Unidos, dijo a Reuters la organizadora DMG.

Según los organizadores, se espera que la conferencia reciba a casi 240.000 personas.

En Bahrein, uno de los países más afectados por los ataques iraníes este año, algunas personas dijeron que todavía sienten las consecuencias psicológicas de la guerra.

“Todavía existe ese efecto traumático”, dijo a CNN Fawaz, de 21 años. “Cuando escuchas los bombardeos, es como si los sintieras en el corazón y resulta difícil dormir por la noche, especialmente cuando hay explosiones afuera”.

“Mucha gente ya se ha acostumbrado, pero sigue siendo muy aterrador”, agregó.

A pesar de la creciente ansiedad ante la posibilidad de que la guerra se reanude, durante la última semana se ha intensificado una serie de gestiones diplomáticas discretas.

El vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, envió una carta al principal funcionario de seguridad de Irán, Mohsen Rezaei, que la República Islámica está revisando, según medios iraníes. Trump ha afirmado que la carta estaba relacionada con una solicitud iraní de suministros médicos, pero su existencia ha renovado las esperanzas de que todavía sea posible alcanzar un avance diplomático.

Funcionarios iraníes se encuentran en Qatar para mantener conversaciones, dijo un funcionario qatarí. Qatar ha desempeñado un papel destacado en los esfuerzos de mediación, pero el funcionario agregó que el sábado no había ninguna delegación estadounidense presente.

En marcado contraste con las advertencias de Trump, el embajador de Estados Unidos en Turquía y enviado especial para Siria e Iraq, Tom Barrack, dijo a Becky Anderson, de CNN, que considera que podrían producirse “pasos importantes” durante las próximas dos semanas.

“Estamos cerca. Creo que estamos muy cerca de un punto en el que finalmente podamos decir: simplemente hagamos una pausa”, dijo, aunque añadió que se trata de una “cuestión de confianza y de quién da el primer paso”.

Funcionarios iraníes han dicho que están abiertos a la diplomacia con Estados Unidos, pero aseguran que no confían en que las conversaciones impidan nuevos ataques militares. Para justificar su postura, citan varias ocasiones anteriores en las que la República Islámica fue atacada mientras mantenía negociaciones.

Además, una figura central de las conversaciones advirtió que Irán no está dispuesto a hacer concesiones.

“Las condiciones de Irán se han expuesto repetida y claramente a los mediadores”, dijo Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní y encargado de dirigir las negociaciones con Estados Unidos. “El enfoque de la zanahoria y el garrote no tiene ningún efecto sobre Irán. Solo se podrá avanzar una vez que se hayan aceptado las siete condiciones de Irán”.

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