Skip to Content

Los contribuyentes italianos pagan millones para mantener a flote los yates rusos

<i></i><br/>
Telemundo 15

Por Barbie Latza Nadeau, CNN

Una costosa monstruosidad flotante ha arruinado las vistas del puerto de Trieste, en el norte de Italia, durante más de cuatro años, y su mantenimiento está costando millones a los contribuyentes italianos, según dijo el alcalde de la ciudad.

El “Sailing Yacht A” del oligarca ruso Andrey Igorevich Melnichenko, uno de los veleros más grandes del mundo y valorado en unos US$ 600 millones, se encontraba en Trieste para someterse a tareas de mantenimiento en marzo de 2022, cuando la invasión rusa de Ucrania provocó sanciones generalizadas y la incautación de activos rusos.

Entre ellos estaba la embarcación de Melnichenko, de 468 pies de eslora, apodada en su día “el yate más feo del mundo” y conocida simplemente como “A” por los habitantes locales, que han llegado a odiarlo. Diseñado por Philippe Starck, el superyate presenta una superficie exterior de aspecto fantasmal, con ventanas apenas visibles incrustadas en una reluciente estructura de acero blindado. Sus tres mástiles giratorios de carbono son tan altos como un palacio de ocho plantas y proyectan una silueta que ya se ha convertido en una presencia habitual en el concurrido puerto, donde atracan decenas de cruceros cada semana.

En septiembre de 2025, el alcalde Roberto Dipiazza planteó en una campaña pública la cuestión de quién está pagando las tarifas de amarre y el mantenimiento del yate, calificándolo de “vergüenza” y amenazando con venderlo o llevárselo navegando. Dipiazza declaró a CNN que el costo de mantener el barco a flote, incluido el pago de una tripulación de 20 personas, el combustible para hacer funcionar los generadores, la limpieza especializada, la seguridad y el seguro, asciende a unos US$ 30.000 diarios, o casi US$ 11 millones al año.

Según la legislación italiana, un barco incautado debe recibir mantenimiento y no se puede permitir que se oxide o se hunda. Si se levantan las sanciones contra Melnichenko, y cuando eso ocurra, tendrá que reembolsar esos costes para recuperar su embarcación. “Al final, le costará menos comprar un yate nuevo que devolver todo lo que hemos gastado”, dijo Dipazza. “¿Y en qué situación nos deja eso? Podríamos estar pagando por esta monstruosidad durante años”.

Melnichenko, banquero e industrial cuya fortuna se estima en unos US$ 20.000 millones, impugnó la incautación del yate en el verano de 2022, alegando que la embarcación no era de su propiedad directa, sino de una empresa llamada Valla Sails a través de un fideicomiso creado por su esposa. El caso fue examinado por un tribunal de Roma en 2022 y finalmente llegó al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que dictaminó en 2025 que Italia tiene derecho a mantenerlo incautado y, con ello, la obligación de mantenerlo.

El Sailing Yacht A no es el único yate ruso que les cuesta dinero a los italianos. En el puerto toscano de Marina di Carrara, el superyate Scheherazade, de seis cubiertas y 465 pies de eslora, está atracado detrás de altos muros para mantenerlo seguro y oculto de las miradas de los curiosos. Aunque, según se informa, está registrado a nombre del ejecutivo de Rosneft Eduard Khudainatov, el líder opositor ruso Alexey Navalny dijo de forma creíble que en realidad pertenece al presidente de Rusia, Vladímir Putin.

El 28 de agosto de este año, salió del puerto rumbo al norte, hacia la Riviera italiana, según las señales del transpondedor registradas por Vessel Finder, fuertemente escoltado por las fuerzas de seguridad italianas. Regresó después de diez horas de lo que un portavoz de Italian Sea Group, en cuyos muelles está amarrado, describió como pruebas técnicas realizadas como parte de su mantenimiento.

El superyate, valorado en US$ 700 millones, cuenta entre sus numerosas comodidades con dos helipuertos y una piscina que se convierte en pista de baile, según Superyacht Times.

El contrato de amarre del Scheherazade estaba pagado hasta septiembre, según registros fiscales consultados por CNN. Italian Sea Group no quiere revelar quién pagó, o quién paga ahora, esos costos de amarre. Desde que fue incautado, los contribuyentes toscanos han pagado más de US$ 15 millones por la tripulación mínima, algunos de cuyos miembros son británicos y otros rusos, y que se releva varias veces al año, según informes de la prensa local. Un equipo de filmación que intentó acercarse a la embarcación el año pasado fue ahuyentado con drones y cañones de agua.

Entre los costos adicionales se incluye la seguridad necesaria para garantizar que nadie se acerque y que el barco no zarpe mientras esté incautado.

Entre las otras embarcaciones cuyo mantenimiento paga Italia se encuentra el Lady M, un elegante superyate de 210 pies propiedad de Alexey Mordashov, socio de Putin y accionista mayoritario de Severstal, la mayor empresa siderúrgica y minera de Rusia. Forbes estima que el patrimonio neto de Mordashov asciende a casi US$ 37.000 millones. El Lady M está incautado en Imperia y hasta ahora les ha costado a los contribuyentes italianos alrededor de US$ 2 millones, según declaró a Forbes Matteo Bonjean, subdirector del puerto de Marina di Imperia.

El superyate Lena, de 126 pies y propiedad de Gennady Timchenko, otro aliado de Putin, recibe mantenimiento en las cercanías.

Todas las embarcaciones incautadas cuentan con tripulaciones que se encargan del mantenimiento de los yates, pagadas por el Gobierno italiano. Otros costos incluyen el uso de aire acondicionado para evitar que se forme moho en el interior.

Italia no es, ni mucho menos, el único país de Europa que carga con los costes de los yates incautados. Alemania tiene el Dilbar, valorado en US$ 800 millones, que en su día fue propiedad de la hermana del magnate ruso sancionado Alisher Usmanov. Francia paga el mantenimiento del Amore Vero, perteneciente al oligarca sancionado Igor Sechin, y España mantiene el Tango, propiedad del oligarca ruso sancionado Viktor Vekselberg.

Gibraltar pudo subastar el Axioma, de 236 pies de eslora y perteneciente al magnate ruso del acero Dmitry Pumpyansky, por unos US$ 37,5 millones, según Reuters. Estados Unidos ha vendido varias embarcaciones, entre ellas el Amadea, propiedad del político ruso Suleiman Kerimov, sancionado en dos ocasiones.

No todos los países optan por pagar el mantenimiento si sus leyes nacionales no lo exigen. El enorme Luminosity, de 353 pies de eslora y perteneciente al ruso sancionado Andrey Guryev, incautado en Montenegro, quedó abandonado al óxido y al deterioro, según imágenes publicadas en las redes sociales por Benetti Yachts, que construyó el barco. Montenegro intentó vender el yate en 2024 por 135 millones de euros, pero la venta acabó siendo bloqueada y el yate sigue deteriorándose en el puerto deportivo de Porto Montenegro, en Tivat.

La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, ha defendido firmemente el mantenimiento de las sanciones contra los oligarcas rusos vinculados a Putin, y el mes pasado advirtió al Senado italiano de que cualquier flexibilización o acuerdo con Moscú sería “una opción muy arriesgada”. Muchos otros, como el alcalde de Trieste, Dipiazza, consideran que los contribuyentes no deberían tener que pagar el mantenimiento de los juguetes de los oligarcas.

The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

Article Topic Follows: CNN - Spanish

Jump to comments ↓

CNN Newsource

BE PART OF THE CONVERSATION

News Channel 3 is committed to providing a forum for civil and constructive conversation.

Please keep your comments respectful and relevant. You can review our Community Guidelines by clicking here.

If you would like to share a story idea, please submit it here.